Turismo rural: más que turismo, activismo

El turismo rural se sigue viendo en España como una categoría turística más, ligada al campo y la tradición, otro negocio del sector servicios dedicado al descanso o el ocio. Quienes lo tratamos un poco sabemos que además de una tendencia aún por definir y con mucho camino por explorar, el turismo rural extralimita la actividad turística y es antes un revulsivo ambiental, social y económico que otra simple oferta lúdica como el turismo de playa o el cultural. ¿Por qué? Por su novedoso concepto:

Ecológico: el turismo puede ser el hábito social y la actividad económica que más riqueza genera y pone en valor un lugar, al convertirlo en destino y foco de atracción. La única actividad que hace eso por la naturaleza, dinamizándola, es el turismo rural, no ya apelando a la tradición, sino a la aventura, la salud, la innovación o el progreso sostenible, prefigurando el cambio de vida que la sociedad demanda y reinventado la economía rural y sus recursos. Más que una oferta de ocio campestre puede ser el revulsivo ambiental más efectivo.

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Integrador: un hotel no hace más que aislarnos en nuestro papel de forasteros. Ante la recepción de ascensor y moqueta, el turismo rural ha logrado devolvernos la calidez (y calidad) casera y genuina de la hostelería original, autóctona y unida a la forma de vida nativa, desbancada en nuestro país por las cadenas hoteleras y su imagen corporativa, a diferencia del Bed&Breakfast europeo que nunca desapareció. No sólo lo ha hecho en el rural, sino que se ha introducido en la ciudad, con hoteles de gestión familiar y sostenible.

trigo xeixa

Experiencial: lo más importante y aún por explotar: reeducarnos a mirar y admirar la vida desde una escala en la que el tiempo se desacelere al ritmo de la naturaleza, la vista vuelva a escrutar el horizonte y la experiencia recupere la intuición de todos los sentidos. Pese a liberar esa experiencia, abducida por las pantallas y el ritmo urbano, nuestra percepción ambiental es cada vez más pobre, de algo de lo que no somos conscientes y que el turismo rural debe desenterrar: la mirada sostenible, de la que hablaremos en otro post…

Agroturismo a través de una ruta marinera a caballo

Para ejemplificar lo que la costa y el mar pueden ofrecer al turismo rural de playa, esta preciosa ruta en Galicia. Algunas de sus playas más salvajes están en la península del Morrazo, zona que conjuga la belleza de la costa y del interior a tal punto que los pinares bajan hasta la orilla del mar, y uno no sabe bien dónde acaba la arena y empieza la tierra, dónde el hábitat marino y dónde el bosque, viajando entre dos mundos en un maridaje exótico en el que conviven el olor a mar y a pino, las conchas y las ramas, la gaviota y el mirlo. En tal exuberancia, la cultura agraria y marina se confunden. Prueba de ello son las prácticas e iniciativas vecinales en torno a su biodiversidad marina y terrestre, como la afición ornitológica del Grupo de anillamiento Anduriña o la arraigada pasión ecuestre de la Asociación Cabaleiros do Morrazo.

Ésta última instauró hace 4 años una jornada a caballo que cabalga la costa desde la villa marinera de Cangas hasta Cabo Home, fin de la península y punta del continente más próxima a las Islas Cíes. En su ruta, que evita lo máximo posible el asfalto y el trazado periurbano, descubren a lomos del caballo un espectacular Espacio Natural, mezcla de monte, acantilados, faros y bosques, buscando siempre la orilla del mar. Las restricciones para proteger la zona dunar no impiden rodear de cerca las playas. Esta iniciativa vecinal, que fomenta la inmersión en la naturaleza a lomos de un ser vivo, en tal experiencia de agroturismo (la fauna autóctona como recurso, compañero de viaje y vehículo inocuo en el espacio natural), bien merece, por el mismo argumento que la protección dunar, el apoyo a su aún más evidente divulgación ecoturística.

Quienes hayan visto El baño del caballo de Sorolla o la imborrable escena en la playa de El corcel negro, conocerán la elegancia del caballo en el mar, elegancia que debió espantar a los indios cuando en 1519 Hernán Cortés los desembarcó por primera vez en América… Cada año la Ruta ecuestre por la costa de Cangas, de la que el próximo 6 de abril se celebra la 4ª edición, atrae a más jinetes y amazonas de Galicia, que hacen noche en las casas rurales de la zona y disfrutan de las espectaculares vistas y del ineludible banquete al aire libre con música y gaitas. Esta práctica de agroturismo, con réplicas en la costa cantábrica, catalana o andaluza, resulta ejemplar para las zonas que han olvidado el potencial rural de la costa.

Turismo rural en la playa

Buena parte de las personas que se declaran fanáticas de la playa son a las que sólo les gusta si hace sol, y pese a que parezca una romería, pues más que su paisaje valoran su función. No se quiere hacer una apología purista de la playa desierta, sino del valor que tiene en sí durante todo el año, ajena al sol, y de su ya casi irreconocible vocación rural. Por rural solemos entender campo o interior, pero es todo territorio no urbano, cultivable, incluso en el mar (marisqueo, pesca y artesanía derivada). Y por turismo rural entendemos el no limitado al verano (incluso más de otoño o invierno), por su refugio ante un paisaje rústico o intempestivo. La costa, si se conserva, es en esas estaciones turismo rural de primer orden.

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El concepto de playa está reducido por la cultura reciente a escenario de un hábito social (tomar el sol), y por extensión, consumista: restauración, hostelería, ocio… Pero bajo esa concepción -y la red urbana que la materializa y extiende- resiste asomando la playa histórica y real, la discreta causa de tanto revuelo. La playa es el espacio natural mejor valorado por la sociedad moderna, pero se ha culturizado tanto que no lo sabe, no la ve como un hábitat natural e histórico, sino como una extensión más del tejido urbano, funcional y lúdica como una piscina. Ni la alta montaña con sus estaciones de esquí levanta tal pasión. Pese a ello, una vez pasa el verano, todo ese interés se esfuma, y es justo en ese periodo acultural cuando la playa vuelve a serlo.

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Cada playa es una joya única, porque en cada una nace y muere la tierra, siendo la única parte del litoral en que el continente se desnuda y deshace en transición con el mar. Porque por ella han embarcado y desembarcado todas las épocas del ser humano. Toda su riqueza cultural y biológica, decantada y depurada por el tiempo y desdeñada al desplegar la toalla, la sombrilla y materiales no biodegradables sobre su tapiz histórico, debiera ser ponderada día y noche más allá del verano.

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La cultura y la literatura marineras, que tanto enriquecieron el paisaje costero, desaparecen bajo la apisonadora cultura del asfalto, que homogeneiza su sabor y singularidad. Contra ello, ¿qué mejor evasión en otoño o invierno que una posada rural? ¿Qué mayor desconexión que un último balcón de tierra al océano y la imaginación? Ofreciendo rutas a pie o en embarcación tradicional por las playas o el intermareal, las pozas de las rocas (acuarios salvajes), visión submarina (natural o arqueológica), marisqueo, cosecha de algas y erizos, artesanía marinera… España fue una potencia naval y marinera, y la cultura rural de su costa sigue ahí, bajo la ciega concepción moderna, esperando que alguien la reflote o la vea.

Propuestas de oleoturismo con el aceite de oliva: agroturismo en estado puro

España es el país con más hectáreas de olivo cultivadas en todo el mundo. No hay que descubrir a estas alturas algo que resulta una obviedad: si hay algo que marca nuestra tan característica dieta mediterránea es el aceite de oliva. Un recurso de gran valor gastronómico y también con un componente cultural muy significativo, ligado a un árbol con mucha fuerza, poderío y atractivo visual. Debido a su longevidad de siglos y hasta milenios, hay ejemplares de olivos que ya por sí solos constituyen un atractivo singular de gran valor.

En un contexto que tiende hacia la puesta en escena de experiencias en primera persona, el oleoturismo es un producto turístico que no sólo puede tener su público, alejado del consumo de masas, sino que requiere un entorno medioambiental cuidado y es capaz de revalorizar actividades agrícolas tradicionales y, con ellas, la cultura rural local. Practicar senderismo por un olivar centenario, colaborar con la recogida de la aceituna en otoño, aprender el proceso de elaboración del aceite, disfrutar de una cata de diferentes variedades  o conocer el trabajo artesanal agrícola ligado al cultivo de la aceituna puede suponer una modalidad de agroturismo de gran valor para un territorio.

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Recogida de la aceituna en la Ecofinca Lo Favaret (Tarragona)

En la red Ceres Ecotur tenemos buenos ejemplos en este sentido y, aprovechando que estamos en plena campaña de recogida de la aceituna, no queremos dejar pasar la oportunidad de valorar su trabajo. La Ecofinca Lo Favaret es un lugar mágico en la vertiente sur de la Serra del Boix, en un privilegiado balcón al Delta del Ebro (Tarragona). Un microclima seco y templado, una orografía propicia y la pasión por su trabajo de John y Paco, convierten a este lugar en único. Bancales tradicionales jalonados por olivos centenarios de variedades autóctonas de Tortosa, ideales para elaborar diferentes aceites de gran calidad. Todo ello producido bajo parámetros de agricultura ecológica y con la posibilidad de alojarte en la finca en uno de sus dos ecocasas, La Faeneta o Escape, coquetas, acogedoras y respetando los recursos naturales.

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Olivar ecológico de la variedad Arbequina en el Cortijo La Molina (Almería)

Más al sur, siguiendo la cuenca mediterránea, tenemos otra alternativa con 40 hectáreas de olivar de la variedad Arbequina como protagonista. Hablo del Cortijo La Molina en Almería, un lugar a tiro de piedra del Cabo de Gata, que es un ejemplo de métodos tradicionales y ecológicos de cultivo y producción de aceite de oliva. Una alternativa al monocultivo de hortalizas en invernadero que inunda la zona y que supone otro ejemplo de cómo el turismo y el agro pueden conjugarse en una alternativa socioeconómica para muchos territorios rurales. La Ecofinca Lo Favaret o el Cortijo La Molina, propuestas de agroturismo en estado puro.

La consolidación del ecoagroturismo en Panamá: del sueño a la realidad

Un viaje como experiencia de crecimiento personal y aprendizaje. Suena utópico, pero es uno de los principios que debe sustentar el concepto de turismo responsable. Viajar por un motivo, con el objetivo de traerte algo más en tu interior con respecto a lo que te llevaste antes de partir. Ese bien puede ser el resumen de nuestra experiencia por Panamá, en donde hemos tenido la oportunidad de pasar dos semanas en el mes de octubre muy enriquecedoras de la mano de una entidad con la que compartimos ideales y objetivos. Coosmatur es una cooperativa de agroturismo rural comunitario, que va camino de convertirse en una referencia dentro del país centroamericano.

A Panamá fuimos a participar en un ciclo de conferencias en cuatro universidades (Universidad Latina de Panamá, Universidad del Trabajo en Coclé, Centro Regional Universitario de Azuero en Herrera y Universidad del Istmo en Chiriquí). Allí descubrimos el enorme interés que suscita un producto turístico en plena efervescencia como el agroturismo. Un importante número de asistentes, desde estudiantes hasta propietarios de fincas agropecuarias, pasando por docentes, personal institucional o simplemente gente interesada por el tema. Un éxito no sólo a nivel de asistencia, sino sobre todo de participación activa de los asistentes.

Nuestro viaje no se quedó ahí, ya que pudimos visitar de primera mano numerosas iniciativas de agroturismo por todo el país, en donde comprobamos que hay mucho potencial y numerosos paralelismos con el modelo de gestión que representa el proyecto Ceres Ecotur en España. Conocimos a hombres y mujeres, actores del medio rural que, con su esfuerzo y dedicación, están luchando por poner en valor recursos, diversificar actividades agroganaderas y sacar adelante sus sueños. Unos sueños en forma de fincas con las que romper barreras entre el medio urbano y el rural, con las que tender puentes y en las que nos sentimos muy identificados.

En Panamá hicimos jugo de caña de azúcar con el trapiche. Trillamos el arroz para desgranarlo. Dimos forma a piezas artesanas de alfarería. Conocimos todo el proceso de cultivo y elaboración del café desde la planta hasta la taza. Intercambiamos experiencias con gente del rural en primera línea del agroturismo. Dimos con razas ganaderas autóctonas con más de 500 años de evolución en el país. Degustamos recetas tradicionales extraídas de la mejor gastronomía local. Descubrimos actuaciones de alto nivel medioambiental, recuperando paisajes y el entorno natural en equilibrio con actividades agroganaderas. Nos sentimos, en definitiva, en pleno contacto con la esencia del medio rural panameño a través del agroturismo, un sector y una filosofía de trabajo aún joven, pero con una prometedora evolución por delante.

En Panamá no sólo participamos en talleres y conferencias, no sólo visitamos iniciativas de agroturismo, sino que también estrechamos vínculos y consolidamos una amistad que deseamos se mantenga en el tiempo con Coosmatur y con la Fundación Alternativa. No sólo con ellos a título institucional, sino con todas y cada una de las personas que nos hicieron sentir como en casa y que sería imposible enumerar una por una. Sin olvidar la profesionalidad y el esfuerzo de todos los técnicos y miembros del departamento de agroturismo del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), así como del personal docente de las cuatro universidades visitadas.

Si algo nos ha impresionado ha sido esa magnífica conjunción entre el sector privado, el público y la formación al más alto nivel por un objetivo común: posicionar a medio plazo el agroturismo como una alternativa socioeconómica para el medio rural en Panamá. Ojalá el ejemplo sirva a este lado del Atlántico. Mientras tanto sólo nos queda seguir estrechando vínculos y desear poder volver pronto, para constatar que el turismo bien planificado puede ser un instrumento real para generar oportunidades en el medio rural. Oportunidades que sirvan para mejorar la calidad de vida de la población local, priorizando sus necesidades por encima de todo. Que así sea.

Explorando modelos de sostenibilidad turística y ecoturismo en Andalucía

ecoturismoLo habitual es escribir en este blog sobre iniciativas, no sólo que apuesten claramente por una línea de sostenibilidad ligada al turismo rural en España, sino que además ya pertenezcan al proyecto Ceres Ecotur, de turismo rural ecológico. Esta vez me voy a saltar un poco el guión, hablando de iniciativas que aún no están en Ceres Ecotur, aprovechando el blog trip al que asistí hace unos días por Sierra Morena en Andalucía, invitado por Andalusian Wilderness. Una asociación de empresarios de turismo de naturaleza en Andalucía que agrupa 330 empresas, con un potencial tremendo que se puede nutrir de ese caudal asociativo y de lo diverso de las propuestas que agrupa.

Lo voy a hacer por una razón principal. Con la esperanza de que este artículo termine por convencerles de que Ceres Ecotur es el proyecto que, tal vez, estaban buscando desde que empezaron con su actividad. El proyecto que apuesta por esa forma que ellos tienen de concebir el turismo rural, como algo que va mucho más allá de un alojamiento con todas las buenas y mejores prestaciones. Un modelo de gestión que pone en valor a iniciativas dirigidas por benditos lunáticos, que creen que el turismo rural puede ser una fórmula de diversificación de actividades agrícola-ganaderas tradicionales… de ponerlas en valor directa o indirectamente y de ser una fuente de sustento del mundo rural y su identidad.

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Ahora que está tan de moda hablar de la necesidad de crear, empaquetar y producir experiencias turísticas, quisiera romper una lanza en torno a un mensaje. Las experiencias no se crean, están ahí… sólo hay que buscarlas y dejar que te seduzcan por su propio peso. Cuando llegan de forma natural, la experiencia es genuina… Levantarte al alba, disfrutar del amanecer mientras el concierto natural de los pájaros entra en escena, para ordeñar cabras con las que obtener leche para hacer queso ecológico… y luego desayunar una buena tostada con aceite ecológico y con el queso elaborado de la leche del día anterior, la verdad, no tiene precio.

La clave del asunto es que las cabras, con turista o sin turista, se ordeñan todos los días, además de forma manual, una práctica que casi se ha perdido ya. En la finca Riscos Altos de Sevilla la jornada empieza muy temprano, Antonio y Javier llegan al alba a darle de comer a las ovejas, cabras y cerdos ibéricos que, durante el día, pastan a sus anchas por el entorno. Más de 60 hectáreas de bosque mediterráneo y dehesa con encinas y alcornoques en donde el concepto de “bienestar animal” debería sustituirse por “paraíso animal”. Un olivar ecológico, una huerta con productos de temporada, viñas con las que producir vino, un cortijo del siglo XVIII con un antiguo lagar rehabilitado,  una enorme testigo mudo de tanto trabajo y esfuerzo a lo largo de los años en forma de era, gastronomía tradicional, multitud de herramientas recuperadas en un museo etnológico…

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Si, la Finca Riscos Altos también tiene una amplia oferta de apartamentos turísticos en los que vivir de primera mano esta experiencia auténtica de agroturismo, sin los cuáles probablemente lo demás no existiría en la misma medida. Ese es precisamente el modelo de ecoturismo que representa Ceres Ecotur, aquél que protege la naturaleza y la custodia del territorio donde tiene lugar, buscando un equilibrio con la dimensión socio-cultural y económica del medio rural que le da su razón de existir. En esta línea, el blog trip por Sierra Morena organizado por Andalusian Wilderness me sirvió para conocer no sólo la Finca Riscos Altos, sino también otras iniciativas igualmente reseñables, por filosofía y por ámbito de actuación.

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Empezando por la Posada de Alájar y la Posada San Marcos, unos alojamientos ecológicos situados en el corazón de la Sierra de Aracena en Huelva regentados por Ángel y Lucy. Una iniciativa comprometida al 100% en una sostenibilidad integral de su actividad, que no sólo se limita a una práctica medioambientalmente intachable, sino que incide en toda la magia de un entorno cuyas tradiciones e identidad siguen muy vivas. Gastronomía tradicional y productos locales, junto con la pasión y el esmero que transmiten en todas y cada una de sus palabras, hacen el resto.

Me quedé con las ganas de visitar a la Finca Montefrío en Huelva, uno de los miembros de Ceres Ecotur desde sus inicios y que también pertenece a Andalusian Wilderness. No pudo ser porque el viaje coincidió en fechas con BioCultura Barcelona, a donde la Finca Montefrío acude cada año con su producción de jamón ibérico de bellota. No obstante, Ángel de la Posada de Alájar se encargó de explicarme todo el proceso de cría del cerdo ibérico en la Finca Montefrío, con un lujo de detalles que no hizo sino multiplicar mi esperanza de poner conocer algún día in situ el lugar. 

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No puedo dejar de nombrar a los chicos de Lynxaia, una empresa especializada en servicios turísticos culturales y ambientales, que se encargaron de una visita por la Peña de Arias Montano en las cercanías de Alájar (Huelva), que nos dejó a todos con ganas de más. También es justo hablar del entusiasmo por la naturaleza y la gran profesionalidad de Juan Carlos Poveda (Natureda) y Sergio González Asián (Plegadis), nuestros guías durante todo el viaje. Y por extensión, al resto de profesionales que nos atendieron tan bien, como José  Luis Sánchez de Sierra Trek o en los alojamientos de La Venta del Charco y en la casa rural Azait, ambos en Córdoba. ¿La conclusión? Andalusian Wilderness es un diamante en bruto con mucho recorrido para apostar por un modelo de turismo diferente en Andalucía.

La Fundación Ecoagroturismo presente con Tarannà en BioCultura Barcelona

agroturismoLa semana que viene, del 25 al 28 de abril, llega una nueva edición de BioCultura Barcelona. Hablamos de la feria del mundo ecológico más importante de todo el estado español y una de las más relevantes del sur de Europa y del arco mediterráneo. Este año, en su edición barcelonesa, se esperan más de 700 expositores y unos 70.000 visitantes en el Palau Sant Jordi.

En esta cita de Barcelona estará presente la Fundación Ecoagroturismo ECOTUR, con un stand compartido con la agencia de viajes Tarannà, con quién mantenemos un vínculo de colaboración desde hace un año, promocionando y comercializando paquetes de turismo rural ecológico en torno al proyecto Ceres Ecotur. Propuestas exclusivas que los potenciales viajeros sólo pueden encontrar a través de los canales de venta de Tarannà y que incluyen alojamiento más actividades de agroturismo ligadas a la filosofía Ceres Ecotur.

Las propuestas de alojamientos y actividades en diferentes agroturismos de la red Ceres Ecotur se pueden encontrar en la Web de Viajes de Turismo responsable de Tarannà, que el usuario podrá encontrar diferenciadas con el logo de Ceres Ecotur. En el marco de BioCultura, siguiendo la línea de actuación emprendida desde principios de año por parte de la Fundación Ecagroturismo, se impartirá además una charla el domingo 28:

Charla: ECOAGROTURISMO, PERMACULTURA Y PAISAJISMO COMESTIBLE: CASOS PRÁCTICOS EN CATALUNYA

  • 11 h. Sala 7
  • Presentación a cargo de miembros de la Fundación Ecoagroturismo y ponencia a cargo de Julio Cantos, Técnico agrónomo y permacultor, su especialidad es el paisajismo comestible y de conservación y colabora con la Fundación Ecoagroturismo

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Si vas a estar por BioCultura, te esperamos en nuestro stand compartido con Tarannà. Datos de contacto: Severino García (655 697 956)

El camino hacia un turismo rural ecológico se afianza: así que pasen diez años…

Severino GarcíaLa capa de nieve que cubría  el bosque de coníferas pesaba como una losa sobre los deseos de primavera. Eran los últimos días de marzo del 2003, en una pequeña ecoaldea a unos 50 km. al sur de Estocolmo. Se celebraba el Meeting anual de ECEAT-International con representantes de Suecia, Noruega, Finlandia, Letonia, Holanda, Alemania, Chequia, Eslovenia, Serbia y nosotros, como invitados por España, representábamos entonces a una asociación de turismo rural asturiana en proceso de integración en la red. En esa cita, hace ahora exactamente diez años, se gestó nuestro proyecto de Red de turismo ecológico en España: Ceres Ecotur.

Acababa de celebrarse el “Año Internacional del Ecoturismo 2002”, y con ECEAT (European Centre for Ecological and Agricultural Tourism),que estaba comprometida en un Proyecto LIFE: VISIT (Voluntary Initiatives for Sustainable Tourism), cuyo objetivo era demostrar cómo las ecoetiquetas pueden ser un instrumento efectivo para dirigir el turismo europeo y los consumidores hacia la sostenibilidad, nos fijamos dos objetivos en aquel encuentro en Suecia:

  • Crear una organización de ámbito estatal para representar a ECEAT en España, para fomentar y apoyar el compromiso por la conservación de los espacios naturales y el desarrollo rural de nuestros territorios a través de un Turismo Responsable, así como promocionar aquellas iniciativas relevantes en este campo, en los medios de comunicación y mediante novedosas herramientas de promoción.
  • Adaptar el Sistema de Calidad ambiental de ECEAT para su implantación en España y cohesionar una red de alojamientos ecológicos y empresas de actividades en España, con certificado europeo (Ecolabel ECEAT), promocionando un turismo rural ecológico y sostenible en nuestro país en sintonía con nuevas demandas en el contexto europeo.

La puesta de largo de las herramientas del proyecto

Así se creó la Fundación Ecoagroturismo en el año 2005, el portal Ecotur en 2006 y el Sistema de Calidad de turismo rural ecológico Ceres Ecotur (Ecolabel ECEAT) en el año 2007, iniciando así un proyecto pionero de certificación ecológica del turismo rural y de naturaleza en España.

Fueron años de lenta vertebración de un proyecto sin más recursos que los que cada una de las iniciativas participantes podía aportar. Todo en un contexto dominante de huida hacia adelante del sector del turismo rural siguiendo la huella de la burbuja inmobiliaria del turismo de costa, y dirigido a un público nacional sometido al frenesí consumista e insostenible conformado por el Trío de las Azores.

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A pesar de todo, los objetivos asumidos hace diez años se fueron cumpliendo, anticipándose así a la crisis que ahora padece el sector y buscando salidas dignas y diferentes a esta situación. Estos últimos meses se iniciaron dos líneas de actuación como resultado y a la vez impulso de este proyecto consolidado. En primer lugar con la participación en ferias especializadas para contactar con el viajero y consumidor responsable, como recientemente FIO-Extremadura (la de mayor importancia en España para la promoción del turismo ornitológico) o Biocultura (la de mayor importancia para la promoción de un consumo ecológico y responsable) con la presencia en Madrid en Noviembre del 2012. Próximamente estaremos en Barcelona (25-28 de Abril), con la intención de estar presentes a corto plazo en las cuatro ferias anuales de Biocultura (Bilbao, Valencia, Madrid y Barcelona).

En segundo lugar, acercando el proyecto a los territorios para la consolidación de la presencia local y el trabajo en red, con encuentros profesionales en Galicia, Asturias, Navarra y Extremadura. En estos encuentros se pudo confirmar que quienes participamos en este proyecto somos perfectamente conscientes del empoderamiento y la adecuación de la estrategia llevada a cabo, en consonancia con redes europeas de turismo ecológico y responsable, en contra de la masificación y banalización del producto rural de estos últimos diez años en nuestro país.

Anticiparse al futuro del turismo rural

Esta anticipación a la crisis de valores que amenaza al sector en general, y que nos permitió alcanzar estos últimos años cuotas de ocupación de turistas extranjeros por encima del 30% de media entre los alojamientos certificados, nos alienta a intensificar el trabajo en red y el acercamiento a un público emergente de cercanía. Un segmento que está demandando nuevas propuestas y destinos auténticos y respetuosos con los recursos naturales y culturales de nuestros territorios rurales, sin las que difícilmente se puede vislumbrar una salida a la crisis que afecta gravemente a la sostenibilidad del medio rural y a quienes vivimos en él.

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Pero el paulatino asentamiento y reconocimiento de este proyecto no habría sido posible con la mera voluntad de empoderamiento por parte de quienes participamos desde el propio sector. Hay que tener en cuenta la colaboración de otros actores comprometidos con el medio rural, profesionales del turismo que optaron por acompañarnos, participando día a día, codo con codo, en la consolidación de este proyecto. No llegaron de la mano de la administración, al amparo de jugosas subvenciones europeas para el desarrollo rural, para decirnos cómo debíamos asearnos y ataviarnos para recibir a los turistas y contarles cuentos rurales con calidad… o cómo tener buenas prácticas ambientales en nuestro alojamiento y en nuestro entorno. Son jóvenes profesionales que se acercaron a este proyecto por la convergencia en los compromisos, para escucharnos primero y facilitarnos a continuación las herramientas para comunicar y promocionar nuestras propuestas, desde una colaboración mutua y respetuosa, desde la sinergia plena en el modelo y las referencias  a seguir.

Después de diez años, unas 100 iniciativas se han sumado a www.ecotur.es  de las que 40 ya se han comprometido con el proyecto de certificación Ceres Ecotur, www.ceres-ecotur.com . Sigue siendo un proyecto minoritario y diferente, integrado por pequeñas iniciativas familiares, actores rurales con una estrategia empresarial y vital,  que compaginan perfectamente el  desarrollo de una actividad económica y la conservación de recursos culturales y naturales del medio rural. Aún así, más que nunca con la convicción de la necesidad de una estrategia compartida y alejada del turismo convencional, con la profesionalidad que requiere esta nueva etapa de madurez del turismo rural en nuestro país, para comunicarse con garantía con aquellos viajeros que entienden que viajar con autenticidad y responsabilidad es posible en nuestro propio entorno.

Severino García es el presidente de la Fundación Ecoagroturismo ECOTUR

Ceres Ecotur y la proyección del turismo rural ecológico en Iberoamérica

El proyecto Ceres Ecotur, de turismo rural ecológico en España promovido por la Fundación Ecoagroturismo, va a abrir una interesante ventana de proyección por Iberoamérica. Después del interés mostrado en los últimos dos años por parte de entidades de Costa Rica o Colombia por ahondar en fórmulas de colaboración y de aplicabilidad del sistema de evaluación implícito a Ceres Ecotur, recientemente la Fundación Ecoagroturismo ECOTUR ha sellado el primer acuerdo de colaboración en esta línea, en este caso con la entidad panameña Fundación Alternativa.

El objetivo general de dicho acuerdo es promover la conservación, la diversidad biológica y cultural, así como la mejora de la calidad de vida de las poblaciones rurales en Panamá. Todo a través de una fórmula turística que facilite un uso responsable de los recursos y su vinculación a un turismo responsable.

OBJETIVOS DEL ACUERDO

  • Promover entre las empresas de turismo en el medio rural de Panamá los criterios de sostenibilidad ya experimentados en  España con Ceres Ecotur, de acuerdo a redes europeas de agroturismo y turismo ecológico.
  • Promover la participación de la población local del medio rural en Panamá para su vinculación a un desarrollo rural integral (agricultura, turismo, medio ambiente).
  • Promover el reconocimiento del turismo responsable y la implantación de iniciativas rurales con certificación ambiental y social entre la ciudadanía y los agentes públicos, sociales y económicos de ambos países.

LÍNEAS ESTRATÉGICAS DE ACTUACIÓN DEL ACUERDO

  • Promover la certificación de iniciativas de agroturismo y ecoturismo en el medio rural de Panamá
  • Contribuir a la mejora de las condiciones de trabajo y la calidad de vida de la población local
  • Crear una Red de iniciativas de turismo responsable y sostenible en Panamá
  • Integración de la Red panameña de iniciativas certificadas en redes internacionales de turismo responsable y sostenible
  • Promover a escala internacional el destino de Panamá como destino rural sostenible
  • Sensibilizar y promover en la sociedad un turismo responsable

¿QUÉ ES LA FUNDACIÓN ALTERNATIVA?

agroturismoLa Fundación Alternativa (Alternativa Foundation o Alternativa Stiftung),  es una entidad no lucrativa con sede en Panamá, Entre sus objetivos está el contribuir intelectual, social, académica, económica y culturalmente al fortalecimiento y desarrollo de la democratización, los derechos humanos, los derechos de los niños, el desarrollo comunitario a través de actividades de turismo rural comunitario, Agroturismo, proyectos autosostenibles, capacitaciones, concientización ambiental y la  ejecución de proyectos de producción de servicios, difusión e intercambio de información y experiencias.

Granja Alternativa, es un proyecto modelo referente de Turismo rural/agroturismo, ubicado en Coclesito (Colón, Panamá). Es una herramienta didáctica creada por Fundación Alternativa con el fin de enseñar a las familias campesinas, indígenas y a las comunidades rurales más humildes del país a capacitarse para ser empresarios innovadores, trabajando en Pro del medio ambiente, aprovechando los recursos naturales, creando fantasías y actividades cotidianas del campo en experiencias maravillosas para el visitante, ofreciendo alternativas distintas y solidarias como la reforestación, producción agropecuarias, agroindustrias, viveros y programas que beneficien a las comunidades en general,  ejecutando acciones que contribuyan a la equidad social y al mejoramiento de la calidad de vida.

Granja Alternativa es la Sede Rural de Fundación  Alternativa y además contribuye al fomento  de cooperativas; micro, pequeñas y medianas empresas; turismo ecológico; turismo rural/agroturismo,  turismo comunitario y turismo alternativo, seminarios y talleres de capacitación de interés en general; reproducción de documentos, folletos y revistas; estableciendo centros de información y documentación sobre temas de interés general y llevando a cabo cualquier otro fin licito semejante o no, con los objetivos señalados por la Fundación.

Balance de FIO 2013 y reflexiones sobre turismo rural

Fio ExtremaduraEl presente artículo no pretende ser simplemente una crónica de la participación de la Fundación Ecoagroturismo en la pasada Feria Internacional de Turismo Ornitológico celebrada en Monfragüe entre el 1 y el 3 de marzo, sino también una reflexión personal sobre nuestra posición dentro del turismo rural, pues tanto en el taller profesional como en el stand surgieron alguno de los “vicios” que existen dentro del sector.

Como todos sabréis, La Fundación Ecoagroturismo Ecotur estuvo presente en FIO con un stand y en un taller profesional. En este último, al que acudieron alrededor de medio centenar de profesionales, Severino García, presidente de la Fundación, presentó los proyectos Ceres-Ecotur y Accueil Paysan, sin duda modelos de turismo rural diferentes, apegados a la tierra, a lo local y sostenibles. Posteriormente intervine yo, en representación de la casa rural El mirador de la cigüeña y Tenada del Monte, en Segovia, experiencias de turismo rural y actividades en la naturaleza y ornitología para todos los públicos. Javier Morala, de la Posada Molino del Canto, cerró el taller práctico con su propuesta de turismo rural y actividades ornitológicas en el norte de Burgos, en la que los cursos de iniciación a la ornitología ocupan un lugar importante.

En el turno de preguntas salió a escena el tema de la diferenciación y si era “rentable económicamente” pertenecer a los proyectos de la Fundación Ecoagroturismo Ecotur y que además se repitió en alguna ocasión en el stand. Y la contestación de Severino creo que dio en el clavo de lo que realmente somos y por lo que debemos de trabajar: “no somos un portal comercial al uso, trabajamos en red y la mayoría de alojamientos integrados en Ecotur no son sólo un proyecto empresarial al uso, sino también un proyecto de familia y de vida”. Y nos puso de ejemplo a los miembros presentes: Marc y Lidia de Cal Calsot, Javier y Valvanera de la Posada Molino del Canto, Daniela y Severino, de la Quintana de Foncalada y Mar y David de El Mirador de la CigüeñaTenada del Monte.

Ceres Ecotur en FIO Extremadura
Representantes de la red Ceres Ecotur en la feria FIO Extremadura

Pienso que esas dos cosas son suficientes para diferenciar nuestros proyectos del resto, del turismo rural “convencional”, ahora en crisis y que debemos trabajar en ello. ¿Y el balance del resto de la feria? Sin duda creo que hay que estar y apoyar modelos de feria como ésta, pues tanto en clientes potenciales como en filosofía se adaptan a nuestra red, más que otras más masivas.  Se hicieron contactos y se acercó gente al stand, interesados en el proyecto, pero se notó que la crisis hace bastante mella en cuanto a la afluencia de público. No obstante, creo que el resultado fue satisfactorio.

Y lo mejor, poder conocer y compartir experiencias con otros compañeros de la Fundación, algo que pienso que es necesario y que ya se está haciendo con las reuniones territoriales. Y aquí, la última reflexión. Hay que dotar de contenidos a la red, participando en la difusión de las actividades de los asociados, eventos… Somos proyectos pequeños, hechos con cariño, apegados al territorio y sostenibles. Somos proyectos de familia y familias con proyecto. Nuestro potencial es enorme y no debemos desaprovecharlo.