El certificado Ecogastronómico: garantía de sabor

De todas las tareas que desempeñamos al día sólo hay una imprescindible: nutrirnos. De ello depende todo lo demás, y nos define como somos: animales. Por eso, haberlo reducido a un rito banal y casi intrascendente bajo el frenesí “civilizado” retrata tan bien la sociedad en que vivimos, con sus paradojas. De lo que se come se cría: el milagro del metabolismo purificaba nuestro organismo de sol, de mar y hasta de las fuerzas de la naturaleza, pero hoy ingerimos productos transgénicos o de dudosa procedencia, la insustancialidad plástica del mundo sintético que nos rodea: aditivos, conservantes, sucedáneos… Precocinados o almacenados en cámara y supermercados artificiales, generados en invernaderos o granjas industriales, transportados en camiones o avión…

Los alimentos, procesados, están perdiendo el rastro orgánico del que hablábamos hace unas semanas, y el sabor enraizado a la naturaleza que los enriqueció. Pero además, la acumulación de residuos en el mar empieza a contaminar la vida de los alimentos que ingerimos como “frescos”. Hasta en los rincones más lejanos y supuestamente salvajes, desde el fondo del mar a las selvas, encontramos una bolsa del supermercado, una zapatilla de marca o una botella con propaganda. Nada se libra de la viralidad global. ¿Quedan lugares “auténticos”? “Auténtico”, “original”, “salvaje”, “sabor”… Son las palabras más codiciadas en promoción turística. ¿Por qué? Porque aunque disimulemos, sabemos que estamos emponzoñados de artificialidad.

ecogastronomía

¿Cómo sabe la leche fresca? ¿Y un buen tomate? Cada vez es más difícil saberlo, y más niños crecen sin saber a qué sabe la Naturaleza de la que son hijos. El planeta, cada vez es más artificial, viciado e irrespirable. Ante ello, el turismo rural da un respiro. Una bocanada de aire puro. Aislado modestamente en la naturaleza, preserva el sabor, el aroma y la calidad original. Otro de los medios por los que el turismo rural contribuye a restaurar la vida es este: desde la Fundación Ecoagroturismo, la “certificación Ecogastronomía” está respaldando a aquellas iniciativas que refuercen la gestión rural regenerando la naturaleza al poner en valor su riqueza autóctona. Turismo rural ya no es solo alojamiento, sino restauración. ¿Qué mayor sabor que el del propio ecosistema en que maduran los alimentos?

Desde este año, la Fundación Ecoagroturismo apuesta por dar este exquisito certificado de calidad a los establecimientos que ofrecen un menú basado en razas autóctonas o en peligro de extinción (y procedentes de pesca sostenible). En muy pocos sitios pueden encontrarse estos sabores olvidados. Si queréis comer un día fuera de casa buscad el certificado Ecogastronomía en nuestro mapa y escapáos a una de estas casas rurales, reductos del planeta salvaje, para saborear su paisaje.

El turismo de estrellas y la sabiduría rural de observar el cielo

Ahora que la primavera empieza a cuajar y entierra uno de los inviernos más crudos que se recuerdan, vale la pena pensar lo ajenos que somos a la cultura rural de observar el cielo. Es curioso cómo la apariencia del mundo ha cambiado según las épocas que lo observaban: la ignorancia primitiva lo divinizaba, pero en honor a las sensaciones y recursos que la naturaleza proveía (la bonanza del sol o la violencia de la tormenta). Hoy nuestra visión de la naturaleza ya no se basa en lo que nos hace sentir, sino en las leyes físicas que la fundan, esterilizándola. Como si eso nos correspondiese más que sentirla. Renunciar a entender la naturaleza por lo que nos aporta o hace sentir para entenderla por lo que la explica, es como renunciar al amor o al placer por desvelar sus procesos neuronales. Ningún extremo es bueno…

Un ejemplo: el sol, origen de los dioses y religiones modernas, ya casi sólo se aprecia por su valor bronceador, a pesar de seguir siendo el fundamento de la vida en la Tierra. El mar, hace 100 o 200 años, imponía un respeto y una admiración casi divinas. No sólo por la precariedad de las embarcaciones, sino por su ingente tamaño. ¿Qué nos ha pasado para dejar de apreciarlo? Su inmensidad es la misma, y sus incógnitas grandes para los científicos, que hace nada advertían: “sabemos más de la superficie de Marte que de los fondos marinos”. El mundo no es más pequeño, sino igual de gigantesco; lo que se ha reducido es nuestra vista o nuestra experiencia.

Puede que para una sociedad que ve un “sistema de bajas presiones” o “ciclogénesis” en un temporal, más atenta a las isobaras que a las sensaciones que produce, el cielo y el mar hayan dejado de verse como las fuerzas sobrehumanas que son, para verse como simples decorados, perdiéndoles un respeto que a veces pasa factura. Por suerte, hay aún rincones que nos muestran sus magnitudes. La Ley del Cielo, en la isla de La Palma, combate la contaminación lumínica (las luces en ciudades son ténues y apuntan bajo, restringiéndose fuera de ellas), lo que congrega ya una incipiente afición al turismo de estrellas o Astroturismo. El paisaje estrellado es otro de los grandes espectáculos del pasado que hemos extinguido, pero el sello internacional Starlight evalúa la calidad del cielo nocturno en cada vez más destinos rurales.

turismo de estrellas

¿Qué es una tormenta si no algo atronador, que acongoja y nos afecta, directa o indirectamente? Parece que queramos vivir desde la óptica de las moléculas. La falta de sensibilidad, del valor sensorial a la hora de entender los fenómenos naturales, explica nuestra frivolidad ante ellos. Desmitificados, sí, pero llevados al extremo opuesto de pragmatismo, ninguneando los sentidos para los que la naturaleza nos predispone. Una de las virtudes del turismo rural es ésta: reeducarnos a vivir el mundo desde la pureza de los sentidos, y a mirar con los ojos de la historia o la sabiduría acumulada de viajeros y navegantes, el mapa del cielo.

El valor añadido del turismo rural del que hace gala la red Ceres Ecotur, es la limpieza y transparencia de su cielo, permitiéndonos incorporar a nuestro entorno una parte del paisaje olvidada. En muy escasos lugares puede admirarse la noche estrellada tal y como fue siempre, tal y como es. Un privilegio imposible en la ciudad y en todo contorno alumbrado, de cielos limpios y depurados de contaminación lumínica, estanques estrellados que parecen volcar el universo sobre nosotros. Y este lujo es de los que no se cobran con el ya típico: “Ah, claro, estás pagando el sitio…”.

El ecoagroturismo y la puesta en valor de actores comprometidos con el rural

Hoy en día ser agricultor o ganadero y vivir de ello no es nada fácil. A pesar de que las condiciones de vida en el campo y en el medio rural han mejorado mucho, las leyes de mercado como en tantos otros sectores se imponen. La sombra de la industria agroalimentaria es muy larga, la productividad prima por encima de cualquier otro valor y el ritmo frenético del día a día hace que mucha gente ni se plantee qué es lo que come o de dónde vienen los alimentos que consumen. Eso a pesar de que, en cualquier caso, se ha producido un fuerte aumento de la demanda de productos ecológicos en la UE, que se ha multiplicado por cuatro en los últimos 10 años, según datos facilitados por la Comisión Europea esta semana.

El gasto de los consumidores europeos en productos bio ascendió a 19.700 millones de euros en 2011, cifra que representa un incremento del 9% respecto al año anterior. En la UE hay más de 186.000 explotaciones ecológicas, que cultivan un área de 2,9 millones de hectáreas. Eso, en cualquier caso, apenas supone el 5,4% de la superficie agrícola total. España es el Estado miembro con mayor superficie de agricultura ecológica (1,8 millones de hectáreas), seguido de Italia (1,1 millones), Alemania (1 millón), Francia (970.000) y Reino Unido (630.000).

Actores rurales comprometidos

Biel Torrens es uno de esos agricultores que a día de hoy están apostando por un camino diferente. Productor ecológico, procura vender directamente la mayoría de su producción al consumidor en los mercados ecológicos de Mallorca, junto con apenas unos pocos intermediarios en forma de pequeñas tiendas. Presidente de Slow Food Illes Balears desde septiembre de 2013 y secretario general de la Unió de Payesos de Mallorca, cuenta con una producción muy diversificada en donde se combinan algunas variedades ganaderas autóctonas como el porc negre o la vaca menorquina, con diferentes plantaciones agrícolas.

Sin ir más lejos, Biel ha constituido recientemente junto a otros 15 payeses de la isla la Associació de Productors de Pebre Bord Mallorquí, para tratar de devolver al mercado esta variedad autóctona de pimentón, al borde de la desaparición. Antiguamente un ingrediente básico para elaborar la famosa sobrasada mallorquina. También es uno de los 25-30 productores que en la actualidad están volviendo a cultivar en la isla el trigo xeixa (candeal en castellano), una variedad que estuvo a punto de desaparecer por riesgo de erosión genética y que ha sido recuperada gracias al trabajo de Slow Food en las islas.

trigo xeixa
Biel Torrens en su plantación de trigo xeixa en la finca Can Caló

Se trata de una variante muy antigua de trigo, bien adaptada al clima y a las condiciones edafológicas de suelos más bien arenosos, pobres en recursos, con lo que resultaba muy valioso para aprovechar tierras no tan fértiles a priori. Antaño era muy utilizado en la repostería típica mallorquina (sobre todo en las cocas de Navidad y empanadas) y se mezclaba con otros trigos para hacer pan. El trigo xeixa, al igual que la práctica totalidad de las variedades de trigo antiguo, tiene menos almidón, por lo que resulta ser más digestivo y adecuado ante alergias y otras intolerancias alimentarias, como al gluten.

Al hilo de esto, se ha sabido recientemente que investigadores del CSIC en España han dado con la tecla para producir un pan apto para celíacos con trigo transgénico. Tal y como mencionaba en un reciente artículo publicado en Ecotumismo, la celiaquía es la patología crónica intestinal más frecuente en España, hasta el punto de que afecta a una de cada 100 personas. Una circunstancia que ha ido en aumento en los últimos años debido, en buena medida, al abandono de variedades tradicionales de cereales como el trigo (el xeixa es un ejemplo, pero hay muchos más casos), la cebada y el centeno, para dar paso a variedades más comerciales, un efecto propiciado en muchos casos por la propia industria agroalimentaria. Productividad y calidad no siempre van de la mano…

Ecoagroturismo con valor y sentido

Ante esta tesitura, el modelo de ecoagroturismo que defendemos desde el proyecto Ceres Ecotur, entre otros muchos cosas, consiste en poner en valor y dar visibilidad al trabajo y saber hacer de personas como Biel Torrens. Un hijo, nieto y bisnieto de agricultor, que ha sabido adaptar y reorientar su actividad hacia otro forma de entender la relación del hombre con el campo, con la custodia del territorio que ocupa y con los alimentos que obtienen de él. La finca Can Caló, gestionada por Biel Torrens, es una de las alternativas para practicar un agroturismo diferente que ofrecemos desde este proyecto, aprovechando el Año Internacional de la Agricultura Familiar en curso, pero con el objetivo de que esta forma de hacer turismo en el medio rural tenga continuidad en el tiempo.

A fin de cuentas, bien gestionado y bajo parámetros de sostenibilidad, puede y debe suponer una fórmula inmejorable de hacer más visible el trabajo y poner el foco en actores rurales protagonistas como es Biel. Como él, afortunadamente, cada vez hay muchos más. Si gestionas o conoces una explotación agroganadera que encaje con estos parámetros, escríbenos a info@ceres-ecotur.com

De lo que se come se cría: el agroturismo como terapia

A menudo señalamos la ventaja económica, social y política de los países nórdicos, traducida en una ventaja ambiental y alimentaria que comparten Alemania, Austria o Suiza. Desde hace 20 años el consumo ecológico creció en toda Europa, pero en el norte se disparó. La cultura ética cala en todo, y los Estados más saneados miman su rural como otros lo abandonan. Salud, calidad y conciencia ambiental y social motivan la reruralización del consumidor LOHAS (Lifestyle of Health and Sustainability), estilo de vida saludable y sostenible.

De lo que se come se cría, y si de ninguna otra forma puede el hombre hacer suyo el mundo que habita, más vale saborear un saludable paisaje que un amasijo de plástico y transgénicos. Ese metabolismo que purifica el organismo y lo insufla de vida es algo que aún canjeamos por comida precocinada o de dudosa procedencia. La vida de los alimentos, la historia que han tenido hasta llegar a nuestro organismo, vale tanto como valoremos éste. Nuestros vecinos lo saben, y el agroturismo en alza es la prueba.

Aunque Alemania, Francia o Reino Unido son los mayores consumidores, Dinamarca lidera en consumo interno. Para 2020 su gobierno quiere que el 60% de la comida de cocinas públicas sea orgánica. Un reto para el país donde un tercio de la leche consumida ya es ecológica. Su éxito se debe al apoyo gubernamental y la cooperación entre agricultores, distribuidores y minoristas. Factores que explican la revolución verde en Suecia, Austria o Suiza.

España, siendo líder europeo en superficie ecológica y gozando de un sol que tan a gala tiene para prostituir su costa, asombrosamente depende del mercado exterior y tiene por reto el consumo interno, prueba de déficit cultural y político. Según el MARM, España es fuerte en producción pero débil en comercio interno, ajeno al gran público y a grandes superficies. Ante el hándicap del precio, nuestros vecinos están dispuestos a pagar más por invertir en bienestar y sostenibilidad (impuesto verde), consumiendo leche y huevos naturales y no hacinados en granjas industriales, enorgulleciéndose de un rural que es fuente y sustento de su modernidad.

El agroturismo se erige como mediador ideal y económico entre el ciudadano desinformado y el suministro rural, culturizando al primero al abrir puertas al segundo. Como en Italia, donde el agriturismo es ya un fenómeno incluso para escapadas juveniles. La moda agroturística crece como viaje al origen de nuestra riqueza productiva y contacto con su frescura. De arraigo en la Toscana italiana o la Provenza francesa, llega ya a Estados Unidos (vuelta a los ranchos), aunando turismo rural, gastronómico y activo (participación en viñedos, huertas o granjas).

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Conciencia y cultura

Tal es la mentalidad de los países nórdicos que nos cuesta asimilar sus derechos. Es el caso del Jokamiehenoikeus o Allemansrätten, “Derecho público de libre tránsito en la Naturaleza”, pudiendo pernoctar incluso en propiedades privadas, pues muchas fincas carecen de vallas o alambradas. La conciencia y el respeto es tal que no hace falta. La ley finlandesa de 1994 lo dejó claro: “Todos tendrán derecho a la naturaleza”. En España hace años que se prohibió la acampada libre y determinados accesos están muy restringidos, impermeabilizando la naturaleza de una sociedad que pone a prueba en ella su evolución.

Y es que a más ética y civismo, más libertad. El modelo escandinavo de bienestar optimiza la propiedad pública de bienes como la educación o la naturaleza. Ante el descrédito político español hay dos posturas: los críticos ven la política como una casta aislada de la sociedad; los autocríticos alegan “tenemos lo que merecemos” viendo la política como un reflejo en el poder de una sociedad o una cultura, la de la picaresca, y su sálvese quien pueda: “la honestidad es tonta, sed listos (o sea, abusad, defraudad, y si podéis, robad)”, confesando un “Bárcenas somos todos”.

Muchos males de altura se previenen con cultura. España produce pero no consume. Falta trasladar conciencia y orgullo rural a la población, rejuvenecer, revitalizar y culturizar o tematizar nuestro paisaje rural (Selva Negra, Toscana, Provenza…). Este es el Año Internacional de la Agricultura Familiar, el agroturismo como experiencia rural integral. Corred la voz.

Agroturismo sostenible en el Año Internacional de la Agricultura Familiar

Con motivo de la declaración del Año Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF) que se celebra este 2014, la Fundación Ecoagroturismo va a incentivar una acción paralela en torno a su proyecto Ceres Ecotur, de turismo rural y agroturismo ecológico en España. A lo largo de este año, el objetivo será crear una red de fincas y explotaciones agroalimentarias visitables que, siguiendo con la conceptualización del AIAF, deben ser producciones agrícolas, forestales, pesqueras, pastoriles o acuícolas gestionadas y operadas por una familia y que dependan principalmente de la mano de obra familiar, incluyendo tanto a mujeres como a hombres.

Se trata, por tanto, de poner en valor iniciativas singulares a través de la práctica de un agroturismo sostenible y de bajo impacto en el territorio, bajo parámetros de sostenibilidad medioambiental, sociocultural y económica. Para seleccionar las fincas y explotaciones agroganaderas que entrarán dentro de la red, se deberá cumplir con al menos uno de los siguientes criterios por parte de sus gestores:

  • Producción ecológica
  • Recuperación de razas ganaderas autóctonas y/o en peligro de extinción
  • Rescate y recuperación de semillas antiguas y/o alimentos tradicionales
  • Prácticas medioambiental y/o socioculturalmente responsables en el territorio

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En algunos casos, esta tipología de explotación agroganadera ya se puede encontrar en los alojamientos y/o empresas asociadas al proyecto Ceres Ecotur. En otros casos, serán independientes. En cualquier caso, será el gestor de la iniciativa el que determine el tipo de actividad de agroturismo a ofertar y los días en los que podrá ser disfrutada. Una información que se podrá consultar en la ficha de cada iniciativa alojada en www.ceres-ecotur.com o contactando directamente con sus gestores.

Agroturismo más allá del Año Internacional de la Agricultura Familiar

La iniciativa, que acaba de iniciarse, estará activa durante todo el año y pretende tener continuidad más allá del Año Internacional de la Agricultura Familiar. La idea es reivindicar a través del agroturismo una alternativa al modelo de turismo rural predominante en nuestro país.  Una tipología basada en recibir al viajero en las propias fincas, incluso sin la necesidad directa de contar con alojamiento y en unidades productivas en activo, para mostrarles su actividad cotidiana y hacerles partícipes de las experiencias del mundo rural.

El turista se integra en un contexto que debe funcionar con o sin él, en ningún caso debe crearse para él. Todo ello implicando a campesinos, población local y actores rurales concienciados en la mejora socioeconómica del entorno, propiciando la diversificación de rentas agrarias a través de un modelo de turismo sostenible en el medio rural.

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Alimentar al mundo, cuidar el planeta

En diciembre de 2011, más de 360 organizaciones de los cinco continentes, coordinadas por el Foro Rural Mundial, consiguieron que la Asamblea General de las Naciones Unidas, declarara por unanimidad 2014 el Año Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF-2014).

Los objetivos principales que se persiguen en el AIAF 2014 consisten en lograr políticas específicas que favorezcan el reconocimiento y el desarrollo sostenible de la Agricultura Familiar, potenciando el papel de las organizaciones agrarias y campesinas. Se trata de aumentar la visibilidad de la agricultura familiar y la agricultura a pequeña escala, sensibilizando al conjunto de la sociedad civil sobre la relevancia de apoyarla como modelo eficaz, no sólo en la producción de alimentos, sino también en el sostenimiento de las áreas rurales. Y todo ello en la perspectiva de la lucha contra la pobreza y la consecución de un modelo rural vivo, basado en el respeto al medio ambiente y a la biodiversidad.

En el marco español, se ha constituido un Comité del Año Internacional de la Agricultura Familiar, liderado por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) junto a otras 16 entidades y asociaciones, entre las que se encuentra la Fundación Ecoagroturismo. Dicho comité se encargará de impulsar iniciativas a desarrollar en el marco del AIAF, entre las que destaca la realización de un estudio sobre la agricultura familiar en el conjunto de la economía agraria, la incorporación de la temática a las jornadas y congresos de cada organización que integran el comité o la organización de una feria de la agricultura familiar, entre otras cuestiones.

Razas autóctonas, ganadería tradicional y el papel del agroturismo

El papel de las razas autóctonas y la ganadería tradicional en la gestión de un territorio es una ecuación de frágil equilibrio dados los tiempos que corren, aunque su valor es difícilmente cuantificable. Una raza ganadera autóctona es una especie hecha por y para el territorio donde se asienta. Gestiona, aprovecha y devuelve en perfecta sintonía los recursos de los que se abastece. Una sinfonía orquestada en muchos casos a lo largo de los siglos, que se enfrenta a los patrones modernos de productividad, donde la rentabilidad económica a través de una necesidad básica del ser humano, la de la producción agroalimentaria, es el único guión.

Una raza ganadera autóctona, adaptada al entorno y a sus recursos, favorece y potencia la biodiversidad de ese territorio, creando sinergias productivas entre ecología y economía. No sólo a nivel natural o medioambiental, también a la hora de mantener y salvaguardar la cultura, los usos y las costumbres ancestrales ligadas al pastoreo y al medio rural que le rodea. Todo ello para llegar a un producto que normalmente, tanto en su gestación como en su producción y elaboración, es único. Es la transferencia de todo ese saber hacer y equilibrio en la gestión de un territorio en un producto agroalimentario, símbolo identitario del lugar y de todos sus habitantes.

Todo esto sería impensable sin el papel que desempeña el pastor o el agricultor, ese ser humano en definitiva que, con su sabia batuta, se convierte en la pieza que custodia ese territorio. El encargado de que todo encaje y conviva en perfecto equilibrio con el entorno natural. El paisaje es humanizado, en la medida en que la huella del hombre está ahí. Esto es algo que, de base, no es malo y nada tiene que ver con el desenfreno que hemos experimentado en el último medio siglo, en donde la ecuación productividad/rentabilidad económica ha roto el equilibrio ancestral de muchos lugares.

Al hilo de todo esto, queremos compartir este vídeo en el que Aritz Ganboa, un joven (y esto es importante recalcarlo) pastor nos habla de su explotación de ovejas latxas en Navarra. Una filosofía de trabajo en torno a esta raza ovina autóctona que desemboca en su producto estrella, el queso D.O. Idiazábal. Muy interesante:

Agroturismo y razas autóctonas

Esa lógica, en donde la rentabilidad económica y la productividad priman por encima de todo, ha hecho que muchas razas autóctonas estén en peligro de extinción, cuando no han desaparecido ya directamente. El agroturismo entendido como una diversificación de rentas agrarias, como una puesta en valor de unos recursos ligados a prácticas agroganaderas sostenibles o a razas autóctonas, reforzándolos en su interrelación con el turismo, puede ser una oportunidad de presente, futuro y una ventana hacia un nuevo contexto.

Dentro del proyecto Ceres Ecotur tenemos muchos y buenos ejemplos de agroturismo real en este sentido. La Finca Montefrio (Huelva) es una granja ecológica situado en una dehesa y dedicada a la cría de cerdo ibérico de bellota, todo un referente en su territorio. La Quintana de la Foncalada en Villaviciosa (Asturias) es un caserío tradicional en donde el visitante se encontrará con diferentes explotaciones de razas autóctonas asturianas en peligro de extinción: ponis asturcones, oveyas xaldas o pitas pintas. En el Ecoagroturismo Reitoral de Chandrexa (Parada do Sil, Galicia), los porcos celtas campan a sus anchas y la carne de ternera, de raza autóctona caldelá, procede de una ganadería ecológica local, de Montederramo.

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La quesería ecológica del Ecoagroturismo Arqueixal, con su queso cremoso elaborado artesanalmente bajo la D.O. Consello Regulador da Denominación de Orixe do queixo Arzúa-Ulloa, es todo un regalo para los sentidos. Son sólo algunos ejemplos, pero hay muchos más: las ovejas latxas o las gallinas Marraduna  y Beltzas del Agroturismo Mari Cruz en Navarra, las ovellas blancas mallorquinas del Agroturismo Son Lladó en Mallorca, la recuperación de espacios agroganaderos y de la biodiversidad asociada a ellos  desde Tenada del Monte y El Mirador de la Cigüeña (Segovia)… muchos y buenos ejemplos de agroturismo real con Ceres Ecotur.

Propuestas de oleoturismo con el aceite de oliva: agroturismo en estado puro

España es el país con más hectáreas de olivo cultivadas en todo el mundo. No hay que descubrir a estas alturas algo que resulta una obviedad: si hay algo que marca nuestra tan característica dieta mediterránea es el aceite de oliva. Un recurso de gran valor gastronómico y también con un componente cultural muy significativo, ligado a un árbol con mucha fuerza, poderío y atractivo visual. Debido a su longevidad de siglos y hasta milenios, hay ejemplares de olivos que ya por sí solos constituyen un atractivo singular de gran valor.

En un contexto que tiende hacia la puesta en escena de experiencias en primera persona, el oleoturismo es un producto turístico que no sólo puede tener su público, alejado del consumo de masas, sino que requiere un entorno medioambiental cuidado y es capaz de revalorizar actividades agrícolas tradicionales y, con ellas, la cultura rural local. Practicar senderismo por un olivar centenario, colaborar con la recogida de la aceituna en otoño, aprender el proceso de elaboración del aceite, disfrutar de una cata de diferentes variedades  o conocer el trabajo artesanal agrícola ligado al cultivo de la aceituna puede suponer una modalidad de agroturismo de gran valor para un territorio.

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Recogida de la aceituna en la Ecofinca Lo Favaret (Tarragona)

En la red Ceres Ecotur tenemos buenos ejemplos en este sentido y, aprovechando que estamos en plena campaña de recogida de la aceituna, no queremos dejar pasar la oportunidad de valorar su trabajo. La Ecofinca Lo Favaret es un lugar mágico en la vertiente sur de la Serra del Boix, en un privilegiado balcón al Delta del Ebro (Tarragona). Un microclima seco y templado, una orografía propicia y la pasión por su trabajo de John y Paco, convierten a este lugar en único. Bancales tradicionales jalonados por olivos centenarios de variedades autóctonas de Tortosa, ideales para elaborar diferentes aceites de gran calidad. Todo ello producido bajo parámetros de agricultura ecológica y con la posibilidad de alojarte en la finca en uno de sus dos ecocasas, La Faeneta o Escape, coquetas, acogedoras y respetando los recursos naturales.

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Olivar ecológico de la variedad Arbequina en el Cortijo La Molina (Almería)

Más al sur, siguiendo la cuenca mediterránea, tenemos otra alternativa con 40 hectáreas de olivar de la variedad Arbequina como protagonista. Hablo del Cortijo La Molina en Almería, un lugar a tiro de piedra del Cabo de Gata, que es un ejemplo de métodos tradicionales y ecológicos de cultivo y producción de aceite de oliva. Una alternativa al monocultivo de hortalizas en invernadero que inunda la zona y que supone otro ejemplo de cómo el turismo y el agro pueden conjugarse en una alternativa socioeconómica para muchos territorios rurales. La Ecofinca Lo Favaret o el Cortijo La Molina, propuestas de agroturismo en estado puro.

La Fundación Ecoagroturismo presente con Tarannà en BioCultura Barcelona

agroturismoLa semana que viene, del 25 al 28 de abril, llega una nueva edición de BioCultura Barcelona. Hablamos de la feria del mundo ecológico más importante de todo el estado español y una de las más relevantes del sur de Europa y del arco mediterráneo. Este año, en su edición barcelonesa, se esperan más de 700 expositores y unos 70.000 visitantes en el Palau Sant Jordi.

En esta cita de Barcelona estará presente la Fundación Ecoagroturismo ECOTUR, con un stand compartido con la agencia de viajes Tarannà, con quién mantenemos un vínculo de colaboración desde hace un año, promocionando y comercializando paquetes de turismo rural ecológico en torno al proyecto Ceres Ecotur. Propuestas exclusivas que los potenciales viajeros sólo pueden encontrar a través de los canales de venta de Tarannà y que incluyen alojamiento más actividades de agroturismo ligadas a la filosofía Ceres Ecotur.

Las propuestas de alojamientos y actividades en diferentes agroturismos de la red Ceres Ecotur se pueden encontrar en la Web de Viajes de Turismo responsable de Tarannà, que el usuario podrá encontrar diferenciadas con el logo de Ceres Ecotur. En el marco de BioCultura, siguiendo la línea de actuación emprendida desde principios de año por parte de la Fundación Ecagroturismo, se impartirá además una charla el domingo 28:

Charla: ECOAGROTURISMO, PERMACULTURA Y PAISAJISMO COMESTIBLE: CASOS PRÁCTICOS EN CATALUNYA

  • 11 h. Sala 7
  • Presentación a cargo de miembros de la Fundación Ecoagroturismo y ponencia a cargo de Julio Cantos, Técnico agrónomo y permacultor, su especialidad es el paisajismo comestible y de conservación y colabora con la Fundación Ecoagroturismo

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Si vas a estar por BioCultura, te esperamos en nuestro stand compartido con Tarannà. Datos de contacto: Severino García (655 697 956)

El camino hacia un turismo rural ecológico se afianza: así que pasen diez años…

Severino GarcíaLa capa de nieve que cubría  el bosque de coníferas pesaba como una losa sobre los deseos de primavera. Eran los últimos días de marzo del 2003, en una pequeña ecoaldea a unos 50 km. al sur de Estocolmo. Se celebraba el Meeting anual de ECEAT-International con representantes de Suecia, Noruega, Finlandia, Letonia, Holanda, Alemania, Chequia, Eslovenia, Serbia y nosotros, como invitados por España, representábamos entonces a una asociación de turismo rural asturiana en proceso de integración en la red. En esa cita, hace ahora exactamente diez años, se gestó nuestro proyecto de Red de turismo ecológico en España: Ceres Ecotur.

Acababa de celebrarse el “Año Internacional del Ecoturismo 2002”, y con ECEAT (European Centre for Ecological and Agricultural Tourism),que estaba comprometida en un Proyecto LIFE: VISIT (Voluntary Initiatives for Sustainable Tourism), cuyo objetivo era demostrar cómo las ecoetiquetas pueden ser un instrumento efectivo para dirigir el turismo europeo y los consumidores hacia la sostenibilidad, nos fijamos dos objetivos en aquel encuentro en Suecia:

  • Crear una organización de ámbito estatal para representar a ECEAT en España, para fomentar y apoyar el compromiso por la conservación de los espacios naturales y el desarrollo rural de nuestros territorios a través de un Turismo Responsable, así como promocionar aquellas iniciativas relevantes en este campo, en los medios de comunicación y mediante novedosas herramientas de promoción.
  • Adaptar el Sistema de Calidad ambiental de ECEAT para su implantación en España y cohesionar una red de alojamientos ecológicos y empresas de actividades en España, con certificado europeo (Ecolabel ECEAT), promocionando un turismo rural ecológico y sostenible en nuestro país en sintonía con nuevas demandas en el contexto europeo.

La puesta de largo de las herramientas del proyecto

Así se creó la Fundación Ecoagroturismo en el año 2005, el portal Ecotur en 2006 y el Sistema de Calidad de turismo rural ecológico Ceres Ecotur (Ecolabel ECEAT) en el año 2007, iniciando así un proyecto pionero de certificación ecológica del turismo rural y de naturaleza en España.

Fueron años de lenta vertebración de un proyecto sin más recursos que los que cada una de las iniciativas participantes podía aportar. Todo en un contexto dominante de huida hacia adelante del sector del turismo rural siguiendo la huella de la burbuja inmobiliaria del turismo de costa, y dirigido a un público nacional sometido al frenesí consumista e insostenible conformado por el Trío de las Azores.

turismo rural ecológico

A pesar de todo, los objetivos asumidos hace diez años se fueron cumpliendo, anticipándose así a la crisis que ahora padece el sector y buscando salidas dignas y diferentes a esta situación. Estos últimos meses se iniciaron dos líneas de actuación como resultado y a la vez impulso de este proyecto consolidado. En primer lugar con la participación en ferias especializadas para contactar con el viajero y consumidor responsable, como recientemente FIO-Extremadura (la de mayor importancia en España para la promoción del turismo ornitológico) o Biocultura (la de mayor importancia para la promoción de un consumo ecológico y responsable) con la presencia en Madrid en Noviembre del 2012. Próximamente estaremos en Barcelona (25-28 de Abril), con la intención de estar presentes a corto plazo en las cuatro ferias anuales de Biocultura (Bilbao, Valencia, Madrid y Barcelona).

En segundo lugar, acercando el proyecto a los territorios para la consolidación de la presencia local y el trabajo en red, con encuentros profesionales en Galicia, Asturias, Navarra y Extremadura. En estos encuentros se pudo confirmar que quienes participamos en este proyecto somos perfectamente conscientes del empoderamiento y la adecuación de la estrategia llevada a cabo, en consonancia con redes europeas de turismo ecológico y responsable, en contra de la masificación y banalización del producto rural de estos últimos diez años en nuestro país.

Anticiparse al futuro del turismo rural

Esta anticipación a la crisis de valores que amenaza al sector en general, y que nos permitió alcanzar estos últimos años cuotas de ocupación de turistas extranjeros por encima del 30% de media entre los alojamientos certificados, nos alienta a intensificar el trabajo en red y el acercamiento a un público emergente de cercanía. Un segmento que está demandando nuevas propuestas y destinos auténticos y respetuosos con los recursos naturales y culturales de nuestros territorios rurales, sin las que difícilmente se puede vislumbrar una salida a la crisis que afecta gravemente a la sostenibilidad del medio rural y a quienes vivimos en él.

turismo rural ecológico

Pero el paulatino asentamiento y reconocimiento de este proyecto no habría sido posible con la mera voluntad de empoderamiento por parte de quienes participamos desde el propio sector. Hay que tener en cuenta la colaboración de otros actores comprometidos con el medio rural, profesionales del turismo que optaron por acompañarnos, participando día a día, codo con codo, en la consolidación de este proyecto. No llegaron de la mano de la administración, al amparo de jugosas subvenciones europeas para el desarrollo rural, para decirnos cómo debíamos asearnos y ataviarnos para recibir a los turistas y contarles cuentos rurales con calidad… o cómo tener buenas prácticas ambientales en nuestro alojamiento y en nuestro entorno. Son jóvenes profesionales que se acercaron a este proyecto por la convergencia en los compromisos, para escucharnos primero y facilitarnos a continuación las herramientas para comunicar y promocionar nuestras propuestas, desde una colaboración mutua y respetuosa, desde la sinergia plena en el modelo y las referencias  a seguir.

Después de diez años, unas 100 iniciativas se han sumado a www.ecotur.es  de las que 40 ya se han comprometido con el proyecto de certificación Ceres Ecotur, www.ceres-ecotur.com . Sigue siendo un proyecto minoritario y diferente, integrado por pequeñas iniciativas familiares, actores rurales con una estrategia empresarial y vital,  que compaginan perfectamente el  desarrollo de una actividad económica y la conservación de recursos culturales y naturales del medio rural. Aún así, más que nunca con la convicción de la necesidad de una estrategia compartida y alejada del turismo convencional, con la profesionalidad que requiere esta nueva etapa de madurez del turismo rural en nuestro país, para comunicarse con garantía con aquellos viajeros que entienden que viajar con autenticidad y responsabilidad es posible en nuestro propio entorno.

Severino García es el presidente de la Fundación Ecoagroturismo ECOTUR

Ceres Ecotur y la proyección del turismo rural ecológico en Iberoamérica

El proyecto Ceres Ecotur, de turismo rural ecológico en España promovido por la Fundación Ecoagroturismo, va a abrir una interesante ventana de proyección por Iberoamérica. Después del interés mostrado en los últimos dos años por parte de entidades de Costa Rica o Colombia por ahondar en fórmulas de colaboración y de aplicabilidad del sistema de evaluación implícito a Ceres Ecotur, recientemente la Fundación Ecoagroturismo ECOTUR ha sellado el primer acuerdo de colaboración en esta línea, en este caso con la entidad panameña Fundación Alternativa.

El objetivo general de dicho acuerdo es promover la conservación, la diversidad biológica y cultural, así como la mejora de la calidad de vida de las poblaciones rurales en Panamá. Todo a través de una fórmula turística que facilite un uso responsable de los recursos y su vinculación a un turismo responsable.

OBJETIVOS DEL ACUERDO

  • Promover entre las empresas de turismo en el medio rural de Panamá los criterios de sostenibilidad ya experimentados en  España con Ceres Ecotur, de acuerdo a redes europeas de agroturismo y turismo ecológico.
  • Promover la participación de la población local del medio rural en Panamá para su vinculación a un desarrollo rural integral (agricultura, turismo, medio ambiente).
  • Promover el reconocimiento del turismo responsable y la implantación de iniciativas rurales con certificación ambiental y social entre la ciudadanía y los agentes públicos, sociales y económicos de ambos países.

LÍNEAS ESTRATÉGICAS DE ACTUACIÓN DEL ACUERDO

  • Promover la certificación de iniciativas de agroturismo y ecoturismo en el medio rural de Panamá
  • Contribuir a la mejora de las condiciones de trabajo y la calidad de vida de la población local
  • Crear una Red de iniciativas de turismo responsable y sostenible en Panamá
  • Integración de la Red panameña de iniciativas certificadas en redes internacionales de turismo responsable y sostenible
  • Promover a escala internacional el destino de Panamá como destino rural sostenible
  • Sensibilizar y promover en la sociedad un turismo responsable

¿QUÉ ES LA FUNDACIÓN ALTERNATIVA?

agroturismoLa Fundación Alternativa (Alternativa Foundation o Alternativa Stiftung),  es una entidad no lucrativa con sede en Panamá, Entre sus objetivos está el contribuir intelectual, social, académica, económica y culturalmente al fortalecimiento y desarrollo de la democratización, los derechos humanos, los derechos de los niños, el desarrollo comunitario a través de actividades de turismo rural comunitario, Agroturismo, proyectos autosostenibles, capacitaciones, concientización ambiental y la  ejecución de proyectos de producción de servicios, difusión e intercambio de información y experiencias.

Granja Alternativa, es un proyecto modelo referente de Turismo rural/agroturismo, ubicado en Coclesito (Colón, Panamá). Es una herramienta didáctica creada por Fundación Alternativa con el fin de enseñar a las familias campesinas, indígenas y a las comunidades rurales más humildes del país a capacitarse para ser empresarios innovadores, trabajando en Pro del medio ambiente, aprovechando los recursos naturales, creando fantasías y actividades cotidianas del campo en experiencias maravillosas para el visitante, ofreciendo alternativas distintas y solidarias como la reforestación, producción agropecuarias, agroindustrias, viveros y programas que beneficien a las comunidades en general,  ejecutando acciones que contribuyan a la equidad social y al mejoramiento de la calidad de vida.

Granja Alternativa es la Sede Rural de Fundación  Alternativa y además contribuye al fomento  de cooperativas; micro, pequeñas y medianas empresas; turismo ecológico; turismo rural/agroturismo,  turismo comunitario y turismo alternativo, seminarios y talleres de capacitación de interés en general; reproducción de documentos, folletos y revistas; estableciendo centros de información y documentación sobre temas de interés general y llevando a cabo cualquier otro fin licito semejante o no, con los objetivos señalados por la Fundación.