El ecoagroturismo y la puesta en valor de actores comprometidos con el rural

Hoy en día ser agricultor o ganadero y vivir de ello no es nada fácil. A pesar de que las condiciones de vida en el campo y en el medio rural han mejorado mucho, las leyes de mercado como en tantos otros sectores se imponen. La sombra de la industria agroalimentaria es muy larga, la productividad prima por encima de cualquier otro valor y el ritmo frenético del día a día hace que mucha gente ni se plantee qué es lo que come o de dónde vienen los alimentos que consumen. Eso a pesar de que, en cualquier caso, se ha producido un fuerte aumento de la demanda de productos ecológicos en la UE, que se ha multiplicado por cuatro en los últimos 10 años, según datos facilitados por la Comisión Europea esta semana.

El gasto de los consumidores europeos en productos bio ascendió a 19.700 millones de euros en 2011, cifra que representa un incremento del 9% respecto al año anterior. En la UE hay más de 186.000 explotaciones ecológicas, que cultivan un área de 2,9 millones de hectáreas. Eso, en cualquier caso, apenas supone el 5,4% de la superficie agrícola total. España es el Estado miembro con mayor superficie de agricultura ecológica (1,8 millones de hectáreas), seguido de Italia (1,1 millones), Alemania (1 millón), Francia (970.000) y Reino Unido (630.000).

Actores rurales comprometidos

Biel Torrens es uno de esos agricultores que a día de hoy están apostando por un camino diferente. Productor ecológico, procura vender directamente la mayoría de su producción al consumidor en los mercados ecológicos de Mallorca, junto con apenas unos pocos intermediarios en forma de pequeñas tiendas. Presidente de Slow Food Illes Balears desde septiembre de 2013 y secretario general de la Unió de Payesos de Mallorca, cuenta con una producción muy diversificada en donde se combinan algunas variedades ganaderas autóctonas como el porc negre o la vaca menorquina, con diferentes plantaciones agrícolas.

Sin ir más lejos, Biel ha constituido recientemente junto a otros 15 payeses de la isla la Associació de Productors de Pebre Bord Mallorquí, para tratar de devolver al mercado esta variedad autóctona de pimentón, al borde de la desaparición. Antiguamente un ingrediente básico para elaborar la famosa sobrasada mallorquina. También es uno de los 25-30 productores que en la actualidad están volviendo a cultivar en la isla el trigo xeixa (candeal en castellano), una variedad que estuvo a punto de desaparecer por riesgo de erosión genética y que ha sido recuperada gracias al trabajo de Slow Food en las islas.

trigo xeixa
Biel Torrens en su plantación de trigo xeixa en la finca Can Caló

Se trata de una variante muy antigua de trigo, bien adaptada al clima y a las condiciones edafológicas de suelos más bien arenosos, pobres en recursos, con lo que resultaba muy valioso para aprovechar tierras no tan fértiles a priori. Antaño era muy utilizado en la repostería típica mallorquina (sobre todo en las cocas de Navidad y empanadas) y se mezclaba con otros trigos para hacer pan. El trigo xeixa, al igual que la práctica totalidad de las variedades de trigo antiguo, tiene menos almidón, por lo que resulta ser más digestivo y adecuado ante alergias y otras intolerancias alimentarias, como al gluten.

Al hilo de esto, se ha sabido recientemente que investigadores del CSIC en España han dado con la tecla para producir un pan apto para celíacos con trigo transgénico. Tal y como mencionaba en un reciente artículo publicado en Ecotumismo, la celiaquía es la patología crónica intestinal más frecuente en España, hasta el punto de que afecta a una de cada 100 personas. Una circunstancia que ha ido en aumento en los últimos años debido, en buena medida, al abandono de variedades tradicionales de cereales como el trigo (el xeixa es un ejemplo, pero hay muchos más casos), la cebada y el centeno, para dar paso a variedades más comerciales, un efecto propiciado en muchos casos por la propia industria agroalimentaria. Productividad y calidad no siempre van de la mano…

Ecoagroturismo con valor y sentido

Ante esta tesitura, el modelo de ecoagroturismo que defendemos desde el proyecto Ceres Ecotur, entre otros muchos cosas, consiste en poner en valor y dar visibilidad al trabajo y saber hacer de personas como Biel Torrens. Un hijo, nieto y bisnieto de agricultor, que ha sabido adaptar y reorientar su actividad hacia otro forma de entender la relación del hombre con el campo, con la custodia del territorio que ocupa y con los alimentos que obtienen de él. La finca Can Caló, gestionada por Biel Torrens, es una de las alternativas para practicar un agroturismo diferente que ofrecemos desde este proyecto, aprovechando el Año Internacional de la Agricultura Familiar en curso, pero con el objetivo de que esta forma de hacer turismo en el medio rural tenga continuidad en el tiempo.

A fin de cuentas, bien gestionado y bajo parámetros de sostenibilidad, puede y debe suponer una fórmula inmejorable de hacer más visible el trabajo y poner el foco en actores rurales protagonistas como es Biel. Como él, afortunadamente, cada vez hay muchos más. Si gestionas o conoces una explotación agroganadera que encaje con estos parámetros, escríbenos a info@ceres-ecotur.com

De lo que se come se cría: el agroturismo como terapia

A menudo señalamos la ventaja económica, social y política de los países nórdicos, traducida en una ventaja ambiental y alimentaria que comparten Alemania, Austria o Suiza. Desde hace 20 años el consumo ecológico creció en toda Europa, pero en el norte se disparó. La cultura ética cala en todo, y los Estados más saneados miman su rural como otros lo abandonan. Salud, calidad y conciencia ambiental y social motivan la reruralización del consumidor LOHAS (Lifestyle of Health and Sustainability), estilo de vida saludable y sostenible.

De lo que se come se cría, y si de ninguna otra forma puede el hombre hacer suyo el mundo que habita, más vale saborear un saludable paisaje que un amasijo de plástico y transgénicos. Ese metabolismo que purifica el organismo y lo insufla de vida es algo que aún canjeamos por comida precocinada o de dudosa procedencia. La vida de los alimentos, la historia que han tenido hasta llegar a nuestro organismo, vale tanto como valoremos éste. Nuestros vecinos lo saben, y el agroturismo en alza es la prueba.

Aunque Alemania, Francia o Reino Unido son los mayores consumidores, Dinamarca lidera en consumo interno. Para 2020 su gobierno quiere que el 60% de la comida de cocinas públicas sea orgánica. Un reto para el país donde un tercio de la leche consumida ya es ecológica. Su éxito se debe al apoyo gubernamental y la cooperación entre agricultores, distribuidores y minoristas. Factores que explican la revolución verde en Suecia, Austria o Suiza.

España, siendo líder europeo en superficie ecológica y gozando de un sol que tan a gala tiene para prostituir su costa, asombrosamente depende del mercado exterior y tiene por reto el consumo interno, prueba de déficit cultural y político. Según el MARM, España es fuerte en producción pero débil en comercio interno, ajeno al gran público y a grandes superficies. Ante el hándicap del precio, nuestros vecinos están dispuestos a pagar más por invertir en bienestar y sostenibilidad (impuesto verde), consumiendo leche y huevos naturales y no hacinados en granjas industriales, enorgulleciéndose de un rural que es fuente y sustento de su modernidad.

El agroturismo se erige como mediador ideal y económico entre el ciudadano desinformado y el suministro rural, culturizando al primero al abrir puertas al segundo. Como en Italia, donde el agriturismo es ya un fenómeno incluso para escapadas juveniles. La moda agroturística crece como viaje al origen de nuestra riqueza productiva y contacto con su frescura. De arraigo en la Toscana italiana o la Provenza francesa, llega ya a Estados Unidos (vuelta a los ranchos), aunando turismo rural, gastronómico y activo (participación en viñedos, huertas o granjas).

agroturismo

Conciencia y cultura

Tal es la mentalidad de los países nórdicos que nos cuesta asimilar sus derechos. Es el caso del Jokamiehenoikeus o Allemansrätten, “Derecho público de libre tránsito en la Naturaleza”, pudiendo pernoctar incluso en propiedades privadas, pues muchas fincas carecen de vallas o alambradas. La conciencia y el respeto es tal que no hace falta. La ley finlandesa de 1994 lo dejó claro: “Todos tendrán derecho a la naturaleza”. En España hace años que se prohibió la acampada libre y determinados accesos están muy restringidos, impermeabilizando la naturaleza de una sociedad que pone a prueba en ella su evolución.

Y es que a más ética y civismo, más libertad. El modelo escandinavo de bienestar optimiza la propiedad pública de bienes como la educación o la naturaleza. Ante el descrédito político español hay dos posturas: los críticos ven la política como una casta aislada de la sociedad; los autocríticos alegan “tenemos lo que merecemos” viendo la política como un reflejo en el poder de una sociedad o una cultura, la de la picaresca, y su sálvese quien pueda: “la honestidad es tonta, sed listos (o sea, abusad, defraudad, y si podéis, robad)”, confesando un “Bárcenas somos todos”.

Muchos males de altura se previenen con cultura. España produce pero no consume. Falta trasladar conciencia y orgullo rural a la población, rejuvenecer, revitalizar y culturizar o tematizar nuestro paisaje rural (Selva Negra, Toscana, Provenza…). Este es el Año Internacional de la Agricultura Familiar, el agroturismo como experiencia rural integral. Corred la voz.

Agroturismo a través de una ruta marinera a caballo

Para ejemplificar lo que la costa y el mar pueden ofrecer al turismo rural de playa, esta preciosa ruta en Galicia. Algunas de sus playas más salvajes están en la península del Morrazo, zona que conjuga la belleza de la costa y del interior a tal punto que los pinares bajan hasta la orilla del mar, y uno no sabe bien dónde acaba la arena y empieza la tierra, dónde el hábitat marino y dónde el bosque, viajando entre dos mundos en un maridaje exótico en el que conviven el olor a mar y a pino, las conchas y las ramas, la gaviota y el mirlo. En tal exuberancia, la cultura agraria y marina se confunden. Prueba de ello son las prácticas e iniciativas vecinales en torno a su biodiversidad marina y terrestre, como la afición ornitológica del Grupo de anillamiento Anduriña o la arraigada pasión ecuestre de la Asociación Cabaleiros do Morrazo.

Ésta última instauró hace 4 años una jornada a caballo que cabalga la costa desde la villa marinera de Cangas hasta Cabo Home, fin de la península y punta del continente más próxima a las Islas Cíes. En su ruta, que evita lo máximo posible el asfalto y el trazado periurbano, descubren a lomos del caballo un espectacular Espacio Natural, mezcla de monte, acantilados, faros y bosques, buscando siempre la orilla del mar. Las restricciones para proteger la zona dunar no impiden rodear de cerca las playas. Esta iniciativa vecinal, que fomenta la inmersión en la naturaleza a lomos de un ser vivo, en tal experiencia de agroturismo (la fauna autóctona como recurso, compañero de viaje y vehículo inocuo en el espacio natural), bien merece, por el mismo argumento que la protección dunar, el apoyo a su aún más evidente divulgación ecoturística.

Quienes hayan visto El baño del caballo de Sorolla o la imborrable escena en la playa de El corcel negro, conocerán la elegancia del caballo en el mar, elegancia que debió espantar a los indios cuando en 1519 Hernán Cortés los desembarcó por primera vez en América… Cada año la Ruta ecuestre por la costa de Cangas, de la que el próximo 6 de abril se celebra la 4ª edición, atrae a más jinetes y amazonas de Galicia, que hacen noche en las casas rurales de la zona y disfrutan de las espectaculares vistas y del ineludible banquete al aire libre con música y gaitas. Esta práctica de agroturismo, con réplicas en la costa cantábrica, catalana o andaluza, resulta ejemplar para las zonas que han olvidado el potencial rural de la costa.

Agroturismo sostenible en el Año Internacional de la Agricultura Familiar

Con motivo de la declaración del Año Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF) que se celebra este 2014, la Fundación Ecoagroturismo va a incentivar una acción paralela en torno a su proyecto Ceres Ecotur, de turismo rural y agroturismo ecológico en España. A lo largo de este año, el objetivo será crear una red de fincas y explotaciones agroalimentarias visitables que, siguiendo con la conceptualización del AIAF, deben ser producciones agrícolas, forestales, pesqueras, pastoriles o acuícolas gestionadas y operadas por una familia y que dependan principalmente de la mano de obra familiar, incluyendo tanto a mujeres como a hombres.

Se trata, por tanto, de poner en valor iniciativas singulares a través de la práctica de un agroturismo sostenible y de bajo impacto en el territorio, bajo parámetros de sostenibilidad medioambiental, sociocultural y económica. Para seleccionar las fincas y explotaciones agroganaderas que entrarán dentro de la red, se deberá cumplir con al menos uno de los siguientes criterios por parte de sus gestores:

  • Producción ecológica
  • Recuperación de razas ganaderas autóctonas y/o en peligro de extinción
  • Rescate y recuperación de semillas antiguas y/o alimentos tradicionales
  • Prácticas medioambiental y/o socioculturalmente responsables en el territorio

agroturismo

En algunos casos, esta tipología de explotación agroganadera ya se puede encontrar en los alojamientos y/o empresas asociadas al proyecto Ceres Ecotur. En otros casos, serán independientes. En cualquier caso, será el gestor de la iniciativa el que determine el tipo de actividad de agroturismo a ofertar y los días en los que podrá ser disfrutada. Una información que se podrá consultar en la ficha de cada iniciativa alojada en www.ceres-ecotur.com o contactando directamente con sus gestores.

Agroturismo más allá del Año Internacional de la Agricultura Familiar

La iniciativa, que acaba de iniciarse, estará activa durante todo el año y pretende tener continuidad más allá del Año Internacional de la Agricultura Familiar. La idea es reivindicar a través del agroturismo una alternativa al modelo de turismo rural predominante en nuestro país.  Una tipología basada en recibir al viajero en las propias fincas, incluso sin la necesidad directa de contar con alojamiento y en unidades productivas en activo, para mostrarles su actividad cotidiana y hacerles partícipes de las experiencias del mundo rural.

El turista se integra en un contexto que debe funcionar con o sin él, en ningún caso debe crearse para él. Todo ello implicando a campesinos, población local y actores rurales concienciados en la mejora socioeconómica del entorno, propiciando la diversificación de rentas agrarias a través de un modelo de turismo sostenible en el medio rural.

agroturismo

Alimentar al mundo, cuidar el planeta

En diciembre de 2011, más de 360 organizaciones de los cinco continentes, coordinadas por el Foro Rural Mundial, consiguieron que la Asamblea General de las Naciones Unidas, declarara por unanimidad 2014 el Año Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF-2014).

Los objetivos principales que se persiguen en el AIAF 2014 consisten en lograr políticas específicas que favorezcan el reconocimiento y el desarrollo sostenible de la Agricultura Familiar, potenciando el papel de las organizaciones agrarias y campesinas. Se trata de aumentar la visibilidad de la agricultura familiar y la agricultura a pequeña escala, sensibilizando al conjunto de la sociedad civil sobre la relevancia de apoyarla como modelo eficaz, no sólo en la producción de alimentos, sino también en el sostenimiento de las áreas rurales. Y todo ello en la perspectiva de la lucha contra la pobreza y la consecución de un modelo rural vivo, basado en el respeto al medio ambiente y a la biodiversidad.

En el marco español, se ha constituido un Comité del Año Internacional de la Agricultura Familiar, liderado por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) junto a otras 16 entidades y asociaciones, entre las que se encuentra la Fundación Ecoagroturismo. Dicho comité se encargará de impulsar iniciativas a desarrollar en el marco del AIAF, entre las que destaca la realización de un estudio sobre la agricultura familiar en el conjunto de la economía agraria, la incorporación de la temática a las jornadas y congresos de cada organización que integran el comité o la organización de una feria de la agricultura familiar, entre otras cuestiones.

La Fundación Ecoagroturismo con el Año Internacional de la Agricultura Familiar

Este 2014 que comienza ha sido declarado Año Internacional de la Agricultura Familiar por la FAO. Una declaración para poner en valor la agricultura a pequeña escala como herramienta para facilitar una mejora en la gestión de recursos naturales, mejorar la protección del medio ambiente, lograr un desarrollo sostenible o erradicar el hambre y la pobreza en zonas desfavorecidas, en particular en zonas rurales. Una declaración que comparte y apoya la Fundación Ecoagroturismo, ya que supone poner el foco en el perfil que representa nuestro ámbito de actuación y la amplia mayoría de nuestros asociados.

Un perfil protagonista en el concepto de agroturismo que defendemos, entendido como una oferta de actividades integradas en fincas agroganaderas, cuyos gestores ofrecen actividades de ocio relacionadas con el mundo tradicional agrícola-ganadero, reforzándolo en su interrelación con el turismo. En definitiva, una diversificación de rentas agrarias familiares con actividades turísticas sostenibles, que aseguren su supervivencia.

El panorama sociológico del medio rural ha cambiado en los últimos años. Hace cinco o seis décadas, las duras condiciones de vida y la falta de oportunidades motivaron un masivo y progresivo éxodo rural del campo a las ciudades, llegando a una situación límite. Hoy en día, las infraestructuras son mejores, las conexiones también, internet facilita mucho las cosas en términos de autoempleo y emprendimiento y en las ciudades ya no hay tantas oportunidades como antaño. Las cosas están cambiando y, ante este nuevo paisaje social, la agricultura familiar y nuevas aplicaciones empresariales en torno a actividades tradicionales en el medio rural pueden suponer una alternativa de vida. El turismo puede ser, en este contexto, una actividad que puede revalorizar estas nuevas propuestas, hacerlas más visibles y suponer un complemento para hacer factible su viabilidad.

Para hablar y debatir sobre la conveniencia y necesidad de luchar y trabajar por la puesta en valor de todo lo que representa la Agricultura Familiar, no hace falta irse muy lejos. Se trata de una cuestión de índole planetaria, pero de fronteras para adentro es necesaria una profunda reflexión sobre el futuro de nuestro medio rural. Buscar soluciones y trazar estrategias para que el desarrollo rural esté basado en actividades agrícolas de base familiar, muy ligadas a la protección de nuestra biodiversidad agrícola y al uso sostenible de los recursos naturales. Vertientes ambas unidas a nuestra idiosincrasia y cuestiones de suma importancia en términos de producción de alimentos de calidad. Si somos lo comemos, habrá que cuidar cómo se produce eso que comemos.

Desde la Fundación Ecoagroturismo ya nos hemos adherido a la campaña en marcha por la declaración del Año Internacional de la Agricultura Familiar y en breve traeremos novedades en esta línea en torno al proyecto Ceres Ecotur, de turismo rural y agroturismo en España.

Tres propuestas de agroturismo ecológico para esta Navidad

Llega la Navidad y con el período vacacional entramos en uno de las mejores épocas del año para disfrutar con actividades de ecoturismo y agroturismo en familia. Unas vacaciones diferentes, en contacto con la naturaleza y el medio rural, para descansar y despertar la curiosidad de los más pequeños por aprender a través de nuestro rico patrimonio natural y cultural. Es el momento ideal para descubrir las propuestas de los asociados a la red Ceres Ecotur, de agroturismo y ecoturismo rural ecológico en España. En este post tienes tres ideas para inspirar tu escapada, pero… ¡hay muchas más!

AGROTURISMO MARI CRUZ – NAVARRA

Luismi y Alicia, junto con sus dos pequeños Ada y Noé, han creado en el Agroturismo Mari Cruz la atmósfera perfecta para disfrutar en familia de la magia del mundo rural. Situado en el pueblo de Villanueva de Arce, en pleno Pirineo navarro, podrás disfrutar de actividades propias del día a día de esta granja ecológica y de la huerta, con razas autóctonas de ganado y en pleno contacto con un entorno natural de gran belleza.

Como añadido, esta Navidad nos proponen unas cuantas actividades complementarias para unas vacaciones en familia, sin fijar días concretos, por lo que conviene consultar según disponibilidad:

  • Taller de Pizza artesanal. Se dedicará una tarde a preparar cada uno la pizza para la cena, desde la masa, estirarla, darle forma….primero los niños y luego los padres participan.
  • Taller de turrón. Recibimiento del invierno haciendo un turrón de nueces y almendras como antaño, en la cocina de leña, aprendido de las mujeres mayores del valle.
  • Taller de plantas. Para despedir el año, se recogerán las plantas que se están secando en la cocina. Se prepararán bolsitas de infusiones. Con una cata, por supuesto.
  • Ronda de animales. Cada mañana, la visita a la granja para dar de comer a todos los animales: perros, gatos, gallinas, conejos, palomas mensajeras, ovejas, cabras y burras
  • Paseo a la borda. Un antiguo bordal de ganado, donde pastan las burras del Agroturismo Mari Cruz, conociendo la vegetación del lugar, la situación ganadera actual, el patrimonio rural…
  • Apilar leña en el porche, para los días fresquitos que vienen.

Más info y datos de contacto del agroturismo Mari Cruz

CASA RURAL EL MIRADOR DE LA CIGÜEÑA

En esta acogedora casa rural rústica situada en el pueblo de Cabanillas del Monte (Segovia), antaño lugar estratégico de paso de la Cañada Real segoviana y de la transhumancia pastoril, David y Marimar han preparado un suculento manjar como regalo de bienvenido para sus huéspedes esta Navidad. Nada más y nada menos que un flan de turrón con huevos ecológicos, un dulce postre que sólo de verlo entra por los ojos. Si además añadimos que los huevos son de las gallinas castellanas, raza autóctona de la zona, de su explotación ganadera, podemos decir que ese flan tiene doble valor.

Flan de huevos ecológicos de gallinas castellanas (El Mirador de la Cigüeña)

El Mirador de la Cigüeña complementa su oferta de actividades con la empresa de actividades Tenada del Monte, también gestionada por David y Marimar. Una vez pasada la Navidad, en febrero y marzo, tienen otra propuesta preparada ideal para familias con niños o para aquellos que están comprometidos con el medio ambiente y la sostenibilidad. Los clientes podrán participar plantando árboles y arbustos autóctonos en una parcela agroganadera en proceso de reconversión en un espacio polifuncional, sin perder su uso ganadero. Situada en el vecino pueblo de Trescasas, todo lo que se plante estará convenientemente protegido para crear zonas de sombra y lugares de refugio para el ganado y la fauna silvestre, mejorando la biodiversidad. Cada nuevo árbol llevará el nombre de aquel o aquellos que lo hayan plantado y se les irá enviando fotografías de cómo va creciendo su árbol, a modo de apadrinamiento.

Más info y datos de contacto de la casa rural El Mirador de la Cigüeña

CASA RURAL LA VALLEJA

Esta preciosa casa de indianos asturiana construida en 1927 y rehabilitada con materiales tradicionales y reciclados, está ubicada en un paraje singular. En pleno espacio protegido de Sierra del Cuera y muy cerca del Parque Nacional de Picos de Europa, es el lugar perfecto para disfrutar con la riqueza medioambiental, junto con tradiciones rurales muy arraigadas en la zona. Con una oferta de actividades, bajo demanda o según disponibilidad, que van desde actividades agrarias en la huerta ecológica, talleres de gastronomía, talleres de conservas  o de elaboración de lámparas artesanales con productos reciclados, la Casa Rural La Valleja ha preparado una propuesta adicional para partir el año a lo grande.

¿Y si amaneces este 2104 conquistando los Picos de Europa y el Mar Cantábrico? Será un primer día del año inolvidable. Una buena cena el 31 de diciembre, las uvas y por la mañana ascensión a la Sierra del Cuera, con vistas al Cantábrico y los Picos de Europa. ¡Una saludable entrada de 2014!

Más info y datos de contacto de la Casa Rural La Valleja

Razas autóctonas, ganadería tradicional y el papel del agroturismo

El papel de las razas autóctonas y la ganadería tradicional en la gestión de un territorio es una ecuación de frágil equilibrio dados los tiempos que corren, aunque su valor es difícilmente cuantificable. Una raza ganadera autóctona es una especie hecha por y para el territorio donde se asienta. Gestiona, aprovecha y devuelve en perfecta sintonía los recursos de los que se abastece. Una sinfonía orquestada en muchos casos a lo largo de los siglos, que se enfrenta a los patrones modernos de productividad, donde la rentabilidad económica a través de una necesidad básica del ser humano, la de la producción agroalimentaria, es el único guión.

Una raza ganadera autóctona, adaptada al entorno y a sus recursos, favorece y potencia la biodiversidad de ese territorio, creando sinergias productivas entre ecología y economía. No sólo a nivel natural o medioambiental, también a la hora de mantener y salvaguardar la cultura, los usos y las costumbres ancestrales ligadas al pastoreo y al medio rural que le rodea. Todo ello para llegar a un producto que normalmente, tanto en su gestación como en su producción y elaboración, es único. Es la transferencia de todo ese saber hacer y equilibrio en la gestión de un territorio en un producto agroalimentario, símbolo identitario del lugar y de todos sus habitantes.

Todo esto sería impensable sin el papel que desempeña el pastor o el agricultor, ese ser humano en definitiva que, con su sabia batuta, se convierte en la pieza que custodia ese territorio. El encargado de que todo encaje y conviva en perfecto equilibrio con el entorno natural. El paisaje es humanizado, en la medida en que la huella del hombre está ahí. Esto es algo que, de base, no es malo y nada tiene que ver con el desenfreno que hemos experimentado en el último medio siglo, en donde la ecuación productividad/rentabilidad económica ha roto el equilibrio ancestral de muchos lugares.

Al hilo de todo esto, queremos compartir este vídeo en el que Aritz Ganboa, un joven (y esto es importante recalcarlo) pastor nos habla de su explotación de ovejas latxas en Navarra. Una filosofía de trabajo en torno a esta raza ovina autóctona que desemboca en su producto estrella, el queso D.O. Idiazábal. Muy interesante:

Agroturismo y razas autóctonas

Esa lógica, en donde la rentabilidad económica y la productividad priman por encima de todo, ha hecho que muchas razas autóctonas estén en peligro de extinción, cuando no han desaparecido ya directamente. El agroturismo entendido como una diversificación de rentas agrarias, como una puesta en valor de unos recursos ligados a prácticas agroganaderas sostenibles o a razas autóctonas, reforzándolos en su interrelación con el turismo, puede ser una oportunidad de presente, futuro y una ventana hacia un nuevo contexto.

Dentro del proyecto Ceres Ecotur tenemos muchos y buenos ejemplos de agroturismo real en este sentido. La Finca Montefrio (Huelva) es una granja ecológica situado en una dehesa y dedicada a la cría de cerdo ibérico de bellota, todo un referente en su territorio. La Quintana de la Foncalada en Villaviciosa (Asturias) es un caserío tradicional en donde el visitante se encontrará con diferentes explotaciones de razas autóctonas asturianas en peligro de extinción: ponis asturcones, oveyas xaldas o pitas pintas. En el Ecoagroturismo Reitoral de Chandrexa (Parada do Sil, Galicia), los porcos celtas campan a sus anchas y la carne de ternera, de raza autóctona caldelá, procede de una ganadería ecológica local, de Montederramo.

agroturismo

La quesería ecológica del Ecoagroturismo Arqueixal, con su queso cremoso elaborado artesanalmente bajo la D.O. Consello Regulador da Denominación de Orixe do queixo Arzúa-Ulloa, es todo un regalo para los sentidos. Son sólo algunos ejemplos, pero hay muchos más: las ovejas latxas o las gallinas Marraduna  y Beltzas del Agroturismo Mari Cruz en Navarra, las ovellas blancas mallorquinas del Agroturismo Son Lladó en Mallorca, la recuperación de espacios agroganaderos y de la biodiversidad asociada a ellos  desde Tenada del Monte y El Mirador de la Cigüeña (Segovia)… muchos y buenos ejemplos de agroturismo real con Ceres Ecotur.

Turismo rural singular como argumento más sólido frente al turismo de masas de sol y playa

Hemos asistido en Valladolid a la 17ª edición de INTUR, Feria del Turismo de Interior, probablemente la cita más importante del sector. Hay quienes acusan un bajón respecto a ediciones anteriores y un creciente descrédito de la eficacia de los stands en la promoción directa. En cambio, parece haber satisfacción general con el espacio de negocios y las mesas de contratación, donde el flujo de contactos y clientes se ha traducido en un beneficio mutuo y real, que en resumen es la clave de este tipo de mercados: el capital humano.

El gran público, en general guiado más por la curiosidad y la vista que por un interés concreto, buscando estímulos para incentivar sus ganas de viajar, encuentra sin embargo reclamos tan reiterativos como: “Salamanca, vívela”, “Castilla y León es vida”,  “Segovia, disfrútala”, etc. En ese sentido, a pesar de las representaciones históricas y actuaciones varias que hubo, la promoción del turismo de interior parece pecar de una falta de originalidad y diferenciación, de SINGULARIDAD de la experiencia y del destino. Esto podría degenerar en una imagen del turismo de interior asociada al tedio y la homogeneidad, y que mucho desmerecería de la rica y variada oferta real. Parece también carecer de capacidad para singularizarse y diferenciarse de otros conceptos o ferias turísticas, al seguir sus mismos modelos y ganchos promocionales, lo que podría reducir el turismo de interior a la alternativa menor e indefinida del turismo de masas (“todo lo que NO es turismo costero”).

A la vista de la evolución del mercado, resulta preocupante además que el paraguas “Turismo de interior” sirva para amparar sucedáneos que lo abanderen una vez más bajo conceptos empresariales agresivos con piel de cordero -en este caso, bajo el parapeto de “lo natural”, “la experiencia”, “el sabor”- encubriendo un turismo de balneario, restaurante o enocultura. Es decir, turismo hedonista o consumista- naturalmente legítimos e imprescindibles en la difusión del patrimonio interior, pero a menudo planteados como nueva oferta de ocio para el turista urbano convencional y no con el compromiso ambiental o sociocultural que creemos debe regir cualquier proyecto turístico en el interior. Pues no se trata solamente de encontrar una alternativa al turismo costero, sino a su modelo de gestión: se repiten sin cesar ganchos como “experiencia”, “sabor” y “vida”, mientras se olvidan los más importantes: “responsabilidad”, “gestión”, “sostenibilidad”…

turismo rural

Es por esto que el turismo rural sigue pareciendo el argumento más sólido del turismo de interior ante el turismo de masas del sol y playa. Es en él donde esa SINGULARIDAD se hace patente, por paisaje, experiencia y filosofía. El objetivo del turismo rural, que debería ser indisociable del ecoturismo y el turismo sostenible, no puede ser la simple escapada dominguera, sino lograr la integración vital del cliente en el medio. Una invitación al reencuentro de nuestro Interior no por parte de simples gestores hoteleros, sino de quienes gestionan sus recursos. Si no, el turismo de interior corre el riesgo de reducirse a los tópicos pintoresquistas a los que se ha reducido siempre desde la visión dominante (descanso, evasión, paz), para luego volver a lo de siempre, convirtiendo la naturaleza más en un paréntesis, una coartada o un patio de ocio y recreo que legitime el modo de vida consumista, que en su alternativa sostenible. No había más que visitar la feria Biocultura una semana antes en Madrid para apreciar la diferencia de presupuestos, mucho más ajustados a la realidad ambiental, social y al consumo responsable, más alejados del mercado convencional.

No se puede olvidar la otra gran aportación de INTUR 2013 además del espacio de negocios: el Congreso Internacional sobre Turismo de Interior. De la primera jornada nos llevamos la necesidad de internacionalizar el turismo de interior. Con presencia de representantes de las OET’s (Oficinas Españolas de Turismo en el Extranjero) de Alemania, Portugal, Francia y Reino Unido, y representantes de algunos tour operadores, se habló de las tipologías de estos mercados y de la necesidad de crear o dar forma a productos turísticos capaces de posicionarse en el extranjero.

En la segunda jornada, centrada en la promoción online, redes sociales y herramientas de posicionamiento web, de la mano de los responsables de comunicación e innovación turística de Rumbo, Tripadvisor, Minube, Trivago o Home Away (Top Rural), se debatieron temas de interés para propietarios y empresarios como la gestión de la reputación en Internet, la estrategia de comunicación online, el posicionamiento en los buscadores o la importancia de los contenidos. Por encima de todo, nos quedamos con una reflexión: lo primero es tener un producto diferenciado; luego, una adecuada política de comunicación online y gestión de redes sociales puede dar un valor añadido. Cambiar de orden las cosas, obviar que lo primero es tener algo auténtico, diferente, real e integrado en tu territorio, que hay que saber comunicar y no al revés, es una montaña de humo o fuego de artificio.

Propuestas de oleoturismo con el aceite de oliva: agroturismo en estado puro

España es el país con más hectáreas de olivo cultivadas en todo el mundo. No hay que descubrir a estas alturas algo que resulta una obviedad: si hay algo que marca nuestra tan característica dieta mediterránea es el aceite de oliva. Un recurso de gran valor gastronómico y también con un componente cultural muy significativo, ligado a un árbol con mucha fuerza, poderío y atractivo visual. Debido a su longevidad de siglos y hasta milenios, hay ejemplares de olivos que ya por sí solos constituyen un atractivo singular de gran valor.

En un contexto que tiende hacia la puesta en escena de experiencias en primera persona, el oleoturismo es un producto turístico que no sólo puede tener su público, alejado del consumo de masas, sino que requiere un entorno medioambiental cuidado y es capaz de revalorizar actividades agrícolas tradicionales y, con ellas, la cultura rural local. Practicar senderismo por un olivar centenario, colaborar con la recogida de la aceituna en otoño, aprender el proceso de elaboración del aceite, disfrutar de una cata de diferentes variedades  o conocer el trabajo artesanal agrícola ligado al cultivo de la aceituna puede suponer una modalidad de agroturismo de gran valor para un territorio.

agroturismo
Recogida de la aceituna en la Ecofinca Lo Favaret (Tarragona)

En la red Ceres Ecotur tenemos buenos ejemplos en este sentido y, aprovechando que estamos en plena campaña de recogida de la aceituna, no queremos dejar pasar la oportunidad de valorar su trabajo. La Ecofinca Lo Favaret es un lugar mágico en la vertiente sur de la Serra del Boix, en un privilegiado balcón al Delta del Ebro (Tarragona). Un microclima seco y templado, una orografía propicia y la pasión por su trabajo de John y Paco, convierten a este lugar en único. Bancales tradicionales jalonados por olivos centenarios de variedades autóctonas de Tortosa, ideales para elaborar diferentes aceites de gran calidad. Todo ello producido bajo parámetros de agricultura ecológica y con la posibilidad de alojarte en la finca en uno de sus dos ecocasas, La Faeneta o Escape, coquetas, acogedoras y respetando los recursos naturales.

agroturismo
Olivar ecológico de la variedad Arbequina en el Cortijo La Molina (Almería)

Más al sur, siguiendo la cuenca mediterránea, tenemos otra alternativa con 40 hectáreas de olivar de la variedad Arbequina como protagonista. Hablo del Cortijo La Molina en Almería, un lugar a tiro de piedra del Cabo de Gata, que es un ejemplo de métodos tradicionales y ecológicos de cultivo y producción de aceite de oliva. Una alternativa al monocultivo de hortalizas en invernadero que inunda la zona y que supone otro ejemplo de cómo el turismo y el agro pueden conjugarse en una alternativa socioeconómica para muchos territorios rurales. La Ecofinca Lo Favaret o el Cortijo La Molina, propuestas de agroturismo en estado puro.

La consolidación del ecoagroturismo en Panamá: del sueño a la realidad

Un viaje como experiencia de crecimiento personal y aprendizaje. Suena utópico, pero es uno de los principios que debe sustentar el concepto de turismo responsable. Viajar por un motivo, con el objetivo de traerte algo más en tu interior con respecto a lo que te llevaste antes de partir. Ese bien puede ser el resumen de nuestra experiencia por Panamá, en donde hemos tenido la oportunidad de pasar dos semanas en el mes de octubre muy enriquecedoras de la mano de una entidad con la que compartimos ideales y objetivos. Coosmatur es una cooperativa de agroturismo rural comunitario, que va camino de convertirse en una referencia dentro del país centroamericano.

A Panamá fuimos a participar en un ciclo de conferencias en cuatro universidades (Universidad Latina de Panamá, Universidad del Trabajo en Coclé, Centro Regional Universitario de Azuero en Herrera y Universidad del Istmo en Chiriquí). Allí descubrimos el enorme interés que suscita un producto turístico en plena efervescencia como el agroturismo. Un importante número de asistentes, desde estudiantes hasta propietarios de fincas agropecuarias, pasando por docentes, personal institucional o simplemente gente interesada por el tema. Un éxito no sólo a nivel de asistencia, sino sobre todo de participación activa de los asistentes.

Nuestro viaje no se quedó ahí, ya que pudimos visitar de primera mano numerosas iniciativas de agroturismo por todo el país, en donde comprobamos que hay mucho potencial y numerosos paralelismos con el modelo de gestión que representa el proyecto Ceres Ecotur en España. Conocimos a hombres y mujeres, actores del medio rural que, con su esfuerzo y dedicación, están luchando por poner en valor recursos, diversificar actividades agroganaderas y sacar adelante sus sueños. Unos sueños en forma de fincas con las que romper barreras entre el medio urbano y el rural, con las que tender puentes y en las que nos sentimos muy identificados.

En Panamá hicimos jugo de caña de azúcar con el trapiche. Trillamos el arroz para desgranarlo. Dimos forma a piezas artesanas de alfarería. Conocimos todo el proceso de cultivo y elaboración del café desde la planta hasta la taza. Intercambiamos experiencias con gente del rural en primera línea del agroturismo. Dimos con razas ganaderas autóctonas con más de 500 años de evolución en el país. Degustamos recetas tradicionales extraídas de la mejor gastronomía local. Descubrimos actuaciones de alto nivel medioambiental, recuperando paisajes y el entorno natural en equilibrio con actividades agroganaderas. Nos sentimos, en definitiva, en pleno contacto con la esencia del medio rural panameño a través del agroturismo, un sector y una filosofía de trabajo aún joven, pero con una prometedora evolución por delante.

En Panamá no sólo participamos en talleres y conferencias, no sólo visitamos iniciativas de agroturismo, sino que también estrechamos vínculos y consolidamos una amistad que deseamos se mantenga en el tiempo con Coosmatur y con la Fundación Alternativa. No sólo con ellos a título institucional, sino con todas y cada una de las personas que nos hicieron sentir como en casa y que sería imposible enumerar una por una. Sin olvidar la profesionalidad y el esfuerzo de todos los técnicos y miembros del departamento de agroturismo del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), así como del personal docente de las cuatro universidades visitadas.

Si algo nos ha impresionado ha sido esa magnífica conjunción entre el sector privado, el público y la formación al más alto nivel por un objetivo común: posicionar a medio plazo el agroturismo como una alternativa socioeconómica para el medio rural en Panamá. Ojalá el ejemplo sirva a este lado del Atlántico. Mientras tanto sólo nos queda seguir estrechando vínculos y desear poder volver pronto, para constatar que el turismo bien planificado puede ser un instrumento real para generar oportunidades en el medio rural. Oportunidades que sirvan para mejorar la calidad de vida de la población local, priorizando sus necesidades por encima de todo. Que así sea.