El mapa agroturístico de Galicia

Tesouros de Galicia, asociación que promueve el valor del patrimonio natural y cultural gallego bajo criterios sostenibles, adscrita al Programa de Medioambiente de la ONU y miembro de INTO (International National Trust Organization), en el marco del proyecto internacional INTO FARMS, que visibiliza granjas sostenibles del mundo, se embarcó el año pasado en una recopilación de granjas gallegas que trabajasen bajo estos principios. Granjas repartidas por toda la geografía galaica, desde la costa al interior, cuyo denominador común es la responsabilidad ambiental. Con ello se propone explorar vías de promoción para su producción ecológica y su patrimonio agroturístico, natural e industrial en el rural. Entre estas granjas figuran asociadas a Ceres Ecotur como Arqueixal o Reitoral de Chandrexa.  En el siguiente mapa se indican bajo tres categorías, no solo las granjas, sino otras iniciativas sostenibles que se espera vayan completándolo, desde el primer camping autosostenible de Galicia a empresas de dinamización rural:

  • En rojo, las granjas (las tradicionales que se acogieron a la certificación ecológica o a medidas de eficiencia energética, las que persiguen la recuperación de razas autóctonas en peligro de extinción, las que generan productos típicos o DOP, y las que dan vida de forma sostenible a espacios naturales o etnográficos).
  • En verde, algunas de las reservas naturales más importantes de la comunidad.
  • En amarillo, otras inicitivas sostenibles y agroturismos.

agroturismo en Galicia

El proyecto INTO FARMS ya ha dado visibilidad a algunas de estas granjas en su web, como ejemplo de lo que se está haciendo en esta región de la península.

Buenas propuestas de ecoturismo y turismo sostenible

Hace unos meses asistí a un curso de “Turismo Sostenible en Parques Nacionales, la Carta Europea de Turismo Sostenible”, organizado por el CENEAM en Vigo sobre el Parque Nacional de las Islas Atlánticas (archipiélagos de Islas Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada), en trámites de adhesión a la Carta, se dieron a conocer muy interesantes iniciativas sostenibles de ecoturismo. Hubo ponencias por parte de Europarc, de la Secretaría de Estado de Turismo, del Parque Nacional de Sierra Nevada (ya adherido), sobre el SICTED (Sistema integral de Calidad Turística en Destinos), el Club de Producto Ecoturismo en España, las más recientes aplicaciones turísticas en TIC, y un repaso académico al concepto de turismo sostenible. Entre los presentes, empresas náuticas, tecnológicas, de divulagación ambietal o de agricultura ecológica. El dulce lo pusieron las propias propuestas y modelos de negocio sostenibles aplicables al entorno del Parque, que pueden dar ideas a otras regiones:

Turismo accesible

El ejemplar e innovador modelo de la mancomunidad Arousa Norte ha creado un paquete turístico accesible para personas con diversidad funcional visual y auditiva. Su acierto fue generar un producto turístico integral, con variedad de ofertas hosteleras adaptadas para que el visitante pueda tener y sentir la libertad de elegir. El modo de conseguirlo consistió en concienciar a los agentes turísticos locales y formarles en cuestiones básicas, potenciando la importancia del anfitrión como oficio. Dado el contexto de crisis, su prioridad no fue invertir en la accesibilidad de infraestructuras con costosas obras sino en la accesibilidad de las propias personas como recurso. Invertir en el factor humano, casi siempre obviado. En su carrera hacia la capitalidad del turismo accesible, factores como la sensibilidad y los derechos sociales se convirtieron en su activo, descubriendo además en la accesibilidad universal un nuevo recurso: el turismo sensorial o sensitivo, no tan centrado en la vista como en los sentidos atrofiados por la Cultura de la Imagen. En ello trabaja ya, con rutas o paquetes que estimulen los sentidos para experimentar su paisaje  de forma distinta y única, como respirar el mar o degustar marisco con los ojos vendados.

Buceo arqueológico

Por parte del proyecto Galician Shipwrecks, que quiere dar a conocer al mercado nacional y extranjero el ingente patrimonio cultural submarino de las costas gallegas, tan recortadas que se convirtieron en una “garra” para infinidad de naves en sus travesías (en medio de la ruta marítima  más frecuentada de la historia junto al Mediterráneo) y en un museo submarino de la historia naval de numerosas culturas desde hace más de 2000 años. El principal atractivo de su propuesta es poder ofrecer historias fascinantes de naufragios ante sus propios testimonios (los pecios), y para todos los gustos y viajeros, porque el que abanderan no es un patrimonio autóctono, sino internacional, donde rastrear la historia y el desarrollo industrial y naval de distintos países, con el consiguiente interés cultural para cada visitante. En la actualidad ya ofrecen dos rutas: la ruta de los galeones, y la ruta de los buques de guerra.

Turismo marinero

A cargo de la agencia online Bluscus, centrada en crear una oferta que recupere la esencia marinera integral, desde la experiencia del viajero a bordo de embarcaciones tradicionales, pesqueras o de recreo al trabajo vinculado al mar como el marisqueo y continuando por el que lo sucede en tierra, con visita a las conserveras, lonjas o la degustación gastronómica del producto final.

Turismo astronómico

Bajo la aspiración de que el Parque obtenga la certificación Starlight, corrió a cargo del profesor Salvador Bará, de la Universidad de Santiago de Compostela, alrededor de la contaminación lumínica y el despilfarro de energía por mal uso del alumbrado público, poniendo ejemplos de la gran visibilidad nocturna que hemos perdido en los últimos años en España, extinguiéndose también por tanto las zonas “puras” donde observar con claridad el cielo tal y como es, como el rural. Puso de ejemplo la Ley del Cielo aplicada en la Isla de la Palma, y protectores de madera usados ya en turismo rural para dirigir la iluminación al suelo y respetar la visibilidad nocturna, valor añadido de las casas rurales. Planteó la necesidad de devolver a nuestro paisaje habitual y a nuestra experiencia una parte de la naturaleza que damos por perdida, las estrellas, cuya contemplación ha servido de guía y fuente de conocimiento desde la Antigüedad y aún hoy en día, como principal fuente de información para la Astrofísica. Su pasión por la observación del cielo nocturno la transmitió a los asistentes: “cuando nos tocamos la cara tocamos átomos que nacieron probablemente en el corazón de una estrella, y cuando miramos al cielo y observamos las estrellas, la luz que recibe nuestro ojo nos está poniendo en contacto con el Pasado”.

El turismo ornitológico o birding, con la interesante ponencia del divulgador Antonio Sandoval, que abordamos en otro post.

La puesta en común tras las jornadas tuvo una idea clave: el turismo sostenible es ante todo cuestión de actitud y ética, de factor humano y compromiso verificable a largo plazo. Ni los certificados ni marcas ni sellos bastan, sino la exigencia y la apuesta real por un turismo responsable con las personas y el medio. La pauta es la exigencia y el consenso de unos mínimos sostenibles entre empresasrios y clientes. En conclusión: “la fuerza no puede proceder solo de la unión, sino de la conciencia”.

Viaje gastronómico al sabor del otoño rural

“La becada ama la hora en que el anochecer hace más agudo el olor de las hojas muertas, impregnadas de tierra húmeda, mientras la luna amarilla de noviembre brilla en el vapor helado de los bosques. Estos olores otoñales resurgen a su vez con el calor de la cocina (…). El mundo misterioso y encantador de los bosques se vive en el otoño”, dijo Clermont-Tonnerre. Y dijo bien. Es el 8º año que Galicia celebra el Otoño gastronómico, iniciativa con que sus casas rurales celebran el esplendor culinario del bosque. Hasta el 14 de diciembre ofrecen un menú trufado de caza de temporada, sabrosas castañas o setas regadas por salsas y vinos. La tradición artesanal hace el resto. El escritor José María Castroviejo añoraba las mañanas brumosas, cuando los hilos de niebla se levantan sobre el oro viejo del bosque, ese oro viejo que el otoño aviva estos días como el fuego.

La semana pasada descubrí el considerado paraíso de ese flamante espectáculo: en el Courel, reserva forestal más abrumadora de Galicia. De camino conocí la reinvención culinaria de la región con una nueva cerveza de castaña hecha en Balboa, Ancares leoneses, que ya pega fuerte a poco de su lanzamiento. No es el único producto que pone en valor este territorio aislado y virgen: setas, castañas, mermeladas, aceite… En el Courel pasé la noche en la acogedora Casa Caselo, palco de honor a la devesa de Paderne, uno de los bosques mágicos que estos días viven en combustión. Es la única del Courel en el Otoño gastronómico. Los cazadores del lugar proveén con perdiz, corzo o jabalí su buena mesa: caza con castañas o pollo de casa, embutidos, caldo gallego, licores que trasladan la esencia del bosque (moras, endrinos, frambuesas…).

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Este año el Otoño gastronómico tiene la novedad “Cocina con nosotros”, y algunas casas como Caselo invitan a los huéspedes a su cocina para compartir sus secretos. Fuera de esos bosques ígneos, no solo entre caza anda el juego. La riqueza rural de temporada va más allá, y como ejemplo dos de nuestras socias, integrantes del Otoño gastronómico, desde el mar, a la montaña: Casa de Trillo, en la salvaje y romántica Costa de la muerte, y Reitoral de Chandrexa, en la Ribeira Sacra orensana, sobre los espectaculares cañones del Sil… En la primera el menú otoñal se nutre de pulpo, almejas a la marinera, cerdo celta o pescado de temporada. En la segunda, el menú otoñal presume de gourmet con Risotto de setas silvestres, asado de ternera “caldelá” ecológica, ensalada de otoño, tarta de manzana… Os animamos como siempre a descubrirlo y difundirlo, para que de una vez pongamos en valor la magia otoñal de nuestros bosques, como evocaba Clermont Tonnerre o añoraba Castroviejo.

Quercus Sonora: la música del bosque

Hace unas semanas os avanzamos este post, que quiere desvelar a quienes aún no lo conocen un proyecto fascinante y original: el de una pareja que ha sabido reconciliar cultura y natura, desde la gran ciudad al bosque. Él, músico, y ella, bióloga, ambos de Madrid, fundaron hace unos años en el corazón de Galicia Quercus Sonora (algo así como roble sonoro), donde el amor a la música y la naturaleza armonizan y revierten mutuamente en conciertos, actividades de educación ambiental, custodia del territorio y recuperación de bosque autóctono (roble, castaño, abedul), esquilmado en otras zonas por la invasión del eucalipto. Entre los proyectos que emprenden gracias al desinteresado apoyo de vecinos y socios, destacan sus rutas de educación ambiental (muy orientada a niños), y su cada vez más concurrido Festiulloa, un cosmopolita festival de música de cámara: instrumentos de madera en el corazón del bosque, al que dan vida y devuelven traducida en música la inspiración que les dio forma y voz.

Esa ornamentación floral que la naturaleza inspiró a la piedra de las catedrales, la poesía o la imaginación de tantos artistas, vuelve al bosque de la mano de grandes músicos de Europa (de Holanda a Bulgaria) o América (y de Cuba a Estados Unidos), que acuden de forma desinteresada a Galicia. Solo se les costea el transporte y la estancia. ¿Y qué se les pierde en este lugar apartado? El amor al arte entre pazos y escenarios elegantes o rústicos envueltos de naturaleza. Como señala Rudi Esteban, cofundador de Quercus Sonora, “la Ulloa es una zona virgen con mucho que ofrecer por sí misma”. Solo hay que ver a los músicos, que repiten año tras año, como el prestigioso violinista holandés Christiaan Bor. Música que siembra o abona bosques, bosques que crecen inspirados por música, llenos de arte… Clásicos literarios como “El secreto del Bosque Viejo” de Dino Buzzati o “El bosque animado” de Wenceslao Fernández Flórez, planteaban distintas formas de expresar lo mismo: la discreta vitalidad que encierran los bosques, perceptible para unos pocos, la fértil partitura de su ecosistema. Bosques animados como las fragas que admiraba Félix Rodríguez de la Fuente: “árboles desordenadamente ordenados (…) en esa unidad fantástica, maravillosa, que se llama el bosque de hoja caduca, el bosque caducifolio“.

La sensibilidad ante los matices de la música clásica y la naturaleza coinciden en Festiulloa, esa forma de reforestar vida que suma y sigue superficie custodiada. Sin subvenciones, 100% social. La idea es adquirir parcelas abandonadas o fincas cedidas para preservar su ecosistema natural, liberándolo. No debe olvidarse que hace solo una semana la Xunta de Galicia hizo público su plan de impulso al sector de la biomasa, la “gran oportunidad del rural gallego”, un pulmón verde que genera el 50% de la madera española. El público de Festiulloa va desde Madrid, Barcelona o el País Vasco para oír en un entorno inusual y forestal, un repertorio universal, desde Mozart o Beethoven a Tchaikovski o Shostacovich. Si la comida sabe mejor con buenas vistas, la música, que es el alimento del alma, también. Los músicos duermen en casa de los vecinos, integrándose en su forma de vida y su gastronomía, abriendo a su vez fronteras al rural, que durante unos días es cosmopolita. Rudi y Sandra, fundadores de Quercus Sonora, promocionan durante esos días a los productores de agricultura ecológica locales, como Arqueixal y Granxa Maruxa, fomentando así el agroturismo y el turismo rural. Os animamos a descubrir y difundir este magnífico proyecto.

Una ruta teatral por la naturaleza en el corazón de Galicia

Acabamos de pasar un inolvidable fin de semana en el corazón de Galicia, geográfico y espiritual. Geográfico porque está en pleno centro, y espiritual porque durante dos días despertó sus raíces. Es el cuarto año que Santiago de Albá, en Lugo, celebra el Son d’Aldea (Soy de aldea), una reivindicación de la vida rural más allá de lo imaginable… El eje de la fiesta, además de colosales banquetes bajo el bosque, bailes y música, es la original ruta teatral por sus románticos paisajes, dignos de la novela Los pazos de Ulloa. Los senderistas se abren paso entre viejas casas y bosques, donde a cada paso surgen personajes y escenas de la Galicia antigua. Muchos de los actores son los propios paisanos, jóvenes o ancianos que rememoran a sus padres o abuelos. Un simple cambio de vestuario basta para transportarnos, porque el entorno hace el resto; la lengua, los gestos, el humor y la retranca son heredados. Lo hacen tan bien, que por momentos no sabes si el que está fuera de contexto eres tú, y desde la lluvia inoportuna al rebaño y el pastor que se cruzan por el camino parecen parte del show.

No hay mejor escenario teatral que la naturaleza, porque no ha cambiado en todas las épocas que acogió. Por eso el “roteiro teatral” puede ser una de las apuestas teatrales y senderistas más bonitas del momento, por las posibilidades escénicas del patrimonio natural y etnográfico. Lo pintoresco de cuadros y cuentos se hace real en el trasfondo verde gallego. No se trata de una visita turística teatralizada, una recreación histórica didáctica o un museo viviente. Es más, porque hasta los actores son en parte sus personajes. Durante unas horas vives la naturaleza de otro tiempo, pisando una tierra imaginaria y real, porque el escenario es el vivo lugar en que pasaron esas historias, enmarcadas por robles centenarios que fueron testigo: la cantina; el estraperlo; la emigración; los maquis, la llegada de la luz eléctrica, fueron algunas de las etapas de la ruta. En otras ediciones el público podía espiar la lección de la escuela, la faena de las lavanderas en el río o subirse a los antiguos coches de línea de la clásica casa Cuiña para ir a la “feira”.

Son d’aldea tiene además vocación cultural, ofreciendo la posibilidad de reunir a gente de la cultura y la ciudad a menudo distante y que allí se confunde con el vecindario en franca familiaridad, unidos por sus raíces rurales o por el compromiso ambiental. Ejemplo de ello fueron la charla debate que reunió en el Parladoiro a vecinos y profesores de la Universidad de Vigo y Santiago en torno a la soberanía alimentaria y la autonomía rural, o los debates acerca de la extinción del bosque autóctono por culpa del eucalipto, ante la que se posiciona una interesantísima asociación a la que dedicaremos otro post, Quercus Sonora. La cita, que dura dos días, ofreció íntimos conciertos al aire libre, teatro a cargo del grupo Metátese, organizador del evento junto a la asociación de vecinos O Parzamique, y el agroturismo Arqueixal. Además hubo juegos tradicionales, feria artesanal, y una entrega de premios que agasajó al escritor Suso de Toro o la actriz Tamara Canosa, entre otros. Papel clave tuvo también la ESAD (Escola Superior de Arte Dramática), que colaboró en el rotetiro.

Son d’aldea reabre la naturaleza a la historia. La implicación de los vecinos es un ejemplo para otras zonas, y los niños disfrutan de lo lindo viviendo un cuento real. Las fotos de cada escena son planos de cine, y pasadas a blanco y negro, parecen antiguas. El teatro devuelve a los hórreos, bosques o lavaderos la vigencia que tuvieron y de hecho, tienen, por más vendas que nos pongamos, porque al final las épocas son modas en nuestra cabeza que el resto de la naturaleza ignora. El atrezo es de tierra: si los actores lo escarvan salen patatas. En la fiesta, desde el jamón y los quesos a la leche o el agua, embotellada para la ocasión y traída de una “mágica” fuente cercana, son frescos o artesanos. Además de la guerra al eucalipto, me quedo con uno de los comentarios del debate: hay que hacer un llamamiento a los artistas y cineastas para que promuevan el prestigio del patrimonio rural, a la americana, dignificando al agricultor o al veterinario, injustamente topificados pero con tanto interés como los personajes urbanos.

 

Rutas verdes y ecoturismo por la herrería de Bogo

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En el extremo noroccidental de la península, a cubierto de los rigores del mar y a la sombra de copas centenarias, discurre pacífico el Eo. A lo largo de su historia ha conocido otros nombres. Los romanos lo llamaban Egoba, y los cronistas medievales Iuve, o Euve. En la guerra de Independencia fue testigo de los desmanes del terrible general Fournier, apodado “el demonio”. Hoy, su cauce, querido de las truchas, las nutrias o el Martín pescador, da vida a un paraíso sin fronteras ni edad declarado por la Unesco “Reserva de la Biosfera”, y de principio a fin su nombre va regando las orillas gallegas y asturianas por las que pasa. Es el caso de Fonteo, población que le ve nacer, o de Ribadeo y Vegadeo, que le ven morir frente al mar. La reserva abraza la región de los Oscos y las Terras de Burón, y hace convivir en su riqueza natural a salmones, pájaros carpinteros, búhos y lobos, robledales, cascadas y hasta una ruta de vías verdes por una abandonada red ferroviaria.

Río arriba desde A Pontenova (o puente nueva), al Eo llegan varios afluentes, cada uno con su camino y su propia historia. El llamado Reigadas remonta un bosque de mismo nombre que esconde en su seno la antigua Ferrería (herrería) de Bogo, fundada en 1534 por el hidalgo Pedro de Miranda. Quienes se adentren hasta ella descubrirán una hermosa siderurgia medieval en la que la fuerza hidráulica refulge espumosa y boyante. Barbas de musgo chorrean por los muros, engalanados  telúricamente; un puente cruza el rio, y la piedra esculpida por el hombre y el liquen grabado por el aire, se funden como uña y carne. No cuesta imaginar el eco del martillo golpeando el yunque en la forja o el trajín de carretas. En este apartado estanque se respira la blanda humedad del bosque, el agua dulce y mineral de los cantos del río, las hojas muertas, el olor de las castañas… Alrededor, coronando la cima de montes poblados de vegetación, asoman aldeas de madera como nacimientos navideños tallados por el paisaje.

Siguiendo el curso del río, no lejos de la herrería, el viajero encontrará reposo y sustento en la Casa do Fidalgo. Levantada en 1847, fue restaurada en 2008 y convertida en cálido y confortable refugio de caminantes por los herederos del fundador. Esta preciosa y robusta casa rural tiene un anfitrión especial: el perro de la familia, Fiz, que conoce a  la perfección las rutas de senderismo y conduce a los huéspedes como buen cicerone por los caminos que se internan en el bosque. La casa cuenta en el exterior con cabozo (hórreo) y mesón-sidrería. Hay un festival celta que se organiza cada año en la comunidad de Machuco, autodenominado “el más pequeño del mundo”. Las tres viejas aldeas que custodian el bosque desde lo alto de los montes: Bogo, Vilarxubín y Sampaio, forman el triángulo dos trasnos (el triángulo de los duendes), pobladores de las historias y leyendas de esta región de las nieblas.

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Al anochecer, asomado a una ventana desde uno de sus cuartos, uno podría pensar que se halla en un rincón perdido y alejado del mundo, en el que las sombras del bosque, al medrar y estirarse, a punto están de engullir la casa y hacerla desaparecer. En parte así es. Intimidan el aislamiento y la fronda que la envuelve, los ruidos y fragancias nocturnas que acechan tras el cristal, condensado de frío. Se diría que ni un alfiler cabe entre la espesa masa arbolada, como un lecho de musgo gigante. La jurisdicción de los hombres parece entonces menguar ante toda la vida que afuera, alrededor de la casa, despierta con la noche, y el huesped, intuyendo la nueva forma de supervivencia mágica y noctámbula que se gesta al amparo del bosque, no puede evitar acostarse con una íntima satisfacción de bienestar, de plenitud y de connivencia con la vida que le envuelve agazapada, llena de aliento en espera del amanecer.

Educación ambiental y puesta en valor de patrimonio rural con “una garantía de responsabilidad en turismo sostenible”

alvarella ecoturismo ceres EcoturAlvarella Ecoturismo es otra de las últimas incorporaciones al proyecto Ceres Ecotur en este caso en Galicia. Se trata de un centro integral que aúna tanto alojamiento como propuestas específicas de educación ambiental en pleno contacto con la naturaleza y con todo el patrimonio de esta región de A Coruña.  Consta de un edificio concebido para un turismo de grupos y un albergue, reconvertido no sólo en alojamiento sino también en centro de aprendizaje y de iniciación a la cultura medioambiental, con soluciones constructivas bioclimáticas y ecológicas. Hemos hablado con  Xesús Peña y Loli Rodríguez, sus propietarios. A continuación, su entrevista: 

1)      Describe brevemente cuál es la filosofía que promueve Alvarella Ecoturismo

Un turismo responsable y respetuoso con el medio ambiente. Promovemos el conocimiento de nuestros recursos: Patrimonio Natural (Fragas do Eume) y Cultural (castillo de Andrade, monasterios de Monfero y Caaveiro, museo Etnográfico de A Capela, molino de Ferreñas, Casa do Mel en Goente,…). Asimismo, promovemos el uso racional del agua, la energía, la recogida selectiva de residuos, hacemos compost que utilizamos en la misma finca y, en general, ponemos en valor los recursos de la propia finca (huerto ecológico, elaboración de sidra, mermelada, dulces para autoconsumo,…)

2)      ¿Qué tipo de clientes recibís? ¿Notáis que llegan más concienciados con practicar un turismo rural ‘diferente’?

Recibimos muchos grupos de escolares, grupos de familias, asociaciones, gente que quiere practicar turismo rural… En general sí que están concienciados, porque ya tratan de practicar un turismo respetuoso o bien ya vienen informados por la visita a la página web del establecimiento.

3)      ¿Qué crees que le puede aportar Ceres Ecotur a vuestro establecimiento y qué puede aportar vuestro establecimiento a Ceres Ecotur?

Ceres Ecotur nos puede aportar más visibilidad, una garantía de responsabilidad en turismo sostenible. Nosotros le podemos aportar a Ceres Ecotur la experiencia de doce años de existencia trabajando “por un desarrollo sostenible”, gestionando el equipamiento con energías renovables desde los comienzos, minimizando el gasto de agua, buscando una eficiencia energética y “educando” de una manera “no formal” para el desarrollo sostenible. Todo mediante actividades de Educación Ambiental, trabajando cuatro grandes temas: el bosque, el agua, la energía y el patrimonio.

4)      Ante la saturación actual del sector, ¿cuál crees que son las posibles salidas del turismo rural en España?

Coordinar las diferentes actividades dentro de cada “destino turístico”. Atender a las posibles demandas y dar respuestas. Hay que buscar una alternativa clara y diferente del turismo de hotel y playa, para que “nuestros clientes” se sientan “mejor”, practicando un turismo “saludable”, fomentando “hábitos de vida saludables” como consumir comida natural, practicar senderismo, deportes, etc. Cuerpo sano equivale a mente sana.

5)      ¿Qué consejo darías a los seguidores de Ceres Ecotur para practicar un turismo rural responsable?

Creo que los seguidores de Ceres Ecotur ya están sensibilizados en el concepto de turismo ecológico. Para los que no lo estén tanto, simplemente les recomendaría visiten a cualquiera de los miembros de la red Ceres Ecotur para conocer en persona la filosofía que envuelve al proyecto.

El turismo rural ecológico y sostenible presente en Galicia

El turismo rural ecológico está muy vivo en Galicia, una tierra que se ha caracterizado por ser una de las más pioneras dentro del sector turístico rural en España. El proyecto Ceres Ecotur cuenta con cuatro establecimientos adheridos en Galicia dentro de su red, cada uno de ellos peculiar y diferente, símbolos de otra manera de entender y promover el turismo en el medio rural. Una fórmula entendida como una forma de diversificar las rentas agrarias que, efectivamente, valorice un ecoturismo real que abogue no sólo por la protección del entorno natural, sino también y sobre todo por la integración de actividades tradicionales en su oferta, por defender una gastronomía basada en productos locales, por promocionar la cultura y tradiciones del medio rural y, en definitiva, por convertirse en instrumentos de dinamización de la economía local de las zonas en donde se ubican.

– La Reitoral de Chandrexa está situada en el corazón de la Ribeira Sacra, y más concretamente de los Cañones del Sil (LIC incluido en la Red Natura), por lo que será una buena base para realizar excursiones a toda la comarca. Antigua casa rectoral construida en piedra y madera y restaurada manteniendo su carácter e introduciendo sólo los cambios mínimos para hacerla más cómoda.  En la restauración se tuvieron en cuenta criterios de bioconstrucción. Desarrolla actividades de ganadería y agricultura ecológica cultivando la tierra a la vez que se respeta el suelo, los animales y las plantas, sin tratamientos ni abonos químicos y con semillas no manipuladas por la industria, de manera que se producen alimentos de temporada sabrosos y saludables. Gastronomía ecológica de calidad y buena cocina (tradicional y vegetariana), con materias primas que se cultivan en la finca. El trato es amable, cercano y personal, con un nivel de calidad que sólo es posible ofrecer con un modelo de turismo a pequeña escala.

Casa de Trillo: Casa rural con seis habitaciones dobles y servicios de desayuno y cena, admisión de animales, minigolf y atención a peregrinos de la ruta a Fisterra-Muxía. Este rincón de Galicia representa la España peninsular más occidental. En Casa de Trillo se puede descubrir y conocer bajo la filosofía Slow Travel, sin prisa pero sin pausa, haciendo hincapié en los pequeños detalles y comprobando que la mejor forma de integrarte con los destinos que visitas es tomándote tu tiempo para conocerlos. Rutas ancestrales y el mismo Camino de Santiago se prolongaron hasta aquí para conocer el lugar donde moría el sol cada día, un espectáculo digno de ser contemplado con la calma que se merece. Disponen de huerta con productos propios que son consumidos por los clientes. Potencian el porco celta y son socios de Slow Food. Con una filosofía centrada en una gastronomía local de calidad, explican al cliente el origen de los productos que consumen y en los menús especiales se resaltan.

Turismo rural ecológico en Galicia

Ecoagroturismo Arqueixal: Granja familiar de producción artesanal de diversos productos como el queso, el yogur o la leche ecológica, con actividades turísticas a través de la recuperación de un conjunto de cinco edificios tradicionales bajo técnicas de bioconstrucción, promoviendo las energías renovables y una eficiente gestión de los recursos naturales, minimizando al máximo la huella ecológica del establecimiento. Ofertan de la misma forma en su tienda varios productos agroalimentarios ecológicos y de calidad, así como información escrita sobre los productores locales y las actividades agroalimentarias de la comarca. Tienen especial atención por el patrimonio cultural material y inmaterial, promovemos la protección, conservación y recuperación del valor etno-antropológico de la comarca. Especial énfasis en la cultura tradicional y popular gallega a través de la recuperación de tradiciones ancestrales, de talleres de artesanía y la promoción de actividades rurales en extinción.

Casa Pousadoira: Antigua casa de labranza reconstruida en 1995, con la filosofia de recuperar y poner en valor una explotación tradicional familiar de Galicia, con su casa y sus terrenos, intentando darle nuevos usos y generando una alternativa de vida y trabajo para una familia, en un marco de respeto e integración con el medio ambiente. Conservada la tipología de la casa, se restauró en parte con materiales nuevos porque estaba derruida. Se conserva el hórreo y el jardín. Tienen huerta ecológica, produciendo la mayoría de las hortalizas que consumen según los principios de la agricultura ecológica. Elaboran mermeladas y conservas ecológicas para los clientes y el resto de productos son adquiridos en su mayoría a familiares y vecinos que los producen de manera tradicional. Gestión eficiente de los recursos, el agua y los residuos.