Ceres Ecotur y el Año Internacional del Turismo Sostenible en BioCultura Madrid

La Fundación Ecoagroturismo contará con un espacio en la próxima edición de BioCultura Madrid, que tendrá lugar en IFEMA entre el 9 y el 12 de noviembre próximos. BioCultura es la feria más importante de todo el estado español y una de las más relevantes del sur de Europa y del arco mediterráneo.

Hay programadas más de 400 actividades y se expondrán más de 16.000 referencias de productos de alimentación ecológica, que forman el mayor sector de la feria. Pero el sector alimentario no es el único. Le acompañan otros, como son los productos para la higiene y la cosmética con ingredientes certificados; textil orgánico; ecomateriales, muebles y decoración para la vivienda; energías renovables; terapias y medicinas complementarias; ahorro y reciclaje; ecología; medio ambiente; turismo rural y casas de reposo; juguetes; artesanías; música; libros y revistas.

En BioCultura, el público encuentra una oferta comercial, cultural y profesional muy variada que transforma la visita en un acto lúdico, social, imprescindible para ese nuevo mundo que nos espera a la vuelta de la esquina tras el gran cambio que se está produciendo en todo el planeta. La Fundación Ecoagroturismo estará presente con un stand para informar de algunos de sus proyectos en marcha vinculados con la promoción de un turismo rural y agroturismo ecológico, con especial incidencia en la red Ceres Ecotur.

Este proyecto surgió para unificar una red de alojamientos, empresas de actividades e iniciativas gastronómicas que fomentan el ecoturismo y el agroturismo en el medio rural en España. Se trata de una iniciativa dirigida a la preservación, a la conservación y a la difusión del patrimonio rural, etnográfico y del entorno medioambiental.

De hecho, aprovechando la edición de Madrid, se lanzará una nueva convocatoria dirigida a bloggers de viaje y gastronomía, con motivo del Año Internacional del Turismo Sostenible. Tras las ediciones de Sevilla y Barcelona, el 11 de noviembre se desarrollará una jornada en la que influencers, bloggers y medios asistentes podrán conocer los valores de la ecogastronomía como elemento fundamental del turismo sostenible y de la filosofía de la feria BioCultura. Hay dos sesiones programadas:

  • Charla sobre “Cómo promover el turismo sostenible en tu blog”, (12:00h) que impartirá Javier Tejera (bloguero, periodista y experto en turismo responsable).
  • Showcooking de ecogastronomía con demostraciones prácticas y catas maridadas de producto (14:30), a cargo de Lucas Requejo, colaborador de Ecoagroturismo Arqueixal, miembro asociado a la red de Ceres Ecotur en Galicia.

turismo sostenible

El ShowCooking tendrá una connotación sensorial y estará centrado en la puesta en valor del producto local y de temporada, bajo el paraguas de la filosofía Slow Food. Esta vez se fusionará la cocina galaico-asturiana-segoviana, a partir de productos locales de estas tres regiones, aportados por asociados a la red Ceres Ecotur.

Los asistentes podrán experimentar cómo se come en torno a una cocina de leña de una casa labrega de Galicia con pocos recursos. Además, durante el evento se llevarán a cabo sorteos de estancias y experiencias relacionadas con el turismo ecológico de las entidades que forman parte de la red de Ceres Ecotur.

El año 2017 ha sido declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Por este motivo, la Fundación Ecoagroturismo, en colaboración con Vida Sana, ha desarrollado un plan de promoción y sensibilización en el marco de las diferentes ferias de BioCultura que se están celebrando en España durante el 2017.

Inscripciones para la jornada de BioCultura: https://goo.gl/NgzN4T

Presencia en la Feria de Ecoturismo Doñana Natural Life y en BioCultura Barcelona

En las dos próximas semanas, llegan dos citas importantes para el proyecto Ceres Ecotur.

I Feria de Ecoturismo Doñana Natural Life – del 27 al 30 de abril

La Fundación Ecoagroturismo – ECOTUR estará presente para dar visibilidad a la red Ceres Ecotur en esta cita en la que se persigue potenciar el turismo de naturaleza. En un marco incomparable, en la localidad de El Rocío y en el Parque Nacional de Doñana, el objetivo es poner en valor un modelo de turismo en donde se introduzca la dimensión de conservación del medio ambiente y la mejora el bienestar de población residente en los destinos de naturaleza.

Hasta allí se desplazará parte del equipo de la Fundación Ecoagroturismo – ECOTUR y el jueves 27 estará María del Mar Villalba, representante de la entidad en Andalucía, atendiendo a potenciales interesados en adherirse particularmente al proyecto Ceres Ecotur. Datos de contacto: 605 966 371 / mirutaes@gmail.com

BioCultura Barcelona – del 4 al 7 de mayo – #CeresEcoturIY2017 

Con motivo del Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, y al igual que se hizo en Sevilla el pasado 12 de marzo, La Fundación Ecoagroturismo y Vida Sana organizan una jornada para bloggers de viajes y gastronomía el día 6 de mayo en el marco de la feria BioCultura en Barcelona.

El año 2017 ha sido declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Por este motivo, la Fundación Ecoagroturismo, en colaboración con Vida Sana, ha diseñado un plan de promoción y sensibilización en el marco de las diferentes ferias de BioCultura que se celebrarán en España en 2017.

Durante la jornada los bloggers asistentes podrán conocer los valores de la eco-gastronomía como elemento fundamental del turismo sostenible así como la filosofía de la feria BioCultura.

turismo sostenible

En esta ocasión la jornada tendrá lugar en el Palau Sant Jordi (Barcelona). Las actividades comenzarán con una charla sobre “Cómo promover el turismo sostenible en tu blog“, (11:30) que impartirá Javier Tejera, bloguero, periodista y experto en turismo responsable.

Acto seguido se celebrará un showcooking de ecogastronomía, con demostraciones prácticas y catas maridadas de producto, a cargo de Belén Soler, cocinera del restaurante ecológico y km0 El Morral de la Ojinegra (Teruel), miembro de la red Ceres Ecotur y asociado de la Fundación Ecoagroturismo.

Inscripciones en la plataforma BLOG ON BRANDS.

La Fundación Ecoagroturismo tendrá presencia con un stand durante toda la feria. Datos de contacto: Severino García / info@ecotur.es / 655 697 956

Jornada para blogueros de viaje y gastronomía en BioCultura Sevilla #CeresEcoturIY2017 #IY2017

El 2017 ha sido declarado como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Una declaratoria que pretende aspirar a sensibilizar a los responsables de tomar decisiones en materia turística, así como al público en general, de la contribución del turismo sostenible al desarrollo. Todo ello movilizando, a su vez, a todos los grupos de interés para que trabajen juntos para hacer del turismo un catalizador de cambio  positivo.

Para ello, el #IY2017 hará hincapié en el papel del turismo en los cinco ámbitos clave siguientes:

  1. Crecimiento económico inclusivo y sostenible.
  2. Inclusión social, empleo y reducción de la pobreza.
  3. Uso eficiente de los recursos, protección ambiental y cambio climático.
  4. Valores culturales, diversidad y patrimonio.
  5. Comprensión mutua, paz y seguridad.

Con el objetivo de promover los valores asociados al Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, desde la Fundación Ecoagroturismo hemos alcanzado un acuerdo de colaboración con la asociación Vida Sana, para desarrollar una acción de promoción y sensibilización en el marco de las diferentes ediciones de la feria BioCultura a lo largo de 2017. La actuación estará dirigida a bloggers de viaje y/o gastronomía nacionales, seleccionados en base a su potencial impacto cuantitativo (número de seguidores en redes sociales y tráfico de visitas en los blogs), pero sobre todo cualitativo, priorizando una especial sensibilidad hacia la ecología y la sostenibilidad como modo de vida, aplicable al viaje como filosofía.

La acción, que tendrá un seguimiento en redes sociales a través del hashtag #CeresEcoturIY2017, se centrará en los valores de la eco-gastronomía, como elemento fundamental en cualquier modelo de turismo sostenible y del ámbito de actuación del proyecto Ceres Ecotur, así como de la filosofía de la feria BioCultura. El enfoque del proyecto tendrá una connotación sensorial y estará centrado en la puesta en valor de producto local, producido estacionalmente según temporada del año. El binomio tradición vs. innovación se conjugará en torno a variedades agrícola-ganaderas autóctonas, productos ecológicos y/o procedentes de pesca sostenible, bajo el paraguas de la filosofía slow food.

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El pistoletazo de salida tendrá lugar en la edición de Sevilla de BioCultura, que tendrá lugar entre el 10 y el 12 de marzo en el Palacio de Congresos de Sevilla (FIBES), entre el 10 y el 12 de marzo. Para ello, el domingo 12, se ha preparado una programación especial para bloggers de viaje y gastronomía, que se detalla a continuación:

  • 12h. ¿Cómo promover el turismo sostenible en tu blog? Consejos, enfoques, modelos de referencia. Debate y reflexiones participativas en torno al Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo #IY2017.

Imparte: Javier Tejera (Ecotouristing / Fundación Ecoagroturismo). Bloguero, periodista y turismólogo. Especialista en Planificación estratégica de destinos y en Comunicación / Marketing del Turismo Sostenible y Responsable 

  • 14h30. Showcooking de ecogastronomía dirigido a bloggers de viaje/gastronomía. La acción se centrará en poner en valor los atributos ligados al proyecto Ceres Ecotur, a partir de la ecogastronomía, como fórmula para sentir y descubrir paisajes naturales y culturales de gran riqueza, a valores etnográficos por los que el tiempo no pasa y a la diversidad social del medio rural. Demostraciones prácticas y catas maridadas de productos, que serán proveídos por miembros asociados a la red Ceres Ecotur.

Imparte: Lores Aceva. Cocinera experta en tecnología culinaria por la Escuela de Hostelería de Sevilla. Forma parte del equipo de la Herboteca Sevilla, miembro asociado de la Fundación Ecoagroturismo.

 

Ni rural ni sostenible. 2017: Año Internacional del Turismo Integral

2017 es el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. ¿Qué importancia tiene? Decisiva. Quienes no estén familiarizados con el tema deben saber que el turismo insostenible no sólo altera un lugar al convertirlo en producto, sino nuestra capacidad para apreciar la realidad (tal cual es y como patrimonio). También altera nuestra forma de viajar, al convertirnos en consumidores, reduciendo el mundo a un paquete de destinos y servicios, y sus distancias (y ecosistemas) a un simple escollo. Viajar debería ser una vía de experiencia y conocimiento, pero ha entrado en una dinámica cuya máxima parece ser (como la cultura del entretenimiento), alejarnos de la realidad, conducirnos a lugares de diseño o ensueño que no existen. Pero ni en el propio destino, si rascas un poco, ni en el lugar donde vives, cuando dices “volver a la realidad”.

turismo sostenible

¿En qué consiste pues el turismo? ¿En evasión, distracción? ¿A qué coste? ¿Conocemos realmente el precio de esa ignorancia, de esa frivolidad? Obviamente el turismo es lúdico por definición, no se trata de ir por el mundo como agentes sociales, pero el ocio no es incompatible con la realidad, ni debe serlo a menos que la realidad del destino, aunque trágica, sea lo de menos mientras puedas tumbarte al sol o ver la tele. Si viajas para huir de la realidad, no critiques el mundo. O viaja con responsabilidad, exigiendo el mismo compromiso a tus hoteles y destinos. El turismo es una de las principales formas de activismo y transformación que como ciudadanos podemos ejercer.

Viajar no siempre ha sido así ni tiene por qué serlo. En el pasado se viajaba sin despegar los pies del suelo o la realidad, lo que era más incómodo, lento y peligroso. Hoy hemos pasado de forma drástica a vivir y viajar en una nube, de seguridad, confort y velocidad. La “aldea global” que acuñó McLuhan hace más de 5o años tiene aquí un sentido especial. Si el mundo es una aldea global (vecindario virtual sin distancias), corremos el riesgo de simplificar nuestra mirada y al propio planeta, o por el contrario, amplificar nuestra mirada, admirar la grandeza real y patrimonial del planeta y protegerla tendiendo puentes de forma coordinada y responsable: puentes entre legislaciones, transportes, servicios y touroperadores. Esos puentes ya se tienden a escala local mediante el asociacionismo, pero necesitan el apoyo gubernamental y social. Porque el turismo pide un cambio, pero se debate como el resto del mundo entre extremos. Entre lo global y lo local, entre la tradición y el progreso, la conservación de la naturaleza y la industrialización, el negocio y el interés general. Si como decían los clásicos, la virtud está en el equilibrio, el turismo sostenible ha llegado para materializar por fin ese equilibrio o puente entre extremos. Porque fomenta un turismo integral, moral y real (el que nos acerca a la realidad), al conciliar esos extremos:

  • Lo local con lo global: contribuir al medioambiente global desde la acción local.
  • El pasado con el futuro: sin despreciar la tradición, se enraíza en parte de sus valores para actualizarlos, modernizarlos y edificar con ellos el progreso (energías renovables, eficiencia energética…).
  • El negocio con el altruismo: busca la rentabilidad teniendo por límite el respeto medioambiental y social, como quien sabe que su libertad no existe sin aparejar deberes con los demás, principio liberal que el liberalismo económico ha olvidado muchas veces, instalado más en la ley del más fuerte, pero que la RSC (versión empresarial del progreso sostenible) quiere enmendar.
  • El mayor reto me parece conjugar la conservación de las culturas locales con su aperturismo a una cultura universal (no global), de mentalidad progresista, basada en valores universales, adaptando sus costumbres, creencias o religiones a la ética y la ciencia actual, sin dejar que por ello la técnica arrase su forma de vida.

turismo sostenible

Este Año Internacional del Turismo Sostenible debería servir para inculcar en la sociedad y grabar a fuego una idea: el turismo sostenible no es un tipo de turismo, es el único. El único viable, y para ello convendría quitarle el apellido y visibilizar que el que merece etiqueta es el turismo insostenible. El turismo sostenible no es turismo verde o solidario, es turismo total, integral, porque es el único que respeta y preserva la realidad como un patrimonio (no como un producto) a todos los niveles.

Una buena forma de mostrarlo es medir la calidad de un destino o alojamiento por su grado de transversalidad o integración (local/global, tradición/progreso) y respeto a la realidad a cualquier escala patrimonial. Esas escalas son universales, cualquier destino puede visibilizarlas desde su singularidad local, a partir de productos turísticos afines que todos conocemos, aunque tendamos a ignorarlos o parcelarlos:

Astroturismo

Poder observar o entender un poco mejor el universo del que dependemos, a golpe de prismáticos, telescopio o a simple vista. Si hace falta, con mitología local, para darle gracia. El cielo estrellado es nuestro patrimonio natural más sagrado y antiguo. Un cielo que sostiene a nuestro suelo: la Tierra. La Ciencia no deja de avanzar cada día en la exploración del Cosmos, aprendamos de ella.

Geoturismo

El suelo que pisamos apareció antes que la vida o que cualquier cultura. Se le debe el privilegio de quererlo y conocerlo antes que a lo demás, por la historia que deposita y por sostener y explicar el paisaje que respiramos y admiramos, o a la cultura que vive en él. Por muy árida que parezca la geología, con gotas de imaginación florece. Vernadsky decía que la vida es una fuerza geológica.

Ecoturismo

Es la eclosión del turismo de naturaleza, y por ello también a veces una amalgama confusa. El ecoturismo integra al astroturismo y geoturismo, pero puede asociarse más a los ecosistemas y a la vida. La biodiversidad sigue siendo la vanguardia experimental y evolutiva del universo, no un vestigio del pasado. Somos nosotros los que nos aislamos en vez de cohabitar adaptando nuestro progreso a ella: turismo ornitológico, turismo meteorológico (conocer los vientos, la lluvia, el clima que da carácter y personalidad al paisaje), turismo botánico, turismo de salud o turismo activo (experiencias y aventura en la naturaleza). También el turismo rural y agroturismo (más vinculados al desarrollo humano y su cultura agraria), pero arraigados a la naturaleza.

Turismo social y cultural

Ya sea en su dimensión comprometida (voluntariado, accesibilidad y acción sobre la realidad social del destino) o lúdica: turismo industrial, etnográfico, gastronómico o artístico. Esta dimensión debería referirse a cualquier faceta humana con impacto sobre el territorio o el paisaje, respetando y dando a conocer el modo de vida local, siempre que este respete los niveles anteriores y se integre en su visión de conjunto.

Si concebimos el turismo sostenible de forma integral, como experiencia holística de la realidad, este modelo es homologable a cualquier destino/paisaje del mundo, preservando su patrimonio por escalas: atmósfera, geosfera, biosfera, antroposfera, noosfera (esfera cultural). Aunque este enfoque parezca apuntar solo a áreas rurales, el turismo sostenible no puede desvincularse de las ciudades y núcleos costeros, donde esta visión integral del paisaje salta por los aires y es más necesaria, porque también cada ciudad está definida por su patrimonio geológico o climático, por mucho que lo contamine o ignore. Sería un modelo aplicable a hoteles urbanos, que contribuyan en la medida de lo posible a hacer visible su paisaje integral, el patrimonio que define su destino singular y único.

La apuesta por un turismo rural sostenible llega a Portugal con el proyecto Ceres Ecotur

La Fundación Ecoagroturismo y la organización ecologista Quercus (Asociación Nacional de Conservación de la Naturaleza), de ámbito nacional en Portugal, han llegado a un acuerdo de colaboración para la implantación del sistema de calidad Ceres Ecotur progresivamente en el país luso. La presentación oficial del acuerdo y del proyecto tendrá lugar el próximo 30 de noviembre, a partir de las 9:30 de la mañana, en el Auditorio del municipio de Boticas, en el distrito de Vila Real, al norte del país.

El acto, que contará con la presencia de Severino García, presidente de la Fundación Ecoagoturismo, estará respaldado por representantes políticos y de entidades privadas de ámbito local, regional y nacional. Entre ellos, destaca la secretaria de Estado de Turismo, Ana Mendes Godhino, junto con el presidente de la Federación Nacional de Turismo Rural de Portugal, Cándido Mendes.

turismo rural sostenible

El trasfondo del acuerdo suscrito entre Quercus y la Fundación Ecoagroturismo es promover estándares de calidad turística y sostenibilidad medioambiental y sociocultural en el medio rural portugués. Para ello, se va a trabajar en un sistema de gestión, con una transferencia de conocimiento y de referencias en buenas prácticas en la materia, tras años de andadura del proyecto Ceres Ecotur en España.

El objetivo no es otro que trabajar por la implantación de un modelo de turismo sostenible con valor añadido para el medio rural, en un momento en el que hay un fuerte crecimiento del sector en Portugal. Frente a eso, está la necesidad palpable de minimizar sus impactos, a la vez que se procura que los beneficios repercutan directamente en los territorios de acogida.

En palabras de João Branco, presidente de Quercus, “la implantación de un sello y un modelo de gestión como el que representa Ceres Ecotur contiene implícito un componente filosófico e ideológico, con el argumento de que el turismo debe estar vinculado a las necesidades de la población y a la agricultura local.”. Por su parte, para Severino García, presidente de la Fundación Ecoagroturismo, “el acuerdo es un reconocimiento al trabajo realizado en España y a la puesta en valor de iniciativas que destacan por su compromiso con una sostenibilidad integral, además de una oportunidad de estrechar y fortalecer vínculos con el país vecino, para generar sinergias entre emprendedores y proyectos afines.”

El proyecto, que trabaja sobre la adaptación a la realidad portuguesa de los sistemas de calidad de Ceres Ecotur, bajo el paraguas de la red ECEAT (European Centre for Ecological and Agricultural Tourism), de la que la Fundación Ecoagroturismo es representante, se implantará en varias fases. La primera se centrará en incorporar alojamientos, empresas de actividades e iniciativas ecogastronómicas de los municipios de Boticas, Arcos de Valdevez y Idanha-a-Nova, en el norte de Portugal, con el acompañamiento de Quercus y la Federación de Turismo Rural de Portugal, bajo la supervisión de la Fundación Ecoagroturismo.

A modo de piloto, se generará una red de asociados bajo el sello de calidad, cumpliendo estándares de sostenibilidad ambiental y responsabilidad sociocultural,  que tendrán que superar un proceso de evaluación y seguimiento. En fases sucesivas durante 2017, coincidiendo con la declaración por parte de la ONU del Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, se irá implantando progresivamente en otros territorios portugueses.

A medio plazo se pretende generar conciencia en torno al crecimiento turístico que está experimentando el país luso, garantizando la aplicación de mecanismos para promover, sensibilizar y orientar a diferentes actores turísticos bajo criterios de sostenibilidad. Todo ello con la meta de generar un modelo de turismo rural sostenible. Un marco de trabajo que genere oportunidades socioeconómicas para los habitantes de los entornos rurales y naturales del país, a la vez que se conservan sus principales recursos con valor medioambiental, cultural y etnográfico.

Turismo rural sostenible en Portugal

Turismo rural: la belleza está en el interior

Vivimos en una sociedad artificial sometida al dictado de la imagen, que copa cada vez más espacios, desde la televisión a las redes sociales, y estiliza a través de las pantallas el reflejo en que debemos mirarnos. Las personas se cotizan por imitación en un nuevo elitismo equiparable al de las clases sociales que creíamos superadas. Antes de llegar los móviles e Internet ya vivíamos en una sociedad consumista y de masas, pero ahora, además, todos la amplificamos como postes repetidores. Cada persona tiene un espejito mágico como el de la madrastra del cuento, desde donde puede tunearse la cara con herramientas de retoque fotográfico para parecer más guapa sin necesidad de preguntárselo, monitorizando a distancia su reputación online y su vida, pero además, reproduciendo patrones de pensamiento masivo, de forma viral, adictiva (a golpe de clic) y acrítica. La crítica, tan devaluada y tildada a la mínima de reaccionaria, es una defensa endeble ante el rodillo gigante de esa cultura monolítica. La publicidad ha contribuido queriendo seducir siempre desde la lógica de la vanidad, el exhibicionismo o la competitividad: la ley del más fuerte, el más guapo, el más visible… Por eso aparentar hoy lo es todo, tanto como en los tiempos de la hipocresía decimonónica: con el cuerpo, los hábitos sociales o la moral.

turismo rural

Ante una sociedad ansiosa por aparentar juventud o innovación constante, artificial y operada, la naturaleza, que es cíclica, da siempre una lección providencial en otoño, cuando los bosques caducan, o con cada puesta de sol, cuando el cielo se desploma con el peso de la noche, que llega igual para todos, con la contundencia de una realidad inexorable y cíclica. Esa decadencia es un triunfo de la naturaleza, que pone toda la parafernalia material y el ego ante su verdadero reflejo. En ese sentido, desde la modestia y la humildad, el turismo sostenible respeta los ciclos de forma inversamente proporcional al turismo convencional.

Hay una España  que recuerda a veces a esos personajes de la tele que esconden su edad tras el botox como el polvo bajo la alfombra, inflando sus rostros neumáticos por vanidad o complejo de vieja gloria: la heredera del Spain is different, que acomplejada de agrarismo, amortizó su fama a costa del Sol y playa y el folclore, asociando su reputación a eso, tópicos y marketing. El lavado de cara con que escondió las arrugas de su atraso histórico se cebó en la costa, sometiendo a operación estética su silueta litoral en una política rendida a la especulación. Como si fuera silicona, inyectó a sus playas cemento y ladrillo para estirarse la piel en un lifting turístico, que clamando Sol y playa prostituyó su costa. Los hijos del ladrillo son la ironía de esa conversión fraudulenta, de la España cañí a la España cani.

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¿Qué pasó con el interior? ¿Con la riqueza de una península de singularidad geográfica donde confluían climas, paisajes y culturas diversas? ¿Con tesoros patrimoniales y rurales como sus Denominaciones de Origen? Los escondió tras el tópico y sólo ahora poco a poco se modernizan y salen a flote, defendiendo su autenticidad y un turismo diferente. Iberia es un mosaico, pero todavía desordenado. Y hay diferencia entre hacerse valorar por el Sol o por méritos propios, por articular un modelo civil y turístico integrado. En un contexto global abocado a la sostenibilidad, España, como potencia turística, tiene la oportunidad de ser una vanguardia del turismo responsable y eficiente. El turismo rural ecológico o ecoagroturismo, que distingue a la red Ceres Ecotur, protege la diversidad desde la integridad, evocando la dignidad de sus arrugas, de un esfuerzo nunca recompensado ni vendido, pero inscrito en el territorio con mayor biodiversidad del continente.

Astroturismo rural: un faro a las estrellas

Hace poco visité el Observatorio astronómico de Forcarei, en los montes de Galicia. Cuando me acerqué ya se estaba haciendo de noche y vi su sombra recortada contra el cielo, en lo alto de una montaña. Su situación solitaria, en permanente observación del cielo nocturno, me hizo pensar en un faro. Como si su telescopio fuese un foco que en vez del mar barriese el universo. Aquella antítesis entre el terruño y el espacio, entre el paisaje ancestral y la tecnología puntera, hacía convivir al pasado y el futuro. Y me recordó al primer faro que conocí, en la isla de Ons, también una noche, y en lo alto de un monte, con una cúpula y un interior hogareño, que conducía por una escalera de caracol al corazón de su ingenio, en lo alto de la torre: la linterna. Este faro era más chato, blanco como un iglú, y de última generación, pero tenía también un interior hogareño. Cuando entré en él se oía música de piano, sus paredes eran de madera y estaban adornadas por láminas de planetas y galaxias, una estantería videoteca repleta de películas de divulgación (Cosmos, Universo), varios telescopios y algunos ordenadores. Por una corta escalera de caracol se llegaba también al corazón de su ingenio, una cúpula capaz de rotar, y por cuya abertura un gran telescopio apuntaba al cielo cuajado de estrellas. Aquella atmósfera aislada pero acogedora, entre futurista por la tecnología, rústica por la madera, clásica por la música, y desolada por el paisaje exterior, más allá de las épocas, me gustó. Abría lo rural a una nueva dimensión, a un puente con el universo y la Ciencia. Y esto, que puede no interesar a mucha gente, me pareció un lujo. Un lujo de esos sitios donde las estrellas aún no se han extinguido.

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El Observatorio de Forcarei abrió sus puertas en 2009, y desde entonces ha atraído a miles de turistas, que se hospedan o cenan en el pueblo, frente a una iglesia, antes de subir al monte. De pronto, una afición tan moderna como el astroturismo pone en el mapa un pueblo antes desconocido. Estando allí arriba, mirando por el telescopio, nace (o se recupera) la afición a la astronomía. Siempre me pregunté qué era lo que hacía especial el momento en que acercas tu ojo al ocular y te quedas a solas con los anillos de Saturno, los cráteres de la luna o las lunas de Júpiter. Cuando posas tu ojo sobre el visor y la lente acota tu campo visual, estás posando tu vista sobre el universo, sobre una región del universo a la que te acercas 75 o 100 veces: súbitamente estás a miles o millones de kilómetros de tus pies, que siguen fijos en la Tierra. Tu vista está viajando más lejos de la Tierra de lo que nunca viajará tu cuerpo, viendo un planeta, en directo, como lo harías desde un remoto punto del espacio. Esa cercanía e intimidad con las estrellas es la magia de la astronomía. Y una casa rural no necesita tanto para experimentar ese “salto” o ese vértigo. Bastan unos buenos prismáticos, un soporte o trípode donde apoyarlos, una guía del cielo, y una iluminación exterior amortiguada por protectores caseros, para no contaminar el cielo… Cada casa rural puede explorar y explotar este recurso natural inagotable al que muchos viajeros se sienten cada vez más atraídos. En las estrellas se inscribe la historia y el porvenir de la humanidad, guiaron a navegantes como Ulises o Colón, y guardan los grandes misterios de la existencia. El astroturismo es un recurso que da a las casas una imagen más completa e interesante, más conectada con el conocimiento científico y la naturaleza total, entendida como un cosmos.

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Turismo sostenible y educación: la necesidad de reordenar nuestras prioridades

El gran reto de la educación es optimizar el conocimiento desde un sentido racional y ético. Hace poco oí hablar de un libro: “El sentido del asombro”. Su título me atrajo porque ilustraba bien una idea que me interesa y que ya asomó varias veces por el blog, así que lo busqué hasta dar con él. El mensaje que lanza sobre la necesidad de desarrollar desde la infancia nuestros sentidos ante la naturaleza, viniendo de una científica (Rachel Carson, “La primavera silenciosa”), puede resumirse en su famosa cita: “Creo que para el niño, como para los padres que buscan guiarle, conocer no es ni la mitad de importante que sentir”.

Nacemos igual que hace miles de años, animales, pero inmediatamente nuestra cultura nos viste y educa para diferenciarnos de ellos y aislarnos de la naturaleza. Es como si nos uniformase y adiestrase de espaldas al planeta, por no decir en contra, fomentando más una cultura artificial que biológica. Si en vez de eso estimulase desde el nacimiento la identificación y conciencia de pertenencia al gran universo del que somos parte, natural y vivo antes que tecnológico, cultivando la innata sensibilidad infantil y biocultural, nuestra escala de prioridades cambiaría. No por eso dejaríamos de ser racionales o de progresar tecnológicamente, solo que desde otra empatía y cosmovisión.

El título original del libro, The sense of wonder, añade un matiz, porque wonder tiene doble sentido: maravillarse y preguntarse. Es el asombro, el misterio o el amor lo que incentiva la curiosidad y motiva el conocimiento. Nuestra cultura ha invertido las tornas, motivando el conocimiento por la utilidad, anteponiendo el pragmatismo y el materialismo a la emoción, y atrofiando así nuestra familiaridad intuitiva hacia la naturaleza como fuente de estímulos y horizonte de vida. No solo Rachel Carson denunció esta miopía. Aquí, Félix Rodríguez de la Fuente decía: “Se habla mucho de política, se habla mucho de deportes, se habla mucho de tecnología, pero la más acuciante de las decisiones del hombre actual es la conservación de la naturaleza”.

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No son opiniones bohemias, son criterios científicos cada vez más respaldados, que piden un cambio en la Educación. Darwin acabó con Dios, pero no con nuestro Ego: aunque hace 160 años demostró que el hombre no es el centro del universo sino un animal entre miles, el antropocentrismo nos blinda de ellos más que nunca, como si Darwin no hubiese existido. Nuestros sentidos fueron seleccionados para interactuar con un medio al que hacemos oídos sordos. Pero si los niños son esponjas, un bautismo natural en el medio rural agudizará sus sentidos de por vida. Rachel Carson advertía ya en los 60 la tiranía de la cultura de la imagen sobre otros sentidos, y proponía proteger en los niños el olfato, el tacto, la imaginación o la curiosidad ante la naturaleza, en un camino iniciático no limitado a identificar animales de cuento, sino a despertar y hacer suya la vitalidad del mar, el bosque o la noche: su consciencia de pertenencia al ecosistema.

El error parece considerar esa conciencia una cuestión romántica y no una premisa racional o ética, derivada de la biología y de la escala real que ocupamos en el mundo. ¿Por qué en vez de ver la naturaleza como una realidad experiencial la vemos como algo aislado y paisajístico? Porque nuestro progreso se alejó de ella. Juzgamos más la naturaleza como un proceso físico que por cómo nos afecta, y al hacerlo dejamos de verla como seres vivos para hacerlo como entes abstractos. Es como juzgar un reloj por su maquinaria en vez de por dar la hora o juzgar a un pájaro por su anatomía en vez de porque vuela. Estamos empezando la Educación por el tejado. Me pregunto si no sería bueno reordenar nuestras prioridades. Empezar por la realidad natural y enseñar a los niños el lugar que ocupan en ella, despertándola en su conciencia, pues ante todo son seres vivos y sensuales. La química o la tecnología vendrán después. Hoy, que tantos niños nacen en esterilizadas ciudades, acudir a una escuela Waldorf o practicar turismo sostenible en el medio rural, interpretando el entorno natural, puede guiar su contacto con la naturaleza haciendo de la estancia un bautismo de vida. Su bienvenida al mundo, baño de realidad o primera experiencia.

El birding como reclamo ecoturístico

Uno de los grandes recursos olvidados del turismo rural lo tenemos encima… En el cielo. No sólo el astroturismo está consagrando al rural como mejor observatorio del universo, sino la ornitología, áspera palabra que los ingleses sustituyen con más modestia y acierto por “birding” (pajareo). Acierto porque como explica Antonio Sandoval, divulgador y ornitólogo, contemplar los pájaros tiene tanto de arte,  juego y belleza, como de ciencia, pese a que aquí nos refiramos a ello de forma técnica y friki. En su libro ¿Para qué sirven las aves? recuerda que como tantos otros atractivos naturales, en el canto de los pájaros se han inspirado grandes artistas y compositores. Las casas rurales, cuya etiqueta “rurales” parece acogotarlas siempre al agrarismo, debieran promocionarse como casas neorrurales o de naturaleza, integrales, es decir, levantando su mirada y su oferta a todo el medio natural, incluido el cielo, escenario de los fenómenos de los que depende su paisaje y reino de los pájaros o las estrellas. Estrellas extinguidas en la ciudad pero abundantes en el campo, al que convierten en la mejor fuente de información astrofísica y tribuna universitaria al cosmos.

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El valor turístico del birding está en que además de diversificar y desestacionalizar la oferta, seduce a los turistas europeos, cotizados por su alto nivel cultural, ecológico y económico. Son viajeros casi siempre bien equipados y dispuestos a pernoctar varios días. Los destinos más favorecidos o desarrollados para la observación ornitológica en España son Doñana y el Estrecho de Gibraltar, Extremadura, Pirineos… Las costas atlántica y cantábrica también constituyen un buen mirador para los viajeros, por su posición estratégica en medio de rutas migratorias. Una de las prácticas más ejemplares que se han llevado a cabo en nuestro país para aprovechar este recurso desde una asociación sin ánimo de lucro, sin apenas medios, es Urdaibai, en Bizkaia. Supo poner en valor y reciclar una antigua fábrica abandonada (y el ecosistema que la rodeaba), reconvirtiéndola en uno de los centros de observación de aves nacionales más dinámico e innovador.

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Es necesario concienciarse del valor que el birding tiene más allá de nuestras fronteras. Basta saber que se organizan grandes competiciones a lo largo de países enteros con el fin de identificar el mayor número de especies, como retrata la comedia El gran año. ¿Qué las hace tan atractivas? Su pintoresca variedad: su forma de volar y cantar, su silueta, sus colores, el anidamiento, la cría… Las aves pueden ser la mejor puerta para entender la singularidad del ecosistema que rodea a una casa rural, así como los ciclos naturales en que vive inmersa. En su vuelo, las aves crean como las abejas un hilo que entreteje los distintos elementos del paisaje. Pese a que nuestra época ha anestesiado nuestra capacidad para apreciarlo, la aves son criaturas fascinantes: seres que sostienen su propio peso en el aire, con la mezcla de formas y colores más increíble que puediera diseñar un artista, y capaces de viajar inmensas distancias o atravesar espectaculares paisajes dignos de envidiar.

Buenas propuestas de ecoturismo y turismo sostenible

Hace unos meses asistí a un curso de “Turismo Sostenible en Parques Nacionales, la Carta Europea de Turismo Sostenible”, organizado por el CENEAM en Vigo sobre el Parque Nacional de las Islas Atlánticas (archipiélagos de Islas Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada), en trámites de adhesión a la Carta, se dieron a conocer muy interesantes iniciativas sostenibles de ecoturismo. Hubo ponencias por parte de Europarc, de la Secretaría de Estado de Turismo, del Parque Nacional de Sierra Nevada (ya adherido), sobre el SICTED (Sistema integral de Calidad Turística en Destinos), el Club de Producto Ecoturismo en España, las más recientes aplicaciones turísticas en TIC, y un repaso académico al concepto de turismo sostenible. Entre los presentes, empresas náuticas, tecnológicas, de divulagación ambietal o de agricultura ecológica. El dulce lo pusieron las propias propuestas y modelos de negocio sostenibles aplicables al entorno del Parque, que pueden dar ideas a otras regiones:

Turismo accesible

El ejemplar e innovador modelo de la mancomunidad Arousa Norte ha creado un paquete turístico accesible para personas con diversidad funcional visual y auditiva. Su acierto fue generar un producto turístico integral, con variedad de ofertas hosteleras adaptadas para que el visitante pueda tener y sentir la libertad de elegir. El modo de conseguirlo consistió en concienciar a los agentes turísticos locales y formarles en cuestiones básicas, potenciando la importancia del anfitrión como oficio. Dado el contexto de crisis, su prioridad no fue invertir en la accesibilidad de infraestructuras con costosas obras sino en la accesibilidad de las propias personas como recurso. Invertir en el factor humano, casi siempre obviado. En su carrera hacia la capitalidad del turismo accesible, factores como la sensibilidad y los derechos sociales se convirtieron en su activo, descubriendo además en la accesibilidad universal un nuevo recurso: el turismo sensorial o sensitivo, no tan centrado en la vista como en los sentidos atrofiados por la Cultura de la Imagen. En ello trabaja ya, con rutas o paquetes que estimulen los sentidos para experimentar su paisaje  de forma distinta y única, como respirar el mar o degustar marisco con los ojos vendados.

Buceo arqueológico

Por parte del proyecto Galician Shipwrecks, que quiere dar a conocer al mercado nacional y extranjero el ingente patrimonio cultural submarino de las costas gallegas, tan recortadas que se convirtieron en una “garra” para infinidad de naves en sus travesías (en medio de la ruta marítima  más frecuentada de la historia junto al Mediterráneo) y en un museo submarino de la historia naval de numerosas culturas desde hace más de 2000 años. El principal atractivo de su propuesta es poder ofrecer historias fascinantes de naufragios ante sus propios testimonios (los pecios), y para todos los gustos y viajeros, porque el que abanderan no es un patrimonio autóctono, sino internacional, donde rastrear la historia y el desarrollo industrial y naval de distintos países, con el consiguiente interés cultural para cada visitante. En la actualidad ya ofrecen dos rutas: la ruta de los galeones, y la ruta de los buques de guerra.

Turismo marinero

A cargo de la agencia online Bluscus, centrada en crear una oferta que recupere la esencia marinera integral, desde la experiencia del viajero a bordo de embarcaciones tradicionales, pesqueras o de recreo al trabajo vinculado al mar como el marisqueo y continuando por el que lo sucede en tierra, con visita a las conserveras, lonjas o la degustación gastronómica del producto final.

Turismo astronómico

Bajo la aspiración de que el Parque obtenga la certificación Starlight, corrió a cargo del profesor Salvador Bará, de la Universidad de Santiago de Compostela, alrededor de la contaminación lumínica y el despilfarro de energía por mal uso del alumbrado público, poniendo ejemplos de la gran visibilidad nocturna que hemos perdido en los últimos años en España, extinguiéndose también por tanto las zonas “puras” donde observar con claridad el cielo tal y como es, como el rural. Puso de ejemplo la Ley del Cielo aplicada en la Isla de la Palma, y protectores de madera usados ya en turismo rural para dirigir la iluminación al suelo y respetar la visibilidad nocturna, valor añadido de las casas rurales. Planteó la necesidad de devolver a nuestro paisaje habitual y a nuestra experiencia una parte de la naturaleza que damos por perdida, las estrellas, cuya contemplación ha servido de guía y fuente de conocimiento desde la Antigüedad y aún hoy en día, como principal fuente de información para la Astrofísica. Su pasión por la observación del cielo nocturno la transmitió a los asistentes: “cuando nos tocamos la cara tocamos átomos que nacieron probablemente en el corazón de una estrella, y cuando miramos al cielo y observamos las estrellas, la luz que recibe nuestro ojo nos está poniendo en contacto con el Pasado”.

El turismo ornitológico o birding, con la interesante ponencia del divulgador Antonio Sandoval, que abordamos en otro post.

La puesta en común tras las jornadas tuvo una idea clave: el turismo sostenible es ante todo cuestión de actitud y ética, de factor humano y compromiso verificable a largo plazo. Ni los certificados ni marcas ni sellos bastan, sino la exigencia y la apuesta real por un turismo responsable con las personas y el medio. La pauta es la exigencia y el consenso de unos mínimos sostenibles entre empresasrios y clientes. En conclusión: “la fuerza no puede proceder solo de la unión, sino de la conciencia”.