El mapa agroturístico de Galicia

Tesouros de Galicia, asociación que promueve el valor del patrimonio natural y cultural gallego bajo criterios sostenibles, adscrita al Programa de Medioambiente de la ONU y miembro de INTO (International National Trust Organization), en el marco del proyecto internacional INTO FARMS, que visibiliza granjas sostenibles del mundo, se embarcó el año pasado en una recopilación de granjas gallegas que trabajasen bajo estos principios. Granjas repartidas por toda la geografía galaica, desde la costa al interior, cuyo denominador común es la responsabilidad ambiental. Con ello se propone explorar vías de promoción para su producción ecológica y su patrimonio agroturístico, natural e industrial en el rural. Entre estas granjas figuran asociadas a Ceres Ecotur como Arqueixal o Reitoral de Chandrexa.  En el siguiente mapa se indican bajo tres categorías, no solo las granjas, sino otras iniciativas sostenibles que se espera vayan completándolo, desde el primer camping autosostenible de Galicia a empresas de dinamización rural:

  • En rojo, las granjas (las tradicionales que se acogieron a la certificación ecológica o a medidas de eficiencia energética, las que persiguen la recuperación de razas autóctonas en peligro de extinción, las que generan productos típicos o DOP, y las que dan vida de forma sostenible a espacios naturales o etnográficos).
  • En verde, algunas de las reservas naturales más importantes de la comunidad.
  • En amarillo, otras inicitivas sostenibles y agroturismos.

agroturismo en Galicia

El proyecto INTO FARMS ya ha dado visibilidad a algunas de estas granjas en su web, como ejemplo de lo que se está haciendo en esta región de la península.

Turismo rural y revolución verde en esta Navidad

¿Por qué la Navidad, que tanto invoca la autenticidad y los grandes valores, se ha convertido en la época más artificial y consumista del año? ¿Será que con eso de envolver de magia a los niños nos empaquetan a todos? ¿O que de tanto fingir ante ellos hemos asumido la hipocresía como el valor más consustancial a la navidad? Cuando la tradición y la religión se venden al merchandising ¿qué queda de ellas? Lo irónico es que ya sea desde convicciones religiosas o laicas, hace falta muy poco para hacer de la navidad un recuerdo mágico e inolvidable de verdad, sin recurrir al cartón piedra y los efectos especiales con que la publicidad la adorna. Si la magia navideña está en su exaltación de valores, sorpresas y belleza, esto sobra sin trampa ni cartón en la naturaleza.

Si tenemos valores sociales o ambientales que inculcar a nuestros hijos, aprovechemos la navidad para hibernar y desconectar de todo lo que se lucra, despilfarra o comercia con ella, recuperando la modestia que caracteriza a la naturaleza en la estación fría del año, para fomentar una conciencia o perspectiva real y justa del mundo. El invierno implica refugio, adaptarse a la escasez de recursos y aprovechar el aprovisionamiento hecho durante el tiempo de bonanza. Lo opuesto a lo que hacemos: multiplicar compras y gastos. La época materialista por excelencia puede convertirse en la del apagón y la revolución verde, la del ahorro energético y la magia real, la natural. Basta un ligero cambio de rubo: hacia regalos biodegradables o un entorno sostenible y con encanto como una casa rural.

¿Qué mejor regalo que despertar en un lugar donde el paisaje huele a invierno? ¿Desde la leña en el fuego al aire frío de montaña? Donde desde el bosque a la fauna silvestre y desde la fantasía a las leyendas del lugar llenan de misterio y encanto real cada experiencia del turismo rural? Existen rutas navideñas para sumergir al viajero en episodios de cuento. Donde alejarse del tópico y el derroche comercial para tomar las uvas (con tele o sin ella) desde un lugar aislado en la auténtica navidad. Donde celebrar cenas íntimas con cocina casera y experiencias ecoagroturísticas irrepetibles, donde los árboles están vivos y no son de plástico, la nieve es agua helada y no porexpán, y la blanca navidad del villancico es real.

turismo rural en Navidad

Convirtamos la navidad sintética en orgánica. Regalando vida y llevando al corazón urbanita de nuestras casas un kit de cultivo o pequeñas bombas de semillas para sanear la rutina. Iniciativas como Ecoquchu, con regalos ecológicos de diseño artesano, se proponen reverdecer así la vida urbana. Hay modestos proyectos de gran corazón que contribuyen al progreso sostenible y el florecimiento del planeta en dirección opuesta al materialismo que tanto derrocha estos días. Proyectos sociales y ambientales que luchan por un mundo mejor y debieran ser los verdaderos Reyes Magos en los que creer, porque existen de verdad. Aunque las luces y el porexpán nos venden los ojos.

Votación popular. Galería de fotos finalistas: “Ponle cara al agroturismo”

Llegamos a la fase final de nuestro concurso fotográfico “Ponle cara al agroturismo” organizado a través de Instagram, con motivo de nuestra participación en el I Encuentro Sectorial sobre Agroturismo organizado en Mérida. En primer lugar, ¡muchas gracias a todos por la participación! La calidad y originalidad de algunas de las fotos es altísima. Hemos seleccionado 43 fotos finalistas que pasan a la votación popular en esta última semana a través de la galería de imágenes disponible en este mismo post.

Recuerda que, para evitar SPAM e intentos de voto masivo, solo se permiten tres votos máximo en total por IP, de los cuáles un voto máximo por fotografía. En algunos casos, hay varias fotografías de un mismo autor: sólo se otorgará un premio por participante, así que en el caso de que más de una fotografía de un mismo autor quede entre las 4 primeras clasificadas, sólo obtendrá premio la que más votos haya obtenido. Para el siguiente premio, se tendrá en cuenta a la siguiente foto más votada de un autor diferente.

Consulta la mecánica, los premios para los cuatro primeros clasificados y las bases aquí. Ahora, ¡a votar! ¡Mucha suerte a todos!

Turismo rural de temporada: septiembre, la madurez de la cosecha. Agroturismo, enoturismo y vendimia

Termina agosto y entramos en septiembre, la dulce postrimería del verano. La luz del sol declina como el color del campo, dorándose en lenta transición al otoño. Frutos como los higos, las uvas o las moras han engordado también hasta rebosar al punto de madurez y jugo con que el sol y las lluvias los han alimentado durante meses. Sus colores pintan viñedos e higueras, atrayendo a insectos y pájaros. Los impacientes verán recompensada su espera, porque todo lo bueno lleva su tiempo y se hace esperar… Las parras y cepas se retuercen con el peso de los racimos como se vencen las ramas de la higuera o se tiñen de rojo y mora los arbustos.

Septiembre es el fin de la cosecha, y el campo lo celebra desde hace siglos con fiestas en honor a la tierra y a los alimentos que surte. Arranca la Vendimia, una de las temporadas más pintorescas del mundo rural, inmortalizada por el arte desde la Antigüedad clásica a la actualidad. El turismo rural no es ajeno, y el agroturismo y enoturismo (con todas sus ofertas y propuestas) rezuma en estas fechas el olor a madera de las barricas y el frescor embriagado de las bodegas. El vino es la sangre de la tierra, fuente de vida y zumo de naturaleza exprimida y fermentada, enriquecida por los aromas y sabores del paisaje. Uno de nuestros patrimonios estrella.

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Generosos racimos de uvas, dulces o ácidas, doradas o tintas, invitan desde las vides a avispas, pájaros y hombres al festín de su degustación. Abundan fiestas y regiones donde saborear la cosecha de septiembre. ¿Qué mejor que probar un fruto de temporada en el paisaje que lo produce? ¿Recién recolectado? Mermeladas, helados o licores de uvas, moras o higos, entre otros, son algunas de las variantes que podéis disfrutar desde una casa rural en desayunos, comidas o cenas durante la fiesta de la cosecha, a la sombra de la parra o de la higuera, pudiendo alargar el brazo y, sin pincharnos, picar como un pájaro y llevarnos el sabor silvestre de una mora a la boca.

¿Qué os sugiere a vosotros septiembre en el campo? ¿Qué frutos y fotos produce vuestro entorno? Reunidas darían para un mosaico.

Vilaflor propone la primera ruta de agroturismo en Tenerife

Ayer tuve la oportunidad de visitar un proyecto muy interesante que ha visto la luz hace apenas unos pocos meses en uno de los pueblos con más encanto de Tenerife, mi isla. Vilaflor no sólo es el municipio más alto de España, situado a las faldas de las Cañadas del Teide a unos 1.400 metros de altitud, también es un enclave rural de gran belleza, envuelto entre pinares, almendros y muestras únicas de cultivo en jable, típico del sur de la isla. Allí, la Asociación Geria Sostenibilidad, en colaboración con el Ayuntamiento de Vilaflor, ha tejido la primera ruta de agroturismo en Tenerife, un hecho sin apenas comparativa en otros lugares de la isla, en donde ha primado un desarrollo y promoción de un turismo de sol y playa, muy alejado del verdadero potencial de un destino que es muchísimo más que eso.

Vilaflor tiene una ubicación privilegiada, en la vertiente sur de la isla, punto de paso de uno de los accesos al Parque Nacional de las Cañadas del Teide y, por tanto, de muchos turistas que suben a conocer unos de los parajes más peculiares y característicos de Tenerife. A través de un proceso participativo en el que todas las posibles partes implicadas pudieron expresar su punto de vista sobre las problemáticas, los retos y las oportunidades a las que se enfrenta el pueblo, la ruta fue tomando forma hasta alcanzar 14 puntos y recursos de interés.

Mediante el contacto directo con productores del municipio, el visitante puede conocer diferentes actividades relacionadas con el sector primario, empezando por la importancia del cultivo en jable, un enarenado con esta piedra volcánica y ligera que permite un mejor aprovechamiento del agua. También el desarrollo de la apicultura, la elaboración de dulces artesanales o pan con cereales autóctonos recuperados, así como la visita a algunas bodegas ecológicas, muy representativas del famoso vino de Vilaflor, perteneciente a la D.O. Abona.

ruta de agroturismo en Tenerife
Viñedo de la finca ecológica Alma de Trevejos (La Escalona, Vilaflor)

El proyecto, muy joven y todavía con poco recorrido, aún debe trabajar en mejorar su visibilidad y en abrir vías de promoción y comercialización. Tenerife es una isla que recibe cada año más de cinco millones de visitantes, muchos de ellos europeos procedentes de países en donde este tipo de productos ha ido ganando adeptos de forma creciente en los últimos años. También en el mercado insular hay mucho potencial a explotar, no en vano un recorrido de este tipo permite conectar de forma espontánea y natural con todo el saber popular enraizado en nuestro medio rural. En definitiva, con todas esas tradiciones que han conformado la identidad de la isla y que, por suerte, en lugares como Vilaflor aún siguen muy vivas.

Experiencia de ecoturismo: reinventando la vida rural en el hórreo

Uno de los mayores símbolos del patrimonio rural del norte es el hórreo, el antiguo y modesto depósito de la cosecha que acompañaba a las casas de labranza. Arca del oro del campo, el maíz, y tesoro de las familias campesinas confiadas al amparo del cielo, el hórreo era un nido de riquezas agrícolas entre la vegetación. Dispersas por el paisaje rural gallego y asturiano, desde la alta montaña a la orilla del mar, hoy son una reliquia de valor etnográfico, arquitectónico y popular, íntimamente ligada a la vida de generaciones campesinas. A la vida, porque como decíamos, el medio rural es un paisaje anímico y emocional sazonado por la naturaleza.

Hoy el hórreo es ejemplo de restauración rural. ¿Cómo? Una especie de cabaña en las alturas, tentación de niños por su elevado refugio, ¿cuántas escenas furtivas de hurtos y amores habrá cobijado? Su singular belleza reside por un lado en la altura de su puerta, separada del suelo por altas patas de piedra, contra la amenaza de la humedad y los roedores. Por otro, en su intimidad y refugio. El interior es una cámara tapiada de madera en Asturias, y en Galicia trascendida por la naturaleza que la envuelve: entre las rendijas de sus paredes se filtran halos de luz que inciden sobre el maíz o los porrones que cuelgan de las tablas y tejas del techo.

Con el paso del tiempo, su uso ha variado, desde pajar y gallinero a trastero, pero el más novedoso es el que aquí promocionamos: alcoba. De planta alargada en Galicia y cuadrada en Asturias, en su interior abundaba el olor a maíz, a manzanas maduras, castañas, patatas, frutos de la tierra, con su riqueza mineral y variedad de colores y sabores. Echar la siesta allí, entre la maduración del fruto y la luz tamizada por las rendijas, en la turbación lumínica de la sombra y el verdor que ciñe el hórreo, era uno de los placeres del verano. Sólo puede accederse a este altar hortelano por una escalera de madera que se retira o por una de piedra.

En su interior, la naturaleza trasciende por los cuatro costados, pues el hórreo transpira por sus poros: a los pies, tablas de madera bajo las que corre el aire, a los lados, tablas de madera o piedra envueltas de vegetación, y sobre la cabeza, las tejas o paja donde anidan los pájaros; luego el cielo. El hórreo es la entraña de la naturaleza y el buche del campo. ¿Dormir allí dentro? Pasar la noche mecido por el canto de los grillos y el fulgor de las estrellas, al resguardo de su preventiva altura, es lo más parecido a las literas o palanquines con dosel en que transportaban a los nobles de la Antigüedad. Y por la mañana, despertar al día desayunando el surtido de la tierra.

experiencia de ecoturismo

Es la propuesta de la Quintana de la Foncalada, en Argüeru, Asturias, en colaboración con la Fundación Ecoagroturismo: “Horreo-Aventura”, experiencia sostenible para sumergirse en el entorno natural y familiarizarse “desde dentro” con su biodiversidad. Exitosa idea similar a las desempeñadas en otros países como Suiza (dormir en la paja) y que ya inspira un concurso literario. El hórreo es un hogar condensado y una nostálgica máquina del tiempo. Sólo hay que sacudirse de prejuicios y como recuerdan desde el Ecomuseu, suscribir a Marcel Proust: “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos caminos sino en tener nuevos ojos”.

Con pleno respeto al paisaje histórico y natural en que se inserta, reviviendo experiencias antepasadas, hoy el hórreo puede ser lo que queramos, ante todo una construcción bioclimática digna de la pura experiencia de ecoturismo. “Hay una enorme necesidad de re-plantear el mundo, de rescatar nuestra imaginación”, recuerdan también desde el Ecomuseu: “Experimentar una noche rodeado de silencio, árboles y estrellas, como tradicionalmente se hacía en el hórreo, sin más recursos que un colchón para el vivaqueo, con un desayuno casero y ecológico para iniciar la jornada”.

El certificado Ecogastronómico: garantía de sabor

De todas las tareas que desempeñamos al día sólo hay una imprescindible: nutrirnos. De ello depende todo lo demás, y nos define como somos: animales. Por eso, haberlo reducido a un rito banal y casi intrascendente bajo el frenesí “civilizado” retrata tan bien la sociedad en que vivimos, con sus paradojas. De lo que se come se cría: el milagro del metabolismo purificaba nuestro organismo de sol, de mar y hasta de las fuerzas de la naturaleza, pero hoy ingerimos productos transgénicos o de dudosa procedencia, la insustancialidad plástica del mundo sintético que nos rodea: aditivos, conservantes, sucedáneos… Precocinados o almacenados en cámara y supermercados artificiales, generados en invernaderos o granjas industriales, transportados en camiones o avión…

Los alimentos, procesados, están perdiendo el rastro orgánico del que hablábamos hace unas semanas, y el sabor enraizado a la naturaleza que los enriqueció. Pero además, la acumulación de residuos en el mar empieza a contaminar la vida de los alimentos que ingerimos como “frescos”. Hasta en los rincones más lejanos y supuestamente salvajes, desde el fondo del mar a las selvas, encontramos una bolsa del supermercado, una zapatilla de marca o una botella con propaganda. Nada se libra de la viralidad global. ¿Quedan lugares “auténticos”? “Auténtico”, “original”, “salvaje”, “sabor”… Son las palabras más codiciadas en promoción turística. ¿Por qué? Porque aunque disimulemos, sabemos que estamos emponzoñados de artificialidad.

ecogastronomía

¿Cómo sabe la leche fresca? ¿Y un buen tomate? Cada vez es más difícil saberlo, y más niños crecen sin saber a qué sabe la Naturaleza de la que son hijos. El planeta, cada vez es más artificial, viciado e irrespirable. Ante ello, el turismo rural da un respiro. Una bocanada de aire puro. Aislado modestamente en la naturaleza, preserva el sabor, el aroma y la calidad original. Otro de los medios por los que el turismo rural contribuye a restaurar la vida es este: desde la Fundación Ecoagroturismo, la “certificación Ecogastronomía” está respaldando a aquellas iniciativas que refuercen la gestión rural regenerando la naturaleza al poner en valor su riqueza autóctona. Turismo rural ya no es solo alojamiento, sino restauración. ¿Qué mayor sabor que el del propio ecosistema en que maduran los alimentos?

Desde este año, la Fundación Ecoagroturismo apuesta por dar este exquisito certificado de calidad a los establecimientos que ofrecen un menú basado en razas autóctonas o en peligro de extinción (y procedentes de pesca sostenible). En muy pocos sitios pueden encontrarse estos sabores olvidados. Si queréis comer un día fuera de casa buscad el certificado Ecogastronomía en nuestro mapa y escapáos a una de estas casas rurales, reductos del planeta salvaje, para saborear su paisaje.

El turismo rural y el valor de lo artesano

En un mundo plastificado, forrado de redes interurbanas, materiales sintéticos y no biodegradables, el turismo rural representa la rebelión y emancipación de lo orgánico. La pulsión vital de lo que queda debajo y reclama su derecho a existir y alimentar el ciclo. Si levantamos la costra del asfalto, reaparecen los caminos, reoxigenamos la tierra, recuperamos la sustancia de sus alimentos o redescubrimos el valor de lo artesano.

¿Qué es un artesano? A las nuevas generaciones este personaje les será extraño… La persona que con sus manos elaboraba o tranformaba los productos de la naturaleza. Un artesano nos mantiene unidos a la naturaleza porque entre ella y los productos que consumimos hay un vínculo orgánico: sus manos, fruto de la misma naturaleza que manipulan. Por eso su obra, a diferencia de la artificial, guarda un rastro de vida.

En la obra de un artesano está su vida, su experiencia, toda la tradición de su oficio. Hasta el paisaje del que proceden los materiales o en el que les dio forma. El esfuerzo o el ánimo que el artesano pone en su trabajo lo transmite a su obra: ése es su valor. Cada pieza es distinta y única. A diferencia de los seriados y perfectos productos industriales, tan asépticos como estériles y sin rastro de vida.

El mundo de los artesanos, hecho a mano, sobrevivió hasta la generación de nuestros abuelos. Era un mundo orgánico y biodegradable, comestible al tiempo y a la vida, como las casas de madera o los tejados de pizarra y de paja. Los carpinteros, los alfareros, las tejedoras, las lecheras… Igual que el pájaro construye su nido con el pico, yendo y viniendo del bosque, los artesanos construyen su aldea con las manos, yendo y viniendo del bosque o de los campos…

el turismo rural y el valor de lo artesano

La belleza de una aldea está en ser una obra viva, integrada en la naturaleza como una parte más de la faena conjunta de los seres vivos. Del modo más biodegradable y sostenible posible, reduciendo al mínimo su huella ecológica. Así, el mundo de los artesanos es un tapiz tejido por sus relaciones orgánicas con la naturaleza, continuas como un hilo. Si en la relación interfiere lo artificial, el rastro orgánico se pierde, el hilo se rompe y el tapiz se desfigura. La mirada sostenible pone en valor y primer plano, por encima de la fachada artificial que nubla nuestra vista, el valor de lo artesano.

La ecogastronomía, puente entre un turismo sostenible y el sector primario en el medio rural

Para consolidar los proyectos de turismo ecológico y responsable puestos en marcha por la Fundación Ecoagroturismo, es necesaria una apuesta por la promoción de los recursos gastronómicos y agroalimentarios de los territorios rurales donde actúan las empresas de turismo. Potenciar una actividad de turismo en el medio rural, en el marco de una apuesta por la sostenibilidad, no tiene sentido sin tener en cuenta esta necesaria vertiente. Aquella que propicia una colaboración activa y real entre el sector turístico y el sector primario local, tratando de posicionar los destinos turísticos rurales como destinos Ecogastronómicos.

En esta línea de apuesta por la Ecogastronomía, desde la Fundación Ecoagroturismo se han tejido estos últimos años líneas de colaboración con el Movimiento Slow Food, así como con la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) o Consejos Reguladores de la Agricultura Ecológica en las diferentes CCAA, defensores de la biodiversidad local o de la pesca sostenible. De esta forma, se pretende reforzar acciones de compromiso con la sostenibilidad turística desde la perspectiva agroalimentaria, enriqueciendo las líneas de trabajo abiertas ya en torno a las certificaciones de Alojamientos Sostenibles y de Actividades  en la Naturaleza dentro del proyecto Ceres Ecotur.

Para materializar todas estas buenas intenciones, en torno al proyecto Ceres Ecotur hemos lanzado una nueva línea de certificación para Ecogastronomía, dirigida principalmente a establecimientos gastronómicos y restaurantes ubicados en un entorno rural, aunque también a iniciativas de alojamientos que apuesten por esta forma de complementariedad con el sector primario y la producción agroecológica. Para ello hemos adaptado el sistema de calidad ECEAT en torno a tres grandes grupos de indicadores:

  1. Oferta de producto agroalimentario local y ecológico
  2. Contribución activa a la conservación del patrimonio rural y cultural
  3. Política medioambiental y gestión de los recursos naturales

ecogastronomía

En torno específicamente a la oferta de producto agroalimentario local y ecológico de la iniciativa a certificar, se puede elegir entre dos opciones:

  • “Menú Ecogastronomía”: se ofrece un MENÚ (diario o semanal, con primer plato, segundo plato y postre) que incorpora un 100% de productos exclusivos o combinados de agricultura y ganadería ecológica, de variedades autóctonas en peligro de extinción (Arca del Gusto de Slow Food, etc.…) o productos procedentes de pesca sostenible.
  • “Carta Ecogastronomía”: se ofrece una CARTA que incorpora un 50% de platos exclusivos o combinados de la agricultura y ganadería ecológica, de variedades autóctonas en peligro de extinción (Arca del Gusto de Slow Food, etc…) o productos procedentes de pesca sostenible.

Las propuestas ecogastronómicas deberán, además, acreditar que ponen en valor productos procedentes del Arca del Gusto Slow Food, ecológicos o de la mar según criterios de pesca sostenible. Es último implica que se pueda continuar indefinidamente a niveles razonables, que se maneje y opere de manera responsable conforme a las leyes y reglamentos locales, nacionales e internacionales y que se lleve a cabo de manera socioeconómicamente justa y responsable. Utilizaremos para ello como criterio por su característica artesanal, los productos vendidos en las lonjas cercanas al establecimiento a certificar.

También se comprometerán, además, a seleccionar y variar los platos de las propuestas certificadas según temporada, con indicaciones de fecha y procedencia. También a informar sobre variedades locales, eligiendo proveedores y productos para las propuestas certificadas que hayan sido producidos localmente, en un radio no superior a los 100 kilómetros del entorno donde está ubicado.

Si gestionas o conoces una iniciativa que encaje con estos parámetros, te invitamos a realizar la autoevaluación disponible en nuestra web sin compromiso. Si quieres más información, puedes escribirnos a info@ceres-ecotur.com

BioCultura Barcelona: nuevas ruralidades y nuevas oportunidades de desarrollo en el medio rural

Una nueva edición de BioCultura Barcelona ha llegado a su fin batiendo records de asistencia de público, llegando al aforo máximo del Palau Sant Jordi. Algo que por nuestra parte hemos notado en una afluencia creciente de visitantes, especialmente el fin de semana de la feria, con perfiles de todo tipo. Algo que demuestra que una parte importante de la sociedad está por la labor de buscar cada vez más alternativas más sostenibles y conscientes de vida.

En lo que a las actividades que organizamos desde la Fundación Ecoagroturismo se refiere, estamos especialmente satisfechos por el diálogo a modo de mesa redonda que organizamos el viernes 9 por la tarde. Una sesión en la que, como era de esperar, nos quedamos cortos de tiempo, ya que el contenido de las interesantes ponencias de los participantes dejó poco tiempo para el posterior debate. Una pena porque a buen seguro que se hubiesen llegado a muchas más conclusiones que diesen luz a la temática de la jornada, el agroturismo y la búsqueda de nuevas oportunidades de desarrollo en el medio rural.

No obstante, el nivel mostrado fue muy alto y no queremos dejar pasar la oportunidad de mencionar algunos de los proyectos que salieron a la luz durante la sesión. En primer lugar, agradecer tanto a Ernest Cañada (Albasud y Centre por la Sostenibilitat Territorial), como a Llorenç Panagumà (Tosca, Albasud y Centre por la Sostenibilitat Territorial) y a Vanesa Freixa (Montanyanes) su participación e implicación. A continuación, estos proyectos amigos que habrá que seguir de cerca en el ámbito de nuestro proyecto Ceres Ecotur y de la Fundación Ecoagroturismo, por los innegables paralelismos en cuanto a filosofía y valores:

Propera Parada

Un proyecto gestionado por Tosca, muy similar en esencia a nuestra propuesta de visitas a explotaciones agroganaderas gestionadas por mano de obra familiar, con motivo del Año Internacional de la Agricultura Familiar. En este caso, la acción se circunscribe a la comarca de la Garrotxa en Catalunya. Está basada en propuestas de proximidad, a través de canales cortos de comercialización y promoción dirigidos a un público cercano del mismo territorio, a un público catalán o del sur de Francia.

nuevas oportunidades de desarrollo en el medio rural

El objetivo es poner en valor la producción artesanal y agroalimentaria local, fomentando el asociacionismo y en definitiva el networking entre los productores de la comarca. El visitante puede ver desde dentro una explotación ganadera, participar en la gestión de un huerto con productos de temporada o en actividades artesanales, así como realizar rutas guiadas por el territorio, saltando de iniciativa en iniciativa, a la búsqueda de la Propera Parada (Próxima Parada).

Más información: www.tosca.cat

Projecte Grípia

Sin duda, el entusiasmo y la energía de Vanesa Freixa nos contagiaron a todos, en parte por sus dotes comunicativas y en parte por el contenido de los proyectos que sacó a la palestra. Empezando por el Projecte Grípia, una iniciativa que debería estar en todos los foros y materiales como referencia de neoruralidad y de nuevas oportunidades asociadas al medio rural. Además desde una óptica alegre y optimista, presentándolo como algo vivo y cercano en donde jóvenes formados y preparados pueden encontrar salidas profesionales más que dignas.

nuevas oportunidades de desarrollo en el medio rural

En torno al Projecte Grípia, una de las líneas de trabajo es la Escola de Pastors del Pallars Sobirà (Alt Pirineu), una iniciativa por la que cada año se forman jóvenes como pastores, aprendiendo el oficio para consolidar un nuevo modelo de campesinado en Catalunya, incorporando a nuevas generaciones en actividades tradicionales y trabajando por convertir el sector en algo viable económicamente. Los datos así lo atestiguan, con 78 alumnos que han finalizado el curso desde su puesta en marcha en 2009:

nuevas oportunidades en el medio rural

 Más información: www.projectegripia.cat

Obrador Xisqueta

Vanesa Freixa nos habló de otro proyecto igual o más de interesante, sobre todo desde la perspectiva de su actual sostenibilidad económica. Obrador Xisqueta es una asociación sin ánimo de lucro, también del Pallars Sobirà, que nació en el año 2009 con el objetivo de pagar un precio justo por la lana de oveja de la raza autóctona Xisqueta. Para conseguirlo se propusieron cerrar todo el ciclo de compra, transformación y venta directa de productos hechos al 100% con lana pura.

nuevas oportunidades en el medio rural

Esto ha supuesto la implicación de diferentes actores en el territorio, desde los pastores productores de la lana hasta mujeres que han sido formadas para encargarse de la transformación de la lana en productos de cara a su venta final, bajo una marca y con una campaña comercial para darla a conocer. A día de hoy, el proyecto camina solo, genera ingresos a todas las partes implicadas y todo desde una perspectiva 100% local y artesanal, fomentando una compra consciente por parte del consumidor, haciéndolo co-responsable de la sostenibilidad del propio proyecto.

Todo ello desde una perspectiva innovadora, como demuestra la acción en torno a la Caravana Xisqueta, un taller móvil de tratamiento de la lana Xisqueta que se ha recorrido numerosos pueblos de Catalunya con actividades de difusión y práctica con la lana, para tratar de ampliar el ámbito de actuación a poblaciones rurales con pocos habitantes.

nuevas oportunidades en el medio rural

Más información: www.obradorxisqueta.cat

Vanesa dijo una frase que a buen seguro pudo resumir toda la mesa redonda en su conjunto: este tipo de actividades dan sentido al modelo de agroturismo y ecoturismo que se pretende poner en valor. Y al menos, en lo que se refiere al proyecto Ceres Ecotur, es así. En este sentido, no quiero dejar de mencionar la presentación de Ernest Cañada, que precedió a la de Severino García, presidente de la Fundación Ecoagroturismo, y que sirvió como marco de inicio para el posterior desarrollo de la sesión. Ernest nos habló del concepto de turismo rural comunitario en América Latina en base a su vasta experiencia especialmente en Centroamérica.

Salieron algunos conceptos e ideas que suponen un claro paralelismo con lo que trata de ejemplificar el proyecto Ceres Ecotur. Cuestiones como la participación activa de la población local en la toma de decisiones y en el reparto de beneficios, la complementariedad de rentas agrarias o la diversificación de actividades agrícola-ganaderas hacia el turismo, con una interrelación, nunca como una sustitución, entre otras cosas. En la medida en que todos estos conceptos y proyectos han tenido su voz y presencia en Biocultura, nos podemos sentir plenamente satisfechos.